
Soy muy fan del cine de David Fincher. Soy perfectamente consciente de que eso es algo que le pasa actualmente a mucha gente, pero no por ello voy a empezar a echar pestes de un director cuyas películas suelen encantarme, y es que no es muy raro que haya gente que acabe atacando a un director que una vez amó por, entre otras cosas, haber alcanzado una notable popularidad (aunque este punto es algo que negarán). De hecho, soy tan fan de Fincher que me han llegado a catalogar como, y perdón por la expresión, una puta de su cine, y que hiciese lo que hiciese iba salir del cine diciendo que vaya peliculón acababa de ver. El problema es que tampoco es algo que pueda rebatir diciendo que tal película me había decepcionado, porque todos sus trabajos desde ‘Seven’ (‘Alien 3’ me sigo resistiendo a considerarla suya dados los múltiples problemas que tuvo para completarla a su gusto) me parecen como mínimo notables, y siempre habían estado a la altura o por encima de las expectativas que pudiera tener.
Sin embargo, al enterarme de que había aceptado dirigir la versión americana de la novela ‘Los hombres que no amaban a las mujeres’ me invadió por primera vez una gran duda sobre si estaría ante mi primera gran decepción con una película de David Fincher. Reconozco que ni había leído el libro, ni tampoco me había molestado en ver la adaptación sueca, y es que no tenía especial en volver a encontrar otro ‘El código Da Vinci’, que es a lo que apestaba la novela de Stieg Larsson por mucho que algunas personas quisieran vendérmelo de otra forma. Además, estuve muy lejos de compartir el entusiasmo inicial de la mayoría cuando aparecieron las primeras imágenes y, sobre todo, el primer tráiler, el cual a mí me echó muy para atrás y empecé a pensar que igual no iba a ser sólo una decepción, sino ante algo malo. Y una vez vista me atrevo a decir que ‘Millennium: Los hombres que no amaban las mujeres’ es lo peor que ha hecho su director, pero ¿quiere eso decir que sea una mala película?














