
Wong Kar wai es, para un servidor, uno de los directores más sobrevalorados de los últimos tiempos. Con esto no estoy diciendo que me parezca un realizador malo ni muchísimo menos, ahí están obras como ‘Deseando Amar’ o ‘2046’, que tienen un poder de fascinación realmente sorprendente para los tiempos que corren. Pero sí me parece un realizador menos interesante que otros orientales, y que han tenido menos reconocimiento internacional que Kar Wai. Así, a bote pronto me vienen a la cabeza los nombres de Kim Ki-duk o Bong Joon-ho, por citar sólo dos y bien distintos entre ellos y con respecto al que nos ocupa.
‘Days of Being Wild’ es la segunda película del realizador, y se trata de la primera parte de una trilogía compuesta por este título más los otros dos señalados arriba, sin que ninguna de las tres películas tenga una clara continuidad argumental. Hablamos, mejor dicho, de una continuidad temática. La historia, ambientada en los años 60, es una historia de amor a cuatro bandas, entre un hombre con serios conflictos emocionales, dos mujeres con una visión distinta de la pasión amorosa, y un segundo hombre que pasaba por allí.

