
Según un reciente estudio de mercado, en la actualidad te aseguras un éxito de taquilla, mucho más que contratando a estrellas de moda, anunciando una trilogía incluso antes de estrenar la primera película. Es una de las ironías de un circo (el cine, claro) cada vez más enrevesado, dantesco y aburrido. Durante décadas, bastaba el nombre de Gary Cooper, John Wayne, Arnold Schwarzenegger o Keanu Reeves (ay!) para conseguir unos mínimos razonables de ingresos y ventas del mercado doméstico. Eso ya pasó a la historia. Son las modas, dicen, o que la gente hace lo que le da la gana.
Yo estoy por pensar que es el marketing el culpable de todo, pues por fin se ha erigido en Arte Supremo del siglo XXI, siglo que parece va a sufrir las consecuencias irreversibles del capitalismo salvaje y la globalización, pero poco nos importa, porque tenemos cine-basura para entrenernos, ¿no? También dicen que si, además de anunciar una trilogía, está basada en una serie de libros de éxito, por mucho que estén considerados como literatura de segunda (o séptima) fila, te puedes frotar las manos porque el personal acudirá en masa al cine y te hará rico. Para que luego digan que hay que romperse la cabeza para amasar dinero, cuando basta con saber soltar carnaza a un determinado público.





