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		<title>Magazine - maggie-cheung</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 23:31:29</pubDate>

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      <title><![CDATA['2046', la belleza del cine-música]]></title>
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      <pubDate>Thu, 30 Jun 2011 04:05:39 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image40096" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/captura-de-pantalla-2011-06-25-a-las-075520png_650.jpg" class="centro" alt="captura-de-pantalla-2011-06-25-a-las-075520png.jpg" /></p>

	<p><object width="353" height="132"><embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8ba0a92" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"></embed></object></p>

	<p>Si justo el otro día hablábamos de cine amorfo, o <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/una-mente-maravillosa-cine-completamente-deforme">directamente deforme</a>, de un tipo de producto audiovisual incapaz de trascender los límites genéricos y de emplear a su favor todas las posibilidades que un medio como el cine pone al alcance de verdaderos artistas, ahora vamos a hablar de todo lo contrario, si os parece. De cine de altísima precisión formal, de un acabado estético deslumbrante, entendiendo lo estético no como lo meramente escenográfico o bonito, sino en su verdadera dimensión: armónico, visual, rítmico, musical, espiritual. Porque <strong>&#8216;2046&#8217;</strong> (id, 2004), dirigida por el chino/hongkongnés Wong Kar-wai, es lo mas parecido a cine-música (y hace poco, hablaba con un lector sobre esto) que puedo imaginarme. Una pieza de cine arte por completo hermosa y fascinante, dirigida, eso sí, a los paladares más exquisitos, pues muchos pueden sentir ante ella rechazo, cuando no desprecio.</p>

	<p>No exagero si digo que he hablado mucho sobre esta película con algunos de los cinéfilos más audaces, y muchos de ellos no han podido evitar sentir un aburrimiento mortal, o una indiferencia incurable, ante esta película. Pero a mí, desde que la ví por primera vez hace ya casi siete años, conservo la memoria de muchas de sus imágenes, como si estuvieran grabadas a fuego en mi retina y en mi ánimo, y como si la música que las acompaña, aunque las imágenes son también pura música, significaran un territorio emocional en sí mismas. En pocas palabras: una película verdaderamente única, auténtico compendio de todas las preocupaciones filosóficas, vitales y estilísticas, que se erige en resumen y despedida de su cine anterior más lírico y arrebatado, como si fuera el momento de decir adiós a todo eso y comenzar una nueva parte de su carrera que todavía se está gestando. Lo mejor con &#8216;2046&#8217; es abrir la mente a lo que se nos va a mostrar.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Porque si en <strong>&#8216;Deseando amar&#8217;</strong> (&#8216;Fa yeung nin wa&#8217;, 2000), su largometraje inmediatamente anterior, Wong Kar-wai había llegado lo más lejos posible en su personalísima visión del melodrama romántico, aquí reformula completamente esos logros, y convierte a aquel sentimiento, a aquella aventura, en otra cosa, mucho más abstracta, si cabe, y mucho más lírica, despedazándola y deconstruyéndola, para hacer no una segunda parte como se anunció durante muchos años, sino la otra cara de una misma historia. De hecho, 2046 era el número de la habitación en la que los dos personajes protagonistas se encerraban a escribir una supuesta novela, pero también es un año emblemático para Hong Kong, pues se cumplirían cincuenta años de la promesa de China de un Hong-Kong libre de su gobierno. Pero el cineasta coge esa fecha para dotarla de un sentido mucho más poético: el de una fecha a la que algunos viajan y de la que nadie vuelve, un futuro distópico en el que los seres humanos alcanzan la incomunicación total.</p>

	<p><img id="image40094" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/2046-2_650.jpg" class="centro" alt="2046-2.jpg" /></p>

