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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 12:37:46 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Kathryn Bigelow y el mar]]></title>
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      <pubDate>Sun, 17 May 2009 20:09:33 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image25914" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/mar1_500.JPG" class="centro" alt="mar1.JPG" /></p>

	<p>Estoy convencido de que si el cine norteamericano de género se hubiese limitado a repetir, sin más, las viejas fórmulas consideradas clásicas, no hubieran hecho otra cosa que reducirlo a un mero &#8220;cuento de la vieja&#8221;, con distintos elementos pero el mismo esquema. Es fascinante hablar y estudiar el trabajo de aquellos cineastas valerosos que, con una sensibilidad fuera de toda norma, transforman la apariencia de un arquetipo (en este caso, el policíaco) y le dan un ímpetu y una óptica que antes de ellos hubiera resultado impensable. </p>

	<p>Y la prueba de que es cine personalísimo es que, a la hora de copiarlo, otros cineastas fracasan miserablemente. Son muestras de género que se sale del género. Un género en sí mismas. Creo que <strong>&#8216;Point Break&#8217;</strong> (sugerente título para que luego nos lo traduzcan con el horroroso &#8216;Le llaman Bodhi&#8217;, que no pienso volver a emplear, queda avisado el lector) es una de esas muestras. Una extraña película de acción que se alza muy por encima de sus tópicos, para convertirse en una experiencia sensorial, cuyas no pocas virtudes se alzan muy por encima de sus numerosos defectos estructurales. Y todo gracias a su directora. Y es que lo más importante, siempre, acaba siendo la aportación del director.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Causa pánico pensar en esta historia firmada por alguien diferente a Bigelow. Si cualquier otro con menos personalidad y menos agallas que ella hubiera tomado las riendas, parece difícil que esta historia de surferos atracadores de bancos (!!!) hubiera llegado a ser nada más que un espectáculo dudoso sobre jovenzuelos cachas, tías buenas, robos y tiroteos. Y no sólo está Bigelow para conseguir el milagro (porque esto es un milagro), sino también <strong>James Cameron</strong>, que vio las posibilidades de esta historia en manos de su entonces esposa, le dio algunos toques al guión y ejerció de productor ejecutivo. Porque, seamos sinceros, el guión no es nada del otro mundo, pues aunque tiene algunas secuencias bien escritas (los momentos previos al penúltimo robo), no paso de correcto, y está plagado de clichés.</p>

	<p>La razón principal de que esta película se mantenga en pie dieciocho años después, me parece, es, para empezar, la implicación emocional de la directora. Más que emocional, espiritual, diría yo, pero ya llegaremos a eso. Bigelow hace un alarde de coherencia y profundidad en su puesta en escena, demostrando que lo importante <strong>no es qué cuenta la historia, sino cómo se cuenta</strong>, cómo la mirada del director sublima, por decirlo de alguna manera, esa historia. <strong>Bigelow es un titán cinematográfico que antes del uso masivo de la infografía</strong> (y de los vergonzosos etalonajes digitales, y de los montajes sincopados donde nada se ve, porque no hay nada que ver) filma una de las películas de acción más dinámicas, intensas y estéticas de la historia.</p>

	<p><img id="image25915" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/mar2_500.JPG" class="centro" alt="mar2.JPG" /></p>

	<p>Ahora, no hay película de acción donde no sólo la imagen (que hasta cierto punto, es comprensible que se retoque) sino los mismos elementos que la componen, estén modelados &#8220;después&#8221; del rodaje. Es decir, no son elementos que se filmen con la cámara. Pero en &#8216;Point Break&#8217; todo lo que vemos está recogido con ella. Esto le puede parecer irrelevante a un aficionado al cine cuya cinefilia ha nacido con &#8216;El señor de los anillos&#8217; (cuya magnífica segunda parte tiene en su mejores momentos de aventuras aquellos en los que no hay 15.000 guerreros creados por ordenador), <strong>pero la diferencia estriba en la sensación que se transmite al espectador</strong>.</p>

	<p>El <span class="caps">CGI</span> es una herramienta más, pero no es un elemento capital de la puesta en escena. No tiene mayor importancia, ni menor ciertamente, que el atrezzo. El cine opera con realidades, y cuando los actores de esta película cabalgan una ola, saltan de un avión en pleno vuelo, o cuando el operador jefe (<strong>Donald Peterman</strong>, que aquí firma su mejor trabajo de lejos) captura un ambiente lumínico determinado en el mar, es el ambiente que, perfeccionado con algunos filtros y el uso de los objetivos (que pienso que debería estudiarse en las escuelas de cine) había en el rodaje. <strong>Por tanto la sensación es la de asistir a algo real</strong>. Y pocas veces se ha asistido a una aventura tan física y, al mismo tiempo, tan hipnótica y abstracta.</p>

