Woody, un cuento (III)

[Continuación de una historia que tuvo su segundo episodio en esta entrada].
“¿Es cierto todo lo que me estás contando?”, preguntó Lucas, alucinado con la pornográfica aventura. “No creo que tenga motivos ni para engañarte ni para tomarte el pelo”, contesté. “Y más, cuando hay confianza”. “¿Nunca la volviste a ver?”, volvió Lucas a la carga. “Un mes más tarde me encontré con ella en el metro. Tomamos un café y hablamos de todo lo que habíamos hecho en ese tiempo. Durante la conversación, aunque no creo que lo hiciera sin darse cuenta, su intención era ponerme celoso, llegó a decirme que había vuelto a hacer las paces con su antiguo novio y pensaban mudarse a otra casa para vivir juntos”, dije con la mayor naturalidad posible.
“¿Averiguaste por qué actuó de esa manera contigo en el cine?”, preguntó Lucas. “Por supuesto. No podía irme de allí sin saber por qué había actuado así. Entendía que me debía una explicación. Y eso fue lo que hizo, explicarme una historia que al final pensarás es de ciencia ficción”. Tomé un respiro y continué con el relato.


