
Enrique Urbizu es uno de esos cineastas que, si no lo conoces, amigo lector, apúntatelo en la agenda y subráyalo con fuerza varias veces para empezar a buscar y a ver todo lo suyo, porque es de los pocos cineastas españoles que se pueden llamar así: cineastas. Esto es: gente que vive y respira por y para el cine, que de verdad se toma en serio su oficio, que prepara y crea sus películas intentando no pensar en la siempre caprichosa reacción en taquilla (aunque, como es lógico, preferiría que su cine fuera disfrutado por cuanta más gente mejor, y a eso no ayuda lo mal que se vende nuestro cine) con tal de poder hacer el cine que a él le parece valioso, merecedor de pasarse varios años escribiendo el guión, levantando el proyecto, filmando la película, y por último montándola y mezclándola. Es decir, un cineasta de raza, que ha mamado el cine y ha reflexionado sobre él mucho más que otros directores patrios, mucho más conocidos y venerados que él, pero que carecen de su vehemencia y de su personalidad. En 2011 vuelve a la carga con otra película que promete mucho. Definitivamente, con el regreso de Malick, de Coppola, del propio Urbizu y de otros, el 2011 puede ser un gran año de cine.
Bilbaíno nacido en 1962, licenciado en publicidad, un mundo que no le interesa lo más mínimo, de elocuencia incontenible tanto en cuestiones que le apasionan como en cuestiones que le cabrean, culto e impulsivo, gran conocedor de los resortes de género norteamericanos y devorador de todo tipo de buen cine, de los pocos que son capaces de defender con lucidez los derechos de autor en la red, nos trae en pocas semanas ‘No habrá paz para los malvados’, un nuevo relato negro, filmado en Madrid y en la Ciudad de la Luz de Alicante, y de nuevo con el gran actor (no siempre considerado como tal) José Coronado (caracterizado de manera un tanto insólita, ver la foto de más arriba, para el papel del policía Santos Trinidad), cuyos mejores trabajos han sido, y me parece que esto tiene poca discusión, los que ha tenido junto a Urbizu, tanto su bestial ex-policia Rafael Mazas de ‘La caja 507’ (2002), como su enigmático Pedro de ‘La vida mancha’ (2003), y de nuevo escrita en colaboración con Michel Gaztambide, que fue coguionista de aquellas dos inolvidables películas. Por lo tanto, hay esperanzas de que la nueva película nos ofrezca al mejor Urbizu, que es decir mucho.