	<p>Sobre todo, pocas veces, o quizá nunca, se ha filmado el mar como en esta película. Esa es la primera identificación emocional de Bigelow a la hora de construir el relato (la forma) sobre la historia (el contenido). En el guión estaba escrito un diálogo, perteneciente al propio Bodhi: &#8220;no tienen ideas claras acerca del mar, por lo que nunca van a entender su lado espiritual&#8221;. Esto, que está en una página de diálogo, Bigelow lo hace realidad, con la complicidad total de Peterman, y juntos nos regalan bellísimas y también espirituales imágenes del mar.</p>

	<p>Lo que intento explicar es cómo una directora convierte en imágenes un guión, y lo hace de forma plenamente cinemática. Es decir, con imágenes y sonidos, y no con herramientas literarias o teatrales. Pongamos por caso la secuencia de créditos, que aparentemente no es más que otra secuencia de créditos más, con dos acciones en paralelo que presentan al surfista (presumiblemente Bodhi) y al poli (un sorprendentemente sólido <strong>Keanu Reeves</strong>, intérprete muy limitado). Pero hay mucha más en esa secuencia de apertura de lo que quizás aparenta. Decíamos imágenes bellísimas y también espirituales del mar. Con el uso de la música (obra de <strong>Mark Isham</strong>, también lo mejor que ha firmado) y con ese montaje en paralelo, <strong>la altura plástica de las imágenes de las olas es algo más que eso, es algo espiritual</strong>.</p>

	<p>Y esto es por las decisiones de puesta en escena de Bigelow. Primero, no se le ve nunca la cara al surfista, es casi siempre una sombra. Luego está la conexión física del agua, pues llueve en la prueba del poli. Con todos los elementos unidos, ¿no parece casi una secuencia onírica, poética? ¿No parece una expresión del interior de Utah, desconocido incluso para él, de su ansia espiritual, que le llevará a una aventura catártica? El mar, transformado en lluvia, parece llamar a Utah. Es decir, el destino está trazado para él.</p>

	<p><img id="image25916" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/mar3_500.JPG" class="centro" alt="mar3.JPG" /></p>

	<p>Es esta identificación emocional profunda con un personaje bastante simple desde un punto de vista psicológico (eso que los puristas tanto buscan y defienden) lo que salva las lagunas, a menudo profundas, de un policiaco cuyos elementos precisamente policiacos son auténticos tópicos. Para Bigelow son sus héroes porque son personajes atados a la necesidad de adrenalina, que en este caso se obtiene gracias a deportes de riesgo como el paracaidismo, el surfimos, o a actividades fuera de la ley, como los robos de bancos. Lo sorprendente es que si Bigelow no hubiera potenciado esos rasgos emocionales, y se hubiera limitado a filmar las secuencias de acción como mejor pudiera, <strong>el resultado habría sido muy superior que el 99% de lo que los directores norteamericanos</strong> han ofrecido en el género de acción en las últimas dos décadas.</p>

	<p>Allí donde otros fracasan, porque para ellos una experiencia estética no puede lograrse con otra cosa que no sea un mamotreto colorista, barroco, hiperrealista, Bigelow les da lecciones de puesta en escena, porque ella entiende bien cuál es su oficio. Toda su labor con los distintos elementos que conforman la puesta en escena, el sonido, la materia misma de la imagen, va en una misma dirección, de ahí viene el término dirección, y no de otro. Con su cuarta película como realizadora, y gracias, por decirlo de alguna manera, al mecenazgo de James Cameron, Bigelow se consolidaba como una personalidad cinematográfica de raza, y continuaba navegando por las procelosas (más aún para una mujer) aguas del cine de acción de su país</p>

	<p><img id="image25917" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/mar4_500.JPG" class="centro" alt="mar4.JPG" /></p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/kathryn-bigelow-y-la-adiccion">Kathryn Bigelow y la adicción </a></li></ul>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Kathryn Bigelow y la adicción]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/directores/kathryn-bigelow-y-la-adiccion</link>
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      <pubDate>Sat, 09 May 2009 18:11:15 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image25749" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/293251153_140d798cbc_o_500.jpg" class="centro" alt="293251153_140d798cbc_o.jpg" /></p>

