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		<title>Magazine - maureen-ohara</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-26 08:00:19</pubDate>

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      <title><![CDATA['El hombre tranquilo', la resurrección de un hombre bueno]]></title>
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      <pubDate>Thu, 03 Jun 2010 23:36:02 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32928" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/thequietman01-copia.JPG" class="centro" alt="thequietman01-copia.JPG" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Es un buen, tranquilo, pacífico hombre, que ha vuelto a casa a olvidar sus problemas. Por supuesto, es un millonario, como todos los yankees. ¡Pero es excéntrico! ¡Oooh, muy excéntrico! Esperad, os enseñaré...su bolsa para dormir. Un saco para dormir, lo llama. Esperad, os enseñaré cómo funciona&#8221;.</p>

	<p>-Michaleen Flynn </blockquote></p>

	<p>Opino, sinceramente, que el cine de <strong>John Ford</strong> es una de las expresiones artísticas más abiertamente vivificadoras y rejuvenecedoras que existen, porque Ford, un pesimista incurable, era también un nostálgico arrebatado, <strong>y sólo los nostálgicos saben recordar dónde se encuentra el paraíso perdido</strong>. El paraíso para Ford, claro, es Irlanda, la Isla Esmeralda, de dónde provenían sus padres (pues él nació en Cabo Elizabeth, Maine, el 1 de Febrero de 1894), a donde regresa después de muchos años para este rodaje, tal como regresa su protagonista, el inolvidable, terco, nostálgico y honrado Sean Thornton.</p>

	<p>Y regresó a Irlanda para filmar una de sus más bellas, libres, divertidas y excepcionales películas, quizá la más personal y la más humana de todas las suyas, y eso, en la dilatada y fascinante carrera del realizador, es mucho decir. La historia de un hombre pacífico, o tranquilo, que quiere olvidar su terrible y doloroso pasado, <strong>un pasado que no deja de atormentarle, volviendo a las raíces, al lugar que le vio nacer</strong> (no en vano la casa se llama Blanca Mañana), tal vez para morir allí. La belleza, la serenidad y la ironía, corren inseparables en este relato de redención.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Un cierto carácter irlandés</h2>

	<p>El comienzo es muy expresivo. A un pequeño pueblo irlandés llega un tren, tren en el que viaja Sean Thornton (impecable <strong>John Wayne</strong>), quien pregunta por la forma de llegar a Innisfree, aunque los lugareños iniciarán una discusión que nada tendrá que ver. No se sabe cómo, una indicación geográfica deriva en un debate sobre dónde se pesca mejor. Este momento hilarante es al mismo tiempo ilustrativo de un cierto carácter alejado del imperante en Estados Unidos (entonces y ahora), y ya establece el choque inevitable entre dos mundos: <strong>el de Sean y el de su propia niñez</strong>. Toda la película será un viaje para regresar a la infancia.</p>

	<p>La aparición de esa creación extraordinaria de Michaleen Flynn (perfecto <strong>Barry Fitzgerald</strong>) sacará del apuro a Sean. Esta es una de esas creaciones de puesta en escena inalcanzables para los mortales: Flynn no conoce a Sean, pero le ayuda y le ofrece un carruaje. Este es un hecho aparentemente incoherente, y que se rebela contra cualquier intento de coherencia narrativa. Pero lo aceptamos de manera inconsciente, y precisamente porque poco después Flynn se enterará de quién es. <strong>Es decir, como un recuerdo olvidado y de pronto cristalizado. Es bellísimo</strong>. Como bellísimo es cuando Sean observa su casa natal desde un puente de piedra, que se alza sobre un arroyo de ensueño, y se oye la voz de su madre, un recuerdo preciado, enmarcado por la lírica música de <strong>Victor Young</strong>.</p>

	<p>No tardaremos en conocer al reverendo Peter Lonergan (<strong>Ward Bond</strong>, tan chabacano y entrañable como siempre, amigo personal de Ford, como Wayne, con quienes se corría unas juergas de escándalo) y, claro, a Mary Kate Danaher (preciosa e irascible <strong>Maureen O&#8217;Hara</strong>) <strong>que es algo así como una aparición, guiando a sus ovejas entre un bosque</strong> que es como un sueño hecho realidad (y cómo recuerda a este momento la aparición de Pocahontas en la hermosa <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/terrence-malick-el-nuevo-mundo-deconstruyendo-el-mito">&#8216;El nuevo mundo&#8217;</a>), una relación que va a recordar mucho a &#8216;La fierecilla domada&#8217; (la filmografía de Ford contiene numerosas alusiones a la literatura de William Shakespeare).</p>

