
“Como en esos juegos de niños en los que el elefante lleva el cuerpo de la serpiente y la serpiente lleva el cuerpo de la rana, yo me voy a una secuencia en el guión de arriba, por ejemplo a la secuencia 35: “Puta rusa: ¿Tienes tabaco?”. Me voy a otra secuencia en el guión de abajo, y la respuesta es: “Pero soy yo”. De diez veces, dos sale algo bueno. Es jugar con el guión como un cadáver exquisito. “¿Cómo te llamas?”. “Me voy a la cama, buenas noches”. Es permitir que el azar entre completamente. Algunos de los mejores diálogos de La mujer… han salido de este juego. Tienes que hacerlo muchas veces para que aparezca algo. Y esto es una sistematización del azar. “-Javier Rebollo
Estábamos todos preocupadísimos por el futuro del cine, por su desarrollo orgánico y libre como el arte del siglo XX y seguramente también del siglo XXI, buscando cineastas, miradas, analistas y artistas de todo tipo que pudieran insuflarle una vida que, muchas veces, parece faltarle. Y aparece, como por arte de magia, un hombre que lo va a salvar, y además es un director español. No sé cómo todos los periódicos y revistas cinematográficas no se han hecho eco de la existencia y la labor de un hombre asombroso. Asombroso, principalmente, por el ilimitado amor que siente por sí mismo, por sus ideas, y por sus imágenes.
Porque Javier Rebollo es algo más que un cineasta, es un sistematizador del azar, un seguidor de la senda de la Disponibilidad, un poeta. Bueno, más que ser todo eso, él está convencido de que lo es. Y con esto basta, ¿no? Y más aún si hay un séquito de seguidores que le ríen las gracias, si en el Festival de San Sebastián le otorgan la Concha de Plata al mejor director por una de las mayores memeces de la historia del cine reciente (‘La mujer sin piano’), y si el director de Cahiers, Carlos Heredero (a la sazón, antiguo profesor mío de la escuela de cine), escribe en la citada revista que ha ganado el premio con todos los merecimientos. Resultado: tenemos “Rebolladas” para rato.


Con un precioso cartel de Javier de Juan al estilo de las ilustraciones que publicaba allá por los ochenta en la mítica revista ‘Madriz’, nos llega hoy, 29 de septiembre, esta opera prima de Javier Rebollo, 