<h2>Cine enigmático, misterioso, sensual</h2>

	<p>Las cuatro historias que contienen esta película, más que contarse a fragmentos o en paralelo, parecen inmiscuirse unas en el interior de las otras, como una matrioska rusa que se abre y se cierra a conveniencia, que nunca explica su contenido de un modo obvio, literario o directo, sino que insinúa, se desliza, fluye con vehemencia entre sus personajes, ofreciendo poquísimas pistas al espectador para que se oriente en este laberinto. Pero lejos de inducir a la confusión, la estructura de &#8216;2046&#8217;, su arquitectura interior, se arma en base a los vericuetos emocionales de sus personajes, y por eso convoca la intuición del espectador, para que este arme su propia película en su imaginación. Para entendernos: su aparentemente caótica estructura es una invitación a que sea el espectador el que ordene los episodios, estableciendo su propia estructura y cadencia. Como los grandes artistas, Kar-wai quiere que el espectador se convierta en co-autor de la película.</p>

	<p>De tal modo que los episodios parecen inconclusos, cercenados casi, como si fueran a prolongarse en una aventura mayor que nunca llega. Varias películas dentro de la película, y todas ellas qudan vivas en nuestro interior y es nuestra decisión decidir qué ocurrirá con ellos. El rodaje se alargó durante varios años, primero debido a la neumonía asiática, luego por la necesidad de Kar-wai de reelaborar gran parte del material inicial, gastando millones de dólares, reescribiendo las secuencias posteriores según los sentimientos que le provocasen las anteriores, en un ejercicio casi de suicidio estético del que sale victorioso. El resultado es un collage de una riqueza visual deslumbrante, que se olvida de ofrecer una trama al uso para regalar al espectador una experiencia sensorial extrema, empleando los temas musicales como motivos para que su imaginación vuele hasta territorios nunca antes vistos, que convierten a &#8216;2046&#8217; en una película única.</p>

	<p>El escritor Chow Mo-wan (Tony Leung) compone una novela que nunca consigue terminar, mientras se ve rodeado de mujeres de belleza extraordinaria (<strong>Faye Wong, Zhang Ziyi, Gong Li, Maggie Cheung</strong> y otras), las cuales nunca sabemos si son producto de su imaginación o mujeres reales, y con tan exiguo material &#8220;dramático&#8221;, el eminente cineasta asiático no aspira a un cine convencional, narrativo, sino a uno de otra clase, onírico, hipnótico, en el cada luz, cada color, cada reflejo, cada movimiento y cada corte de montaje buscan mover algo muy profundo de cada uno que se acerque a sus imágenes. Pletórico su director de fotografía, el ya legendario Christopher Doyle (de quien hablaremos dentro de poco), que ya en total complicidad con el director, y con ayuda de Pung-Leung Kwan, y del diseñador de producción William Chang Suk Ping, hacen realidad este sueño fílmico.</p>

	<p><img id="image40097" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/14shk071_06_gr_650.jpg" class="centro" alt="14shk071_06_gr.jpg" /></p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Cine no narrativo, lírico y abstracto hasta niveles inimaginables, con el que Kar-wai se confirma como uno de los realizadores más valientes y misteriosos del cine actual, enamorado de su oficio y del cine, capaz de contar miles de cosas sin trama y casi sin personajes, haciendo de la imagen algo absoluto, y del sonido y de la música un motivo para que el espectador sea capaz de construir su propia película en el interior. Una película magistral.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Days of Being Wild', el fascinante aburrimiento de Wong Kar Wai]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/days-of-being-wild-el-fascinante-aburrimiento-de-wong-kar-wai</link>
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      <pubDate>Wed, 26 Sep 2007 13:05:04 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image14543" src="http://img.blogdecine.com/2007/09/daysofbeingwild.jpg" class="centro" alt="daysofbeingwild.jpg" /></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/tag/wong+kar+wai"><strong>Wong Kar wai</strong></a> es, para un servidor, uno de los directores más sobrevalorados de los últimos tiempos. Con esto no estoy diciendo que me parezca un realizador malo ni muchísimo menos, ahí están obras como <a href="http://www.blogdecine.com/2007/09/17-peliculas-sobrevaloradas">&#8216;Deseando</a> <a href="http://www.blogdecine.com/2007/09/18-deseando-amar-deseando-sufrir">Amar&#8217;</a> o <a href="http://imdb.com/title/tt0212712/">&#8216;2046&#8217;</a>, que tienen un poder de fascinación realmente sorprendente para los tiempos que corren. Pero sí me parece un realizador menos interesante que otros orientales, y que han tenido menos reconocimiento internacional que Kar Wai. Así, a bote pronto me vienen a la cabeza los nombres de <a href="http://www.blogdecine.com/tag/kim+ki-duk">Kim Ki-duk</a> o <a href="http://www.blogdecine.com/tag/bong+joon-ho">Bong Joon-ho</a>, por citar sólo dos y bien distintos entre ellos y con respecto al que nos ocupa.</p>

