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		<title>Magazine - leo-mccarey</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 09:09:13</pubDate>

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      <title><![CDATA['No es pecado', el gran McCarey, la irreverente West ]]></title>
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      <pubDate>Fri, 25 May 2012 20:39:06 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Noespecado afiche" src="http://img.blogdecine.com/2012/05/noespecado f1.jpg" class="centro" /></p>

	<p>Si nos ponemos a pensar en todos los sex symbols que han poblado el cine en su algo más de siglo de existencia, la lista puede ser bastante amplia. Y si esta va en orden cronológico debe estar encabezada por <strong>Mae West</strong> por mucho que a bastantes de nosotros nos parezca una de las actrices más insoportables que se hayan puesto delante de una cámara. A día de hoy si uno le echa un vistazo a las películas protagonizadas por esta singular mujer, podrá comprobar lo mala actriz que era, con sus aires chulescos, su no saber andar y sus forzadas expresiones faciales. <strong>&#8216;No es pecado&#8217;</strong> (&#8216;Belle of the Nineties&#8217;, Leo McCarey, 1934) fue uno de los diez largomentrajes que interpretó antes de retirarse del cine cansada de los problemas con la censura.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>(Spoilers) Porque <strong>Mae West</strong> no sólo fue el primer sex symbol, también mujer fatal, de la historia del cine. Tuvo un poder del que pocas actrices pueden presumir, escribiendo todos sus guiones, y eligiendo a sus compañeros de reparto. Y lo mejor de ella se encuentra precisamente en sus libretos, llenos de referencia a la batalla de sexos, con muy agudas reflexiones sobre la eterna lucha/entendimiento entre hombres y mujeres. Diálogos afilados que aún a día de hoy sorprenden por su atrevimiento algunos, y por su inusitada sutileza otros, eran la marca de la casa, mientras West se pavoneaba delante de todo el mundo con sus nada finas curvas. Eran otros tiempos, en los que el sexo era prácticamente tabú —aún sigue siéndolo para muchas mentes estrechas— y West era plenamente consciente de ello, sacando el mayo provecho posible.</p>

	<p><img alt="noespecado west" src="http://img.blogdecine.com/2012/05/noespecado f2.jpg" class="centro" /></p>

	<p>En su década de gloria —protagonizaría dos películas más de escasa relevancia muchos años más tarde— llegó a elegir a <strong>Cary Grant</strong> cuando este aún no era conocido, y fue dirigida por directores de la talla de <strong>Raoul Walsh</strong> o <strong>Henry Hathaway</strong>. En <strong>&#8216;No es pecado&#8217;</strong> deja la batuta al gran <strong>Leo McCarey</strong>, que hacía dos años había firmado la que para mí es la mejor película de los míticos hermanos Marx, <strong>&#8216;Sopa de ganso&#8217;</strong> (&#8216;Duck Soup&#8217;, 1932), y faltaban unos tres para que ofreciera al mundo la película que según Orson Welles hacía llorar a una piedra —se quedó corto— <a href="http://www.google.com/url?q=http://www.blogdecine.com/fichas/cine-clasico/dejad-paso-la-manana&sa=U&ei=jPe_T7L4D-jW0QXTivCzCg&ved=0CAcQFjAB&client=internal-uds-cse&usg=AFQjCNGzRsdiE3Bzu9vdTC6Y-ibVHWaQCw">&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</a> (&#8216;Make Way for Tomorrow&#8217;, 1937). Es precisamente la labor del director la que impide la quema de una película en las que las cosas suceden a la velocidad del rayo, y prácticamente todo está a disposición de su principal estrella.</p>

	<p>West da vida a Ruby Carter, la principal atracción de un club en San Luís, donde enamorará a un campeón del boxeo. Muy pronto y convencida por el manager del boxeador, se irá a New Orleans donde se convertirá en la estrella de un club dirigido por un hombre sin escrúpulos que también caerá en las redes de Ruby. Una premisa bastante simple con no pocas ramificaciones y una tendencia a resolver conflictos con una facilidad pasmosa. Los años 30 no se caracterizaron precisamente por la extrema duración de las películas, algo que ya es una señal de identidad en el cine de hoy día, sino por la propensión hacia la síntesis que algunos autores supieron manejar como pocos. McCarey, que entendía además mejor que nadie el mundo de la comedia y el drama, pone todo su saber en el film, a pesar de estar condicionado por West, la controladora final del film.</p>

	<p><img alt="noespecado boxeo" src="http://img.blogdecine.com/2012/05/noespecado f3.jpg" class="centro" /></p>

