'Mi nombre es Harvey Milk', la brillante historia de un mártir

Tras la magnífica (y aún inédita) ‘Paranoid Park’, el realizador Gus Van Sant regresa al mainstream pero no abandona su capacidad narrativa, a pesar de ceder a ciertas concesiones propias del cine más comercial. En ‘Mi nombre es Harvey Milk’ se aproxima al episodio histórico de las luchas políticas en favor de los derechos homosexuales del activista que da nombre al título, en un biopic típico pro Oscar, de gran factura y con un resultado certero a pesar de ello.
La cinta está protagonizada por un sublime Sean