
Ridley Scott nos ha recuperado este legendario personaje, que no cuenta con pocas versiones cinematográficas, con la excusa de aportar novedad. Un viaje al origen del mítico arquero de Sherwood, de cómo se forjó el mito en torno a su figura y para ello ha contado con un espectacular diseño de producción, un reparto de estrellas pero, al mismo, tiempo con la misma baja forma que el realizador británico viene demostrando en los últimos años.
Este ‘Robin Hood’ es el menos Hood de todos los Robin del cine por dos razones. La primera, la más obvia. En su búsqueda por afrontar este personaje y su historia ha situado el argumento en los tiempos preliminares de Hood. Cuando se le conocía como Robin Longstride, un aguerrido arquero al servicio del rey Ricardo Corazón de León, que tras la muerte de éste regresa a Nottingham donde el destino lo convierte en un pieza esencial para luchar por la libertad y la igualdad de Inglaterra. Scott se afana por descubrirnos el origen del mito, como reza en el cartel: la historia jamás contada.