	<p><img id="image32930" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/thequietman03.JPG" class="centro" alt="thequietman03.JPG" /></p>

	<p>Desde que ambos se conocen, actuarán como si nunca hubieran sido desconocidos el uno para el otro (al igual que le ocurrió a Michaleen) tal como si la vida de Sean, antes de volver, hubiera sido falsa. Eso no significa que se lleven bien, claro. Ford establece una serie de significados poéticos a los cuatro elementos de la naturaleza, en la relación que mantienen ambos. <strong>Así, el agua se relacionará con el sexo</strong>. Cuando Sean se la encuentra de nuevo en la Iglesia, cogerá agua bendita con la mano para que ella se persigne desde allí. Una imagen al mismo tiempo tierna y de moral ambigua. Mary Kate no cometería semejante acto si Sean no la atrajera sexualmente. Es una imagen muy poderosa. </p>

	<p>El hermano de Mary Kate, Will (interpretado por un actor tan fordiano como <strong>Victor McLaglen</strong>, que se llevó el Oscar por <strong>&#8216;El delator&#8217;</strong> y estuvo nominado como secundario en esta) será la némesis, siempre divertida, de Sean. Una especie de reflejo grotesco de sí mismo, que apunta en su lista negra los nombres de los que no le caen bien. Su aparición es fulminante, acompañado de esa sirvienta anciana que es un toque de humor tan grato a Ford. Un hombre vulgar y altivo que, sin embargo, terminará revelándose, como el mejor de los folletines, un buen amigo para Sean. Porque al final no es más que un niño, <strong>y la rivalidad entre los dos es un juego de niños regido por normas sociales invisibles aunque implacables.</strong></p>

	<p>Normas sociales que Sean tendrá que aprender si quiere vivir en armonía con su pasado, es decir, con el pueblo. Las normas sociales como llave para alcanzar la serenidad interior. Comienza por invitar a todos los presentes del Cohan, y después ignorando las provocaciones de Will Danaher, algo que provocará la curiosidad del respetable, aunque ambos se darán un apretón de manos bastante&#8230;ortodoxo. Será el comienzo de una historia de violencia no consumada, en parte por su tortuoso pasado, simbolizado por el fuego, aunque también por el viento, <strong>que le impide casi avanzar hacia su reencuentro con Blanca Mañana</strong>. Un viento también presente en ese beso tan recordado (homenajeado en <strong>&#8216;E.T.&#8217;</strong>), y de nuevo presente en el segundo beso, cuando se abre la puerta y lo deja entrar. Esta es una película de puertas. Las puertas del corazón.</p>

<h2>El peso de la tradición</h2>

	<p>Y de todas las llaves sociales que tendrá que aprender Sean, la del noviazgo previo al casamiento será el más importante, aunque no el último. El casamentero Michaleen (que funciona también como duende casi mágico y bufón) propondrá el acuerdo de futuro matrimonio, y así conoceremos la importancia que la dote (una especie de regalo que hacían las familias con hijas a los que las desposaran) tiene para Mary Kate, aunque Sean no está de acuerdo con recibir esa dote. Es un tema muy complejo y muy bien tratado. Mary Kate y su dote son inseparables, son uno. <strong>Significan los recuerdos familiares, y la perpetuación de una tradición</strong>. A él no le importaría que acudiese desnuda a su casa (literal, y una imagen muy sensual, como toda la película), porque todavía no comprende el tema de la dote, es decir, no comprende a Mary Kate.</p>

	<p>Por supuesto Will Danaher se opone a la boda, pero le engañarán con una maniobra arriesgada que propiciará finalmente el noviazgo (alterado por una huída a través de un río, y culminado por un beso en la lluvia, de nuevo el agua como símbolo sexual), aunque la divertida boda terminará de forma violenta por el descubrimiento por parte de Will del engaño, y la retirada de la dote. <strong>Desde entonces faltará algo en ese matrimonio, que exigirá de la violencia, origen de la tragedia de Thornton, para recuperarla. </strong></p>

	<p><img id="image32932" src="http://img.blogdecine.com/2010/06/thequietman04-copia.JPG" class="centro" alt="thequietman04-copia.JPG" /></p>

