
No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra. Quiero alcanzarla no muriendo”.(Woody Allen)
Hoy es el cumpleaños de un servidor y de Woody Allen. Como uno de los dos todavía no ha iniciado una extensa carrera en el cine, vamos a hablar del otro, que además me interesa mucho más. Allen Stewart Konigsberg nació en Brooklyn, Nueva York, hace hoy 75 años. A pesar de su avanzada edad es un profesional muy inquieto y activo, que se ha acostumbrado a rodar un film por año, y desde hace décadas es uno de los autores más respetados del planeta, o al menos lo sigue siendo en Europa, donde no se suele confundir con tanta facilidad como en Estados Unidos los asuntos personales con los artísticos. Ganador de tres Oscars, absoluto admirador de Ingmar Bergman, Allen comenzó a ganarse la vida como escritor cómico y lo que se ahora se conoce como “monologuista” (en inglés “stand up comedian”), iniciando su brillante trayectoria cinematográfica en 1965 como guionista y actor, cuatro años antes de debutar como director.
Como no tenemos la posibilidad de poder felicitarle de manera corriente, de soplar las velas de su tarta, y ya que estamos en un sitio para aficionados, amantes, locos del cine, he pensado que podemos celebrar su cumpleaños recordando los mejores momentos de sus películas, lo más memorable de su carrera, las razones por las que la obra de Woody Allen es una de las mejores cosas que le ha pasado al séptimo arte, e indirectamente, a cada uno de nosotros. Sin más, a continuación os dejo mi lista personal e intransferible, espero que aportéis vuestros momentos favoritos en los comentarios, así es más completo y divertido.