	<p>¿De dónde nace ese vacío que los personajes más vibrantes e inquietantes de la realizadora californiana <strong>Kathryn Bigelow</strong> necesitan llenar desesperadamente con una compulsión, con una adicción? Quizá ella misma sea una de esas personas incapaces de vivir una vida gris y rutinaria. Quizá se ha convertido en una de las directoras norteamericanas más importantes y conocidas, sino la que más, para alejar de sí ese vacío. Eso sólo lo sabrá ella. A nosotros nos queda su trabajo como directora, que ya tiene un recorrido de tres décadas, y que de momento se cierra con una de esas películas malditas (últimamente, demasiadas) que no acaban de estrenarse nunca.</p>

	<p>Poseedora de un estilo poderoso, y de unos intereses bastante alejados de lo que suele esperarse de una directora (hay tan pocas, además), con historias pobladas por hombres, en las que la testosterona, la acción muy física, los temas heroicos y muy masculinos, Bigelow se erige como uno de los mejores directores del cine de acción de todos los tiempos, por el dinamismo y energía que laten en el corazón de sus imágenes. No es, sin embargo, dueña de una carrera todo lo brillante que podría haber sido. Pero poco importa.<strong> Más interesante es hablar sobre esa obsesión en torno a las adicciones que dominan y moldean las vidas de cierto tipo de personas.</strong> Curiosamente, los que ella convierte en sus protagonistas.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Cuando digo que su carrera no es todo lo importante que podría haber sido soy consciente de la dificultad que debe tener una mujer para dedicarse al tipo de cine que a ella le interesa. Y con todo ha dirigido una superproducción de gran complejidad (<strong>&#8216;K-19&#8217;</strong>) y ha influenciado, no poco, al mejor y más destacado cine de acción y aventuras de los años 90, sobre todo con su pieza catedralicia <strong>&#8216;Le llaman Bodhi&#8217;</strong>, aunque seguramente ninguno de sus discípulos ha igualado su fuerza expresiva ni su deslumbrante dinamismo. Sin embargo no hay duda de que su carrera ha sufrido de una dispersión y una carencia de fluidez que han terminado por aguar, siquiera parcialmente, la aportación de esta gran directora.</p>

	<p>De gran temperamento visual, no en vano una de sus pasiones es su excelente actividad como pintora, comenzó con una película codirigida con <strong>Monty Montgomery</strong>, que no ha envejecido nada bien, y que era poco más que un tímido inicio a base de clichés y lugares comunes, que sin embargo poseía una extraña y opaca belleza. <strong>&#8216;The Loveless&#8217;</strong> tiene poco de Bigelow, pero ahí estan los primeros esbozos de una personalidad, Vance, cuyo violento carácter y obsesiva personalidad se hermana, aunque sea lejanamente, con otros personajes de la directora.</p>

	<p>Por suerte para ella conoció al gran guionista <strong>Eric Red</strong>, y con él comenzó esa indagación, que dura hasta nuestros días, en torno a la adicción. Primero la adicción de la que hablaba la película que hizo con este escritor, <strong>&#8216;Near Dark&#8217;</strong>, que en España tuvo el bello título de &#8216;Los viajeros de la noche&#8217;), que más que una necesidad de la sangre, es una historia sobre la adicción a la vida, más allá de la muerte. Y que por ahora ha culminado con su bélica <strong>&#8216;The Hurt Locker&#8217;</strong>, que por contra habla de la adicción a la guerra, o lo que es lo mismo, <strong>la adicción a la cercanía de la muerte</strong>. Pero ella no habla de este tema, verdadero motivo de que se ponga a dirigir, de forma explícita.</p>

	<p><img id="image25751" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/near-dark-header_500.jpg" class="centro" alt="near-dark-header.jpg" /></p>

	<p>Lo hace de forma sutil, mientras regala al espectador toda su batería visual y sonora, en sus habituales hipnóticas y frenéticas realizaciones. Todo ello puesto al servicio de la sensación última que le queda al espectador: la vida no es más que otra adicción. Sin respuestas ni falsas componendas, Bigelow se esfuerza, en sus mejores trabajos, por demostrar la precariedad de la vida, y ese impulso oscuro que nos hace mirar al borde del precipicio. Quizá por eso sus filmes menos logrados (<strong>&#8216;K-19&#8217;</strong> o <strong>&#8216;El peso del agua&#8217;</strong>) <strong>lo son porque en ellos no hay nada que ella pueda reconocer como suyo</strong>, como propio. Siendo portadoras de grandes valores narrativos, carecen de la densidad del gran cine de esta directora, de su conmovedora desesperación.</p>