	<p>Buena prueba de ello es la imagen en que ella enciende el cigarro de él. Viene a ser entregar el fuego de una violencia que él rechaza, pero que es parte indisoluble de la sociedad. El uso de esa violencia será el catalizador de la superación de la antigua violencia, basada en la avaricia y la ambición. No toda la violencia es igual, o es mala. Sólo nosotros somos malvados o bondadosos. La violencia que emplea para recuperar la dote y a Mary Kate (después de abrir, literalmente, numerosas puertas&#8230;) es la aceptación de las reglas del juego y el inicio de la amistad con Danaher. <strong>Una larga pelea, violenta pero cómica, casi un renacer.</strong></p>

	<p>Majestuosamente fotografiada por Winton C. Hoch, y con guión del habitual fordiano Frank S. Nugent, &#8216;El hombre tranquilo&#8217; es una compleja historia de constumbrismo y redención, quizá la obra maestra entre las obras maestras de John Ford.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA[Sam Peckinpah: un título profético]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/cine-clasico/sam-peckinpah-un-titulo-profetico</link>
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      <pubDate>Mon, 03 Aug 2009 13:07:04 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image27311" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/the-deadly-companions-1.jpg" class="centro" alt="the-deadly-companions-1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;The Deadly Companions&#8217;</strong> es el título original de la ópera prima de <strong>Sam Peckinpah</strong> que en nuestro país se tradujo como <strong>&#8216;Compañeros mortales&#8217;</strong>. Resulta curioso que dicho título pueda verse como una especie de profecía sobre lo que su filmografía nos iba a deparar, llena de relatos violentos, marcados por personajes cuya relación siempre rondaba la muerte. En este especial que hoy damos comienzo en las páginas de Blogdecine, repasaremos una a una las películas de un director cuya existencia como persona fue problemática, llena de decepciones personales, de polémicos rodajes, de amigos eternos y enemigos en cada esquina. El alcohol, las putas y la cocaína en alguna que otra ocasión, llenaron la vida de un cineasta que cambió el curso del western, y que fue considerado el director que mejor retrató la violencia en el cine.</p>

	<p>La película está basada en una novela de <strong>Albert Sidney Fleischman</strong> que él mismo adaptó para la pantalla grande. Fleischman había destacado por ser el escritor de una par de films de William A. Wellman, &#8216;La escuadrilla Lafayette&#8217; (un fracaso por el que Wellman no volvió a dirigir más) y <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/good-bye-my-lady-un-wellman-desconocido">&#8216;Good-bye, my Lady&#8217;</a> (una preciosidad poco conocida en la filmografía del director de &#8216;Incidente en &#8216;Ox-Bow&#8217;). <strong>Brian Keith</strong> iba a protagonizarla y sugirió el nombre de Peckinpah para dirigirla, pues había colaborado con él en una serie de televisión, &#8216;The Westerner&#8217;, que se había cancelado. Según el propio Peckinpah, John Ford también le recomendó a los productores. ¿Cierto o falso? No se sabe, pero tal vez la presencia de <strong>Maureen O´Hara</strong> en el reparto haga pensar que Peckinpah no tenía por qué inventárselo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tanto Keith como Peckinpah estaban descontentos con el guión de Fleischamn (el director de &#8216;Perros de paja&#8217; llegó a considerarlo una verdadera estupidez de guión), pero éste estaba decidido a que el mismo quedara tal y como lo había escrito, teniendo el apoyo de los productores, que más de una vez llamaron la atención a Peckinpah, recordándole que lo suyo era sólo dirigir la película. Ni corto ni perezoso, el joven director se alió con Keith para ir cambiando cosas en pleno rodaje, como algunas frases de diálogo e incluso soluciones argumentales de importancia. Al final, en el montaje, dejaron las cosas más del gusto de Fleischman que de Peckinpah, a quien le dejaron supervisar el primer montaje para luego darle la patada. Sería el primer enfrentamiento sonado entre el director y los grandes estudios, algo que se repetiría de forma escandalosa en sus futuras películas. Peckinpah fue uno de los directores que más lucharon por conseguir que el realizador tuviera el control total sobre el montaje final de una película.</p>