	<p><a href="http://imdb.com/title/tt0101258/"><strong>&#8216;Days of Being Wild&#8217;</strong></a> es la segunda película del realizador, y se trata de la primera parte de una trilogía compuesta por este título más los otros dos señalados arriba, sin que ninguna de las tres películas tenga una clara continuidad argumental. Hablamos, mejor dicho, de una continuidad temática. La historia, ambientada en los años 60, es una historia de amor a cuatro bandas, entre un hombre con serios conflictos emocionales, dos mujeres con una visión distinta de la pasión amorosa, y un segundo hombre que pasaba por allí.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Es precisamente en este último personaje donde el film para mí tiene su mayor atractivo, y donde alcanza sus más altas cotas. Evidentemente a ello ayuda la interpretación del excepcional <a href="http://www.blogdecine.com/tag/andy+lau">Andy Lau</a>, quien aprovecha al máximo las posibilidades de su personaje, el cual no es precisamente el mejor de la película, pero argumentalmente ofrece un abanico realmente interesante, que tanto el actor como el realizador no desaprovechan. Memorables esos paseos nocturnos con la mujer de corazón roto. Y es que Kar Wai posee una endiablada facilidad para dotar a sus películas de una fuerza visual increíble, aunque aquí a veces se le va la mano.</p>

	<p>Y es que creo que la película tiene unos continuos cambios de tono que no le sientan nada bien, cambios apoyados además por algunos excesos visuales por parte de su director, que de acuerdo, van en consonancia con lo que está contando, pero desequilibran enormemente la historia, y por consiguiente el film. Anótese esa parte final, en la que hay una explosión de violencia que coge desprevenido al espectador, y que está precedida por un travelling que adelanta lo que va a suceder.</p>

	<p>Por otro lado la película es enormemente aburrida, a pesar de lo interesante de su propuesta y lo bien diseñado que está su personaje central, interpretado para la ocasión por <a href="http://imdb.com/name/nm0002000/">Leslie Cheung</a>, quien parece pasárselo en grande con su rol, y quién no se lo pasaría seduciendo nada más y nada menos que a <a href="http://www.blogdecine.com/tag/maggie+cheung">Maggie Cheung</a>, actriz fetiche del director, y a <a href="http://imdb.com/name/nm0490500/">Carina Lau</a>, menos conocida que la anterior, pero de una belleza deslumbrante. Ambas actrices están fantásticas en su respectivos papeles, poniéndole sobre todo mucha pasión.</p>

	<p>Y como siga así va a parecer que la película me ha encantado, cuando no es así, aunque sus aciertos son para tenerlos en cuenta. No obstante esta vez Kar Wai no me ha llegado como otras, e incluso deja de interesarme lo que cuenta por una más que evidente torpeza narrativa, tanto visual como argumental, quedando al final un film muy flojo, aunque con ciertas constantes típicas de su realizador bien visibles, y que se convertirían en su sello personal más adelante. Como anécdota decir que el realizador pensó en realizar una segunda parte, pero que debido al fracaso de la presente, nunca vio la luz. De ahí esa secuencia final, con <a href="http://www.blogdecine.com/tag/tony+leung">Tony Leung</a> arreglándose al son de una bonita música, y que parece descolocada del resto. Una secuencia que iba a servir de nexo de unión con la continuación, pero en este caso, como en muchos otros, la taquilla manda.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['Deseando Amar', deseando sufrir]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/deseando-amar-deseando-sufrir</link>
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      <pubDate>Tue, 18 Sep 2007 01:20:38 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image14381" src="http://img.blogdecine.com/2007/09/mood%20love%2001.jpg" class="centro" alt="In the Mood for Love" /></p>

