
La cinta de Neil Burger ‘Sin límites (Limitless)’ (2011), basada en la novela ‘The Dark Fields’, de Alan Glynn, y protagonizada por Bradley Cooper, Robert De Niro, Abbie Cornish y Anna Friel, se estrena esta tarde.
Se podría definir el subgénero de ‘Sin límites (Limitless)’ como ciencia ficción yuppie. El protagonista, un escritor bloqueado, comienza a tomar una droga de diseño que le recomienda su ex-cuñado, un camello, y todas las posibilidades se abren ante él. Está basada en esa creencia errónea, pero bastante extendida, de que no utilizamos el potencial de nuestro cerebro al completo.
Este punto de partida, tirando a ridículo, puede hacer sentir un previo rechazo hacia el film. Será necesario dejar a un lado esa prevenciones para disfrutar de la película que no trata de ser más que una cinta entretenida. Afortunadamente, en este caso, a diferencia de en ‘Phenomenon’, la patraña «new age» solo se emplea como desencadenante de la acción y no como base teórica para lanzar mensajes o como proclama de una realidad. Otras cuestiones que se verán en la cinta y que escapan igualmente la credibilidad habrá que tomárselas con idéntica ligereza para garantizar el disfrute. Es decir, no se puede ir a ver ‘Sin límites (Limitless)’ con idea de encontrar eso que suele denominarse «gran cine», pero sí con mucho sentido del humor y con ánimo de disfrutar de un buen rato.