	<p><img id="image27313" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/the-deadly-companions-2.jpg" class="centro" alt="the-deadly-companions-2.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;Compañeros mortales&#8217;</strong> es la historia de una venganza. Un hombre va en busca de otro que durante la Guerra le arrancó la cabellera. Una vez que da con él y mientras espera la mejor oportunidad posible de resarcirse por los sufrido, mata sin querer al hijo de una bailarina, la cual decide irse a enterrar a su hijo a la tierra de su difunto padre. Con una gran carga de culpa, el hombre ayudará a la mujer en su largo viaje, acompañados por dos tipos de muy poca confianza, uno de los cuales es el principal objetivo de su venganza. La tensión irá en aumento hasta el final del viaje, que supondrá el inicio de una nueva vida para quien sobreviva a ello.</p>

	<p>En la película pueden apreciarse alguno de los elementos que marcarían el estilo temático de Peckinpah. Personajes antagónicos, obligados en cierto modo a aguantarse, pero siempre alerta para no traicionarse mutuamente. Y sobre todo, situaciones que parten de un hecho violento, en este caso, la muerte accidental de un niño (otro de los elementos característicos de Peckinpah), mostrada con una frialdad apabullante, y sin ningún tipo de concesión. Lamentablemente, esto da pie a uno de lo puntos más flojos y alarmantes del film: el largo viaje que su madre hace para enterrarlo, llevando el cuerpo de su hijo en una carreta sin que éste sufra deterioro alguno. Peckinpah tuvo que tragar con semejante memez (el cuerpo tendría que haberse descompuesto enseguida, sobre todo aguantando el intenso calor del desierto) y rodar con esa carga, de aspecto secundario en la trama, pero no invisible.</p>

	<p><img id="image27314" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/the-deadly-companions-3.jpg" class="centro" alt="the-deadly-companions-3.jpg" /></p>

	<p>El cine de Peckinpah siempre fue un cine de hombres, un mundo en el que las mujeres eran culpables de todo, una acentuada misoginia bañada por sugerentes matices que hacían a sus personajes femeninos más interesantes de lo que parecían a primera vista. En <strong>&#8216;Compañeros mortales&#8217;</strong>, la inolvidable <strong>Maureen O´Hara</strong> hace de bailarina de un club, aunque luego el personaje se suaviza de forma alarmante, quizá para no empañar la imagen de la actriz más Fordiana de todas cuantas han existido. La eterna pelirroja en realidad compone una especie de extensión de sus personajes para el director de &#8216;El hombre tranquilo&#8217;, sin complicarse demasiado la vida, un personaje plano aunque a ratos efectivo. Por supuesto, esto choca de frente con su compañeros de reparto y la violencia interna que sufre cada uno de ellos. <strong>Brian Keith</strong>, un pelín soso, ansioso de cumplir su venganza; <strong>Steve Cochran</strong>, pavoneándose por intentar parecer el mejor pistolero que hay, y <strong>Chris Wills</strong> en un rol que va adquiriendo importantes dimensiones trágicas.</p>

	<p><strong>Charles B. Fitzsimon</strong> fue el productor de <strong>&#8216;Compañeros mortales&#8217;</strong>, y se llevó a matar con Peckinpah. De hecho, era el hermano de <strong>Maureen O´Hara</strong>, a quien Peckinpah habían prohibido dirigirle la palabra (¿¿??). Aún así, no es este el caso de uno de esos enfrentamientos en los que los productores son los ogros y el director la víctima. Fitzsimon arregló ciertas escenas rodadas por Peckinpah en la sala de montaje. Sin ir más lejos el final fue cambiado de forma brutal. Según el director, el personaje de Keith mataría al de Cochran sin venir a cuento, algo impensable por dos motivos: no tenía nada contra él, y el detalle argumental del brazo lastimado le impedía ejecutar dicho acto. Así que, se hizo que Wills matase a su propio compañero por la espalda, decisión mucho más acertada, dada la poca estabilidad mental del personaje.</p>

	<p>Peckinpah siempre renegó de su ópera prima, y lo cierto es que no es de sus mejores películas. Entretenida sí, y con momentos muy interesantes y tensos, pero con un guión demasiado basado en casualidades y golpes de azar, aunque bellamente fotografiado. Para ello, Peckinpah estuvo al servicio de <strong>William H. Clothier</strong>, de quien el director reconoció haber aprendido muchas cosas buenas, algo que no es de extrañar, si tenemos en cuenta que Clothier fotografió entre otras esa obra maestra de título &#8216;El hombre que mató a Liberty Valance&#8217;. La película tuvo un aceptable resultado comercial, pero enseguida se olvidaron de ella, dada la magnificencia de su siguiente film, un duelo que pasaría por derecho propio a los anales del Cine.</p>      ]]></description>
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