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Lee Marvin

Diez duelos del western

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Hace poco tuve la oportunidad de rescatar ‘Rango’ (id, Gore Verbinski, 2011), que se me había escapado en su estreno cinematográfico, y dejando a un lado que me pareció un film muy divertido, lleno de referencias al western sobre todo, me ha servido para darle salida a esta selección de duelos del género de los géneros. Como siempre, en estos de las listas —prometí no hacer ninguna más y aquí estoy, prometo tantas cosas…—, ni están todas las que son, ni son todas las que están. Pero no hay duda de que los diez duelos que os cito a continuación son inolvidables, pertenecientes a películas imprescindibles. Como siempre, pasen y disfruten.

‘Hasta que llegó su hora’

Una de las obras maestras de Sergio Leone, lírica como pocas, culmina con uno de los duelos más esperados de la historia del cine. Una venganza largamente retrasada, un clímax único. Un uso del flashback ejemplar. Charles Bronson en el papel de su vida. Henry Fonda como inolvidable villano, y Ennio Morricone poniendo la piel de gallina. Cada vez que la veo no puedo evitar emocionarme y pensar en el lejano oeste y en el nacimiento de una nación, que avanzó a marchas forzadas, perdiéndose sus antiguos héroes en el polvo del olvido. Y también pienso en Claudia Cardinale.

Crítica en Blogdecine:

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'Doce del patíbulo', cínico y más que notable cine bélico

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“Disparen a todos los oficiales que vean allí”
¿Nuestros o de ellos?
Empiecen por los de ellos, si no les importa”

Dentro de la apasionante filmografía de Robert Aldrich, uno de los más aguerridos hombres de izquierdas de la posguerra en Estados Unidos (no en vano, dijo que estuvo a punto de hacerse comunista y de ganarse unos cuantos enemigos durante la Guerra Fría), hay sitio para muchos tipos de películas, algunos de los cuales le valieron no pocos ataques de los que proclamaron que se había traicionado a sí mismo, y había realizado proyectos que negaban sus ideales y su estilo de vida. Aldrich fue un gran director de cine, no tan recordado como otros talentos de la época (como Wilder, Sturgess, Wyler, ...), aunque, bajo mi punto de vista, superaba ampliamente a todos ellos en coraje, coherencia, destreza y conocimientos técnicos, en complejidad temática y moral. Pero muchas veces, cuanto más ambivalente, complejo y sutil es un director, más fácil es, también, distorsionar su obra, en lugar de proceder a un adecuado estudio de una obra que es legendaria y bastante incomprendida.

Una de las películas, o mejor dicho “la película”, por la que recibió más ataques por parte de los más progresistas y también de los más conservadores (que le odiaban), fue el gran éxito de su carrera, la ineludible ‘Doce del patíbulo’ (‘The Dirty Dozen’, 1967), cuya impresionante recaudación en taquilla le permitió a Aldrich una última parte de su trayectoria más tranquila, pues pudo abrir su propio estudio. Una película que, en sí misma, representa la cima y el resumen de cierta concepción del cine bélico norteamericano, que durante tres décadas había evolucionado contando las gestas del ejército norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, con títulos más o menos interesantes, algunos más heróicos y otros más cínicos. Pero para cínica, ‘Doce del patíbulo’, que también posee una buena dosis de heroísmo, aunque sus héroes sean la panda de soldados más desastrosa, siniestra y contradictoria de la larga y magnífica historia del cine bélico.

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Clint Eastwood: 'La leyenda de la ciudad sin nombre'

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Seguimos con este especial de Clint Eastwood, que me parece a mí que me va a llevar esta vida y una parte de otra. En 1969, la Malpaso decidió colaborar con la Paramount para producir la que sería una de las apuestas más arriesgadas en el cine de Eastwood actor. En los años 60 proliferaron una cantidad de musicales con éxito, al estilo de ‘Sonrisas y lágrimas’ o ‘West Side Story’ (curiosamente las dos dirigidas por Robert Wise). Alan Jay Lerner, autor del musical ‘Paint Your Wagon’ (pinta tu carromato) quería llevarlo al cine con todo lujo de medios. Él mismo hizo funciones de productor y su inexperiencia en el terreno le hizo pagar caro su error, hasta el punto de que ‘La leyenda de la ciudad sin nombre’ (así se tituló en nuestro país) fue la única película que produjo.

Se excedió de tiempo de rodaje y de presupuesto. Eastwood la tilda como una de las experiencias más desagradables de su carrera, pero no por la calidad de la película en sí (hablamos de uno de esos films a los que el paso del tiempo ha beneficiado en grado sumo), sino por la laboriosa producción que le obligó a estar en el rodaje más tiempo del debido. Desde entonces, el actor decidió tener un mayor control sobre las películas en las que interviniese, para que no se repitiera la experiencia.

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Mis secuencias mágicas de cine: Lee Marvin y 'Wandering Star'

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Mi descubrimiento del cine fue más de videoclub que de las propias salas. Por eso, cuando encontré una película con Lee Marvin y Clint Eastwood, y con la belleza de Jean Seberg, la alquilé sin dudar, era poco más o menos que esperar un disfrute de acción y entretenimiento. Y más con un western. ¿Musical? Sí, pensé, pero seguro que está bien, dejándome lllevar por los nombres de los actores protagonistas.

Me confundí, pero que bien vino. Se trata, el cine que perdura nunca vive en el pasado, de ‘La leyenda de la ciudad sin nombre’, un musical, diferente sin grandes bailes, socarrón, al que uno regresa siempre que puede para tararear ese glorioso tema que es ‘Wandering Star’ (aquí la versión en español), y a poder ser, con la voz ronca de Lee Marvin.

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