	<p>Mientras que la historia que vemos en <strong>&#8216;No es pecado&#8217;</strong> se desarrolla a la velocidad del rayo, sobre todo en su delirante tramo final en el que en unos tres minutos todo se atropella de forma increíble, sus aciertos se encuentran en una arriesgada puesta en escena de McCarey —sin duda uno de los realizadores que más arriesgaron en la narrativa cinemtográfica durante los años 30—, que le lleva a colocar la cámara en los sitios más insospechados, y cómo no, en esas agudas frases soltadas por Ruby y que siempre dejan en paños menores a los hombres, todos ellos siempre menos inteligentes que el personaje femenino. Lo que llama poderosamente la atención con el paso del tiempo es el hecho de que varios hombres sean capaces de enamorarse de alguien tan vulgar como Ruby, pero eran otros tiempos, y sin duda la lengua afilada de <strong>Mae West</strong> tuvo mucho que ver.</p>

	<p>Película correcta y entretenida, que ya es mucho más de lo que ofrecen más de la mitad de los films actuales, y que evidentemente está llena de números musicales protagonizados a mayor gloria por su estrella principal. De entre todos ellos destaca el impresionante <em>&#8216;Troubled Waters&#8217;</em> de la que aquí os dejamos el vídeo. Un instante muy inspirado de un film prescindible pero simpático.</p>

	<p><iframe width="650" height="405" src="http://www.youtube.com/embed/GuwHRRxIYyQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Dejad paso al mañana', el final más emocionante de la historia del cine]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/dejad-paso-al-manana-el-final-mas-emocionante-de-la-historia-del-cine</link>
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      <pubDate>Thu, 03 Dec 2009 06:26:40 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="500" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/UUNQ1wUcp94&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/UUNQ1wUcp94&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="344"></embed></object></p>

<blockquote>Y por si yo no te vuelvo a ver por un tiempo, quiero decirte que estos 50 años contigo han sido maravillosos, todos y cada uno de ellos</blockquote>

	<p><strong>&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</strong> (&#8216;Make Way For Tomorrow&#8217;, Leo McCarey, 1937) es una de las películas más arriesgadas jamás hechas. Poniéndonos vulgares, podríamos decir que es una película hecha con valor, que McCarey los tenía buen puestos cuando la realizó, en plena efervescencia de los estudios hollywoodienses, apostando por <strong>uno de los finales más duros y emotivos que se hayan hecho jamás</strong>. En mi opinión, creo que es el final más insoportable, por verdadero y sincero, a la par que cruel, que mis ojos hayan visto desde que me dedico a ver películas como cinéfilo. Vi esta película por primera vez a principios de los 90 en un pase que la televisión española hizo en la 2, cuando esta cadena nos regalaba ciclos dedicados a grandes directores o actores, cuando las televisiones sentían respeto por el séptimo arte.</p>

	<p>Había oído a José Luis Garci, que independientemente de que sea un buen o mal cineasta, nadie le podrá negar jamás la gran cultura cinematográfica y cinefilia que posee, hablar maravillas de este film, firmado por un director que obtuvo éxitos mayores como &#8216;Siguiendo mi camino&#8217; (&#8216;Going My Way&#8217;, 1944), ganadora de 7 Oscars, o &#8216;Tú y yo&#8217; (&#8216;An Affair to Remenber&#8217;, 1957), impresionante melodrama romántico con Cary Grant y Deborah Kerr —nota mental: hacer un post sobre esta película— de la que el propio McCarey había realizado otra versión años antes. John Ford la tenía como una de sus películas favoritas, y Orson Welles sentenció que aquel que no llorara con esta película es que no era humano. Me quedé tan destrozado tras su visionado, que juré no volver a verla, ya que no podría aguantarlo. Hace cosa de un mes, y por motivos muy personales, rompí mi absurdo juramento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</strong> —qué título tan significativo y genial— no deja títere con cabeza. Habla sobre la vida, el amor duradero, la comprensión, la estupidez, la envidia, la humanidad, los celos, la ignorancia, la sabiduría, la osadía de la juventud, pero sobre todo, habla sobre la vejez como preámbulo a la muerte, tan segura de sí misma que nos da toda una vida de ventaja, el umbral que todos sin excepción cruzaremos, el paso que indica que todo se ha acabado. Sólo por cómo se haya vivido, seremos capaces de enfrentarnos a ello con mayor o menor dignidad, pero lo haremos tal y como venimos al mundo: solos; con los recuerdos de una vida digna, o con el peso de una vida desperdiciada. McCarey no emite juicios morales de ningún tipo al respecto, filma ese impresionante final con extrema sequedad y dureza. Como todas las despedidas en el andén de una estación de tren, los amantes de toda una vida se despiden con la única posesión de haberse amado tanto tiempo y tan intensamente. No se cargan las tintas, no hay melodramatismo barato ni manipulación, sentimos la verdad en nuestras caras como un puñetazo, y lloramos mientras el tren, hacia la derecha, pasa hasta el último de sus vagones, y la protagonista, hacia la izquierda, sale del plano, para dejar el vacío, la nada más absoluta. La muerte.</p>

