
El pasado viernes se estrenó en nuestras pantallas ‘La isla de Nim’, otro de esos títulos que nos llegan con bastante retraso, precedido esta vez de un fracaso económico en su país de origen, aún a pesar de contar en su reparto con Jodie Foster, que suele ser garantía de éxito, acompañada de Abigail Breslin (‘Pequeña Miss Sunshine’ la colocó en lo más alto para a continuación caer en picado) y Gerard Butler, que no da pie con bola desde ‘300’. A priori esta película tenía cierto interés, pues sus artífices (Mark Levin y Jennifer Flackett) habían realizado como guionistas la curiosa ‘Wimbledon’, y Levin debutó con la interesante ‘Pequeño Manhattan’ después de haber producido durante años la famosa serie de televisión ‘Aquellos maravillosos años’.
Así pues, unas credenciales, que sin ser nada del otro mundo, podían lograr que tuviéramos cierta esperanza con una de esas películas que prometían ser un canto a la imaginación, a la libertad, a la inocencia, y contagiar las ganas de aventura. En realidad ‘La isla de Nim’ es casi todo lo contrario, y su mensaje una memez de mucho cuidado. Ahora es cuando toca decir que Levin y Flackett también han sido los guionistas de la reciente ‘Viaje al centro de la Tierra’, otra de aventuras “infantiles”.