	<p>Normalmente, no suelo pensármelo mucho, pero para esta crítica tenía claro que quería esa imagen que tenéis arriba. Si en la de <a href="http://www.blogdecine.com/2007/09/15-besos-de-vampiro-en-la-que-nicolas-cage-se-come-una-cucaracha">&#8216;Besos de Vampiro&#8217;</a> me referí a anécdotas que representan una película, aquí habría que hablar de planos. Ésa es una de las imágenes que siempre me viene a la mente cuando recuerdo el film, y la prefiero a otras (aunque no aparezca el precioso rostro de Maggie Cheung) porque representa perfectamente, sólo ese plano, toda la película. Desde luego, en un sentido muy sutil y jugando a resumir al máximo. Sutileza y juego. Ambas palabras tienen mucho sentido en un comentario sobre <a href="http://www.imdb.com/title/tt0118694/"><strong>&#8216;Deseando Amar&#8217;</strong></a>, también conocida como <em>&#8216;In the Mood for Love&#8217;</em>. La primera porque <a href="http://www.blogdecine.com/tag/wong+kar-wai"><strong>Wong Kar-Wai</strong></a> se muestra absolutamente genial a la hora de representar el amor con leves pinceladas de enorme riqueza. La segunda porque los protagonistas de la película simulan en varias ocasiones que se enamoran, que son infieles, que se despiden para siempre; en definitiva, representan varios papeles o etapas dentro de ese otro gran juego que es el amor. Como me ocurrió con <a href="http://www.blogdecine.com/2007/04/01-old-boy-compasion-por-la-bestia">&#8216;Old Boy&#8217;</a>, me supone un gran esfuerzo escribir esta crítica. Y es que <strong>&#8216;Deseando Amar&#8217;</strong> pertenece, desde la primera vez que la vi, a mi selecta lista de películas favoritas.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Situada en el Hong Kong de los años sesenta, <strong>&#8216;Deseando Amar&#8217;</strong> (&#8216;<em>Dut yeung nin wa&#8217;</em>, 2000) nos presenta a dos personas que se trasladan al mismo bloque de edificios y, casualmente, están viviendo una situación muy parecida con sus respectivas parejas, a los que cada vez ven menos. Así es como Chow, redactor jefe de un diario local, y Li-Zhen, secretaria en una firma de exportación, comenzarán a entablar amistad. Algo que irá a más cuando ambos afronten los hechos: la esposa de él y el marido de ella están teniendo un romance.</p>

	<p><img id="image14382" src="http://img.blogdecine.com/2007/09/mood%20love%2002.jpg" class="derecha" alt="Maggie Cheung llorando en el hombro de Tony Leung" />Wong Kar-Wai pretendía llevar al máximo este doble juego de amor e infidelidades, de necesidades y mentiras, haciendo que los dos actores protagonistas interpretasen los cuatro papeles correspondientes a las dos parejas; es decir, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/tony+leung"><strong>Tony Leung</strong></a> y <a href="http://www.imdb.com/name/nm0001041/"><strong>Maggie Cheung</strong></a> serían, a la vez, tanto la pareja que engaña como la engañada. Una idea que habría confundido aún más al público que no consigue entrar en esta película, algo arriesgado, que para bien o para el mal, el realizador creyó conveniente dejar en el tintero (aunque no del todo, sólo la versión &#8220;radical&#8221; de la idea). Como también dejó fuera, aunque llegara a rodarlo, hasta dónde llegan los dos protagonistas en ese romántico y peligroso juego que inician en la cafetería, cuando ambos simulan que se acaban de enterar de que sus parejas les están siendo infieles. En mi opinión, el director acierta, porque no es necesario mostrar algo que, a poco que estés atento e inmerso en la historia, se sobreentiende a la perfección (volvemos a la sutileza). Como ya sabrá más de uno, este contenido, eliminado del metraje final, puede verse en el segundo disco de la estupenda y barata edición de la película en DVD.</p>