	<p>Antes de ese inolvidable broche final, que deja al espectador completamente hundido, <strong>&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</strong> —que desarrolla la historia de una pareja anciana que es desahuciada y se ven obligados a separarse— supone todo un homenaje a los padres, y denuncia sin ningún tipo de rubor la crueldad de los hijos que no quieren hacerse cargo de sus progenitores, ya ancianos, por considerarlos una carga. Y ante todo trata con muchísimo respeto el sentimiento amoroso entre dos personas, tratándolo con intimidad, con secretismo, como si los testigos de los hechos narrados no fuésemos merecedores de entender o presenciar el porqué ese amor ha durado tanto tiempo. Al respecto cabe citar tres momentos tan impresionantes que dejan literalmente mudo a cualquiera que haya amado.</p>

<h2>El amor es un secreto</h2>

	<p><img id="image29333" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/make-way-f1.jpg" class="centro" alt="make-way-f1.jpg" /></p>

	<p>La partida de brigde en la que Lucy Cooper (Beulah Bondi) recibe la llamada telefónica de su esposo Barkley (Victor Moore). Al igual que todos los allí presentes, oímos únicamente las frases que recita Bondi, de las cuales deducimos lo que su marido le dice, al que no escuchamos en toda la escena. Momentos antes, los integrantes de la partida se mostraban sutilmente molestos por las interrupciones de la anciana mujer que simplemente busca compañía. Las reacciones ante la misma son mostradas por McCarey en un portentoso montaje con tan sólo cuatro planos en los que los personajes se quedan hondamente impresionados por lo que escuchan. Algunos de los rostros simplemente se paralizan, otros sucumben a las sombras, y un silencio sepulcral inunda la estancia, mientras la anciana mujer se despide de su marido.</p>

	<p><img id="image29334" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/make-way-f2.jpg" class="centro" alt="make-way-f2.jpg" /></p>

	<p>En un posterior momento, Barkley está en la tienda de su amigo Max (Maurice Moscovitch), al que le pide gentilmente que le lea una carta que su esposa le ha enviado. Max, acepta de buen grado, y durante las primeras líneas de la misiva comparte con nosotros el contenido de la misma; hasta que de repente se queda callado. Las últimas palabras de la carta son demasiado íntimas, demasiado bellas, y Max no quiere seguir leyendo, ya que considera que es cosa de Barkley y su mujer, de nadie más. Cuando éste abandona su tienda, Max llama a su mujer sólo para verla, para recordar a quien tiene a su lado, queriéndole. Segunda vez que el espectador es privado de una información que en realidad no necesita.</p>

	<p><img id="image29335" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/make-way-f3.jpg" class="centro" alt="make-way-f3.jpg" /></p>

	<p>En la larga y divertida secuencia del hotel en que la pareja pasó su luna de miel, y al que regresan en su última noche juntos, Lucy se inclinará para darle un beso a su esposo. McCarey toma la acertadísima decisión de colocar la cámara a la espalda de los personajes. Cuando Lucy está a punto de dar el beso, sucede algo increíble e inesperado: la actriz mira a la cámara —en realidad al espectador—, y se retira tímida de su acción, que no comete. Es éste un instante de completa complicidad con el espectador, que deja bien claras las intenciones del film a la hora de representar el amor. Un sentimiento profundo e inexplicable que pertenece por derecho propio única y exclusivamente a los amantes.</p>

	<p>Tras todo eso, y mucho más —en menos de hora y media, la película narra muchísimas cosas—, <strong>&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</strong> culmina con el ya mencionado final. McCarey, que había demostrado excelentes dotes para la comedia —entre otras ha dirigido &#8216;Sopa de ganso&#8217; (&#8216;Duck Soup&#8217;, 1933), se revela como un excelente director de melodramas, alcanzando posteriormente cotas muy altas, pero no tan sinceras y verdaderas. Esta película rezuma vida por los cuatro costados, atreviéndose a mostrar lo que nos espera a todos, a través de una historia dura y cruel como al fin y al cabo es nuestra existencia.</p>

	<p><strong>&#8216;Dejad paso al mañana&#8217;</strong> no está editada en <span class="caps">DVD</span> en nuestro país, sus pases televisivos han sido más bien escasos —la última vez en la década pasada—, y la única forma de poder verla es a través de cierto animal de carga que a muchos da quebraderos de cabeza, o pedirla a alguna tienda de Francia, el único país donde se encuentra editada. Recientemente, alguien la pidió por mí y me dio una inesperada sorpresa. Me temo que la veré muchas veces más, a pesar de que en cada visionado uno muere un poco más, pero qué coño, ya lo hacemos desde que nacemos.</p>      ]]></description>
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