
El remake de ‘L’ultimo bacio’ muestra a una pandilla de amigos que están a punto de llegar a la treintena y cómo afronta cada uno de ellos sus relaciones de pareja. El protagonista se asusta al saber que ha dejado embarazada a su novia y al notar demasiado cercana la presencia de sus suegros. Otro de ellos sigue huyendo de las mujeres, con las que sólo quiere aventuras. Uno que ya está casado y tiene un niño, decide que no aguanta más a su esposa. El último, después de haber sido abandonado por su prometida, que ya ha rehecho su vida, decide irse a Sudamérica en una caravana.
Paul Haggis sólo ha escrito los últimos minutos de la versión de Tony Goldwyn, titulada ‘The Last Kiss’, pues hasta el momento que supone el final en la de Gabriele Muccino, los guiones están calcados palabra por palabra, escena por escena. El efecto que se produce es extraño. Mientras todo el bloque adaptado es muy superior en la versión italiana, este final divergente es el mejor fragmento del remake. Quizá esto se deba a que han adaptado sin ninguna convicción, es decir, sin alma, la parte que les llevaría hasta esa conclusión diferente.


