
Para ‘Lars y una chica de verdad’ (‘Lars and the real girl’), film que se estrena el 25 de abril, Craig Gillespie dirige a Ryan Gosling en el papel de Lars, un joven enormemente tímido y tan dulce que podría parecer retrasado, que vive en una pequeña localidad en casa de sus padres fallecidos. Allí se muda su hermano con su mujer embarazada, lo cual obliga a Lars a trasladarse al garaje. Todos los que rodean a Lars están preocupados porque si no hace vida social, imaginad las pocas ganas que pone en conseguir novia, incluso aunque una compañera de trabajo demuestre interés en él. Por eso, cuando llegue a casa con una chica que ha conocido a través de Internet, Bianca, todos se alegrarán mucho, hasta que descubran que ella no es de carne y hueso.
‘Lars y una chica de verdad’ es una película peculiar en el buen sentido porque, si bien en lo más profundo apela a sentimientos universales y eternos, lo que cuenta en su exterior es distinto a todo. Obviamente existe el referente de ‘Tamaño natural’, de Berlanga, pero los parecidos son sólo aparentes porque las personalidades de los hombres que conviven con estas muñecas y las funciones que ellas desempeñan en sus vidas son completamente diferentes. Basta con indicar que Lars respeta a su “novia” y, aunque ella está diseñada para eso, no quiere tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. Lo de Michel Piccoli era una depravación, lo que sufre Ryan Gosling es un delirio.