	<p>Kar-Wai hace acompañar su historia con una banda sonora que, igual que su película, es sencillamente deliciosa. Hay varios temas que adornan secuencias de una hermosa composición, pero destaca especialmente el Yumeji´s Theme, de Umebayasi Shingeru; lamentablemente, un tema usado para fines comerciales en los últimos años, y es que el dinero favorece estas cosas. No menos importante, no menos esencial en la historia que se cuenta, es el magistral trabajo de fotografía, realizado por Christopher Doyle y Mark Li Ping-Bing, aportando otro toque más de belleza a un film visualmente extraordinario. Mención aparte también para el apartado de vestuario, que contribuye a que Maggie Cheung sea toda una delicia para nuestros ojos. Y es que el director de &#8216;Chungking Express&#8217; o &#8216;Happy Together&#8217; es único para componer sencillos planos de arrebatadora belleza, valiéndose de todos los recursos que tiene a su disposición (los mencionados o la cámara lenta que mueve a los personajes al ritmo de la música). Es imposible para el espectador occidental conocerlo, pero Kar-Wai también empleó la comida como elemento útil para que el público no se perdiese en la progresión temporal de la historia (algo confusa la primera vez que se ve la película, ciertamente); al parecer, los algunos platos que aparecen en pantalla sólo se pueden servir en momentos determinados del año. Un detalle sin importancia, posiblemente, pero revelador de las intenciones de un realizador que, eso dice, rueda casi sin guión.</p>

	<p>Por otra parte, <strong>&#8216;Deseando Amar&#8217;</strong> necesita para funcionar a sus dos brillantes actores protagonistas; con otros en el lugar de Maggie Cheung y Tony Leung, no sería lo mismo. Ambos están maravillosos, elegantes, impecables, de una forma que sólo podemos ver en una pantalla de cine (¡qué grande es el cine!). La química entre ellos es la base de la historia y funciona a la perfección. Cheung es posiblemente quien lo tiene más difícil, pues en bastantes ocasiones debe resultar fría cuando realmente no quiere, necesitando de una sutileza a la hora de interpretar que está al alcance de muy pocas actrices, estallando en lágrimas cuando la situación ya le supera por completo; momentos ésos que te rompen el corazón. Leung es un actor carismático y encantador donde los haya, se mete en el bolsillo al espectador casi de inmediato, con esa sonrisa y esa mirada que le caracterizan. Su personaje no es el típico seductor pero hay fases donde bien podría estar interpretando a uno, le sobran facultades para ello (de hecho, cuando juega a ser el marido de Cheung, apenas modifica su comportamiento, mientras que ella, siendo la esposa de Leung, sí que cambia visiblemente). Tanto uno como otro están inmensos, pero claro, es cuando están juntos cuando la película alcanza su glorioso techo. Imágenes como las tres que he puesto (atención a Cheung en la última) pertenecen a esos grandes momentos que nos deja la obra maestra de Wong Kar-Wai.</p>

	<p><img id="image14383" src="http://img.blogdecine.com/2007/09/mood%20love%2003.jpg" class="centro" alt="Los protagonistas de la historia" /></p>

	<p>Me resulta imposible poner en palabras todo lo que consigue transmitir <em>&#8216;In the Mood for Love&#8217;</em>, así que voy acabando. En resumidas cuentas, estamos ante una cinta de maravillosa factura, un precioso y sutil drama romántico que posiciona a su director como uno de los directores más fascinantes de los últimos tiempos. Esperemos que pronto podamos ver en nuestros cines su nueva película, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/my+blueberry+nights">&#8216;My Blueberry Nights&#8217;</a>, protagonizada por Natalie Portman y Jude Law entre otros. La han tachado de ñoña, de vacía; probablemente, los mismos que ponen etiquetas sin haber visto ni la mitad de la filmografía del realizador; los mismos que ven &#8216;2046&#8217; y se preguntan a qué viene la historia de ciencia ficción. Pobrecillos, no todo el cine puede venir mascadito. Y ojo, me doy cuenta de que, en un futuro cercano, cuando vea <em>Blueberry</em>, puedo arrepentirme de lo que acabo de escribir. Es sólo que lo dudo muchísimo. Lo que cuenta Wong Kar-Wai me interesa. Por supuesto, algunos títulos merecen mayor consideración que otros, nadie es perfecto. Hace poco vi <strong>&#8216;Deseando Amar&#8217;</strong> por quinta vez, y siguió fascinándome. ¿Se puede uno enamorar de una película?</p>      ]]></description>
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