'Leones por Corderos', derecha por izquierda

Las ideas políticas de Robert Redford ya nos las conocemos todos, y dejando a un lado si comulgamos o no con ellas, a mí lo que siempre me ha interesado de este señor es su trabajo a ambos lados de la cámara, dejando para charlas de bar los asuntos políticos. Sin embargo, hablar sobre un film como ‘Leones por Corderos’ lleva implícito el hecho de que tengamos que hacerlo, aunque sea suavemente. Me he cansado de leer por ahí las malas críticas que Redford está recibiendo por su film, críticas que casi siempre obvian el trabajo artístico del director o los actores, y se centran en algo que les parece hacer daño personalmente como personas.
‘Leones por Corderos’ se sitúa en tres lugares alejados pero relacionados entre sí, el despacho de un senador republicano, el despacho de un profesor, y el frente de batalla en un lugar perdido en Afganistán. Tres historias que pretenden mostrarnos lo absurdo de la guerra, la manipulación de los medios y los políticos, y lo estúpido que resulta sentarse a mirar la televisión sin hacer nada productivo.


