'Max Payne', entre tontos anda el juego

Estaba visto. Videojuego trasladado al Cine. Malo. Y si encima el director es John Moore, las expectativas no podían ser demasiado buenas. Y así ha sido. No es que condene totalmente la película, pero desde luego se ha quedado muy, pero que muy por debajo de lo que sus imágenes prometían. El resultado en la taquilla ha sido más bien pobre, y lo sorprendente es que no ha contentado ni a los amantes del juego. No tengo nada en contra de los videojuegos, sólo puedo decir que me aburro enormemente con ellos, y aún no he encontrado ése que me tenga pegado a la pantalla. Hasta algunos han fracasado en el intento de enseñarme uno de esos pasatiempos que me convenza. Se admiten sugerencias, por supuesto.
‘Max Payne’ tenía algunos boletos para terminar con la maldición que reina sobre las adaptaciones cinematográficas de videojuegos, no hay una que merezca la pena. Una historia clásica, un diseño de producción encomiable, una puesta en escena algo más inspirada de lo normal, etc. Sin embargo, un trabajo actoral penoso y uno de los guiones más estúpidos de los últimos años, tiran por tierra todas las posibilidades del film.







