'Más Extraño que la Ficción', más bello que la realidad

Me gusta que existan películas como ésta, que refuerzan el estrecho vínculo entre el cine y la literatura. Perdón, entre el buen cine y la literatura. Hay varias cosas que sorprenden en primera instancia cuando uno ve ‘Más Extraño que la Ficción’. La primera es la asimilación de que Will Ferrell puede ser un buen actor cuando se sale de su inherente tendencia cómica. Will Ferrell es, en esta película, todo un descubrimiento, en una situación análoga a la que vimos en Jim Carrey con ‘El Show de Truman’. La segunda, el estupendo y abrumador reparto que se luce, cada uno en lo suyo, con total libertad a lo largo del metraje. Pero, sin duda, lo que más asombra del film es la increíble puesta en escena, convirtiendo una complicada alegoría metafísica en una sencilla trama emotiva, a caballo entre lo puramente romántico y lo existencial.
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