'Déjame entrar', poesía en clave vampírica

Es ‘Déjame entrar’ una película atípica en su género, sobria y elegante en su narración y soberbia en su conjunto. Un film que versa más sobre el miedo y el vacío que habitan en sus protagonistas, de orígenes distintos, uno humano y la otra vampira, pero ambos preadolescentes que se enfrentan a la incomprensión y a la soledad, que genera tanto terror como ternura. ‘Déjame entrar’ no es una cinta de vampiros al uso, rompe el género, trasciende más allá, de ahí lo de atípico y ofrece un fascinante relato sobre la fragilidad y la amistad, lleno de emoción y sensibilidad, narrado, por Tomas Alfredson, de forma pausada y contundente. No se limita a los tópicos vampíricos a la hora de plantear la presencia de uno de ellos, sino que dando un paso original, los iguala con los humanos en el sentimiento, muestra sus dificultades y su dependencia, todo ello para cautivar como una verdadera poesía cinematográfica.
‘Déjame entrar’ (apropiado título en español) es la adaptación de una exitosa y muy recomendable novela homónima (‘Let the Right One In’) de John Ajvide Lindqvist, que él mismo se encarga de escribir. En esa complicada tarea de eliminar lo accesorio para el lenguaje fílmico, Lindqvist ha realizado un sublime trabajo, un ejercicio acertadísimo de síntesis que mantiene intacto el espíritu del original.