	<p>Sólo una gran artista podía coger una historia de surferos atracadores de bancos y hacer con ella una elegía de aventuras. O una historia sobre clips de experiencias personales y completar una lúcida reflexión sobre el poder de la imagen y la memoria, con sus lagunas no asumidas incluídas. Ajena a la perfección deseada en un gran maestro,<strong> Bigelow ostenta varias secuencias cimeras del cine de acción,</strong> esa denostada forma dinámica del drama que tan pocos consiguen dominar, pues eso del ritmo, como hablábamos hace poco, no es un elemento fácil de desplegar sin trucos o efectismos de salón. Es decir, está reservada a unos pocos virtuosos que nos asombran con su puesta en escena.</p>

	<p>Si su Megan Turner (Jamie Lee Curtis) en <strong>&#8216;Acero Azul&#8217;</strong> se enfrentaba a un loco cuya adicción al poder que se siente al empuñar una pistola, su último protagonista se enfrenta a su propia necesidad de ponerse a las puertas de la muerte, desactivando bombas en la pesadilla interminable de Irak. <strong>Por fin regresamos a esos tipos que, desde el Lenny Nero enamorado de una idea encerrada en un clip, no veíamos en su filmografía.</strong> La película, de la que hablaremos en breve, es una potente disección del nuevo estilo de guerra que ahora está de moda. La de las bombas aleatorias, los suicidas, las muerte a quinientos metros de distancia. Es una rara y feroz historia que ya debería haberse estrenado. Pero, la verdad, si las distribuidoras no están por la labor, los que ansiamos el trabajo de directores importantes y difíciles buscaremos otros circuitos alternativos para acceder a ellas.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Le Llaman Bodhi 2' a la vista]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/proyectos/le-llaman-bodhi-2-a-la-vista</link>
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      <pubDate>Sat, 26 May 2007 09:32:24 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.blogdecine.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img id="image12435" src="http://img.blogdecine.com/2007/05/Pfilm1944401896590.jpg" alt="Pfilm1944401896590.jpg" class="izquierda"/> Allá por el año 1991 la directora <a href="http://imdb.com/name/nm0000941/">Kathryn Bigelow</a> se lució dirigiendo un film titulado <a href="http://imdb.com/title/tt0102685/">&#8216;Point Break&#8217;</a>, que aquí recibió el de <strong>&#8216;Le Llaman Bodhi&#8217;</strong>, una de las mejores cintas de acción de aquellos años, un film frenético y espectacular, con extraordinarias secuencias de acción, como la de cierta persecución a pie en la que tuvo mucho que ver el excelente operador de cámara <a href="http://imdb.com/name/nm0614013/">James Muro</a>. Hasta actores como <a href="http://imdb.com/name/nm0000664/">Patrick Swayze</a> o <a href="http://www.blogdecine.com/tag/keanu+reeves">Keanu Reeves</a> no molestaban demasiado.</p>

	<p>A pesar del final de dicha cinta, en la que creo quedaba claro cual era el destino de uno de los personajes centrales, ahora algún avispado productor ha tenido la inteligente idea de producir una continuación de aquel film. Evidentemente se titula <a href="http://imdb.com/title/tt1033616/"><strong>&#8216;Point Break 2&#8217;</strong></a> y en su trama nos devuelve al personaje de Bodhi, esta vez surfeando por aguas asiáticas mientras prepara algún golpe. Eso sí, el personaje de Johnny Utah no lo veremos por ningún lado. Como tampoco veremos a la Bigelow detrás de las cámaras, sino a <a href="http://imdb.com/name/nm0407717/">Peter Illif</a>, el que fuera guionista del primer film, debutando en la dirección de esta película que cuenta con un presupuesto de 30 millones de dólares. ¿interpretará <strong>Patrick Swayze</strong> de nuevo a Bodhi? Supongo que pronto lo sabremos.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.moviehole.net/news/20070514_bodhi_returns_for_point_break.html">Moviehole</a></p>      ]]></description>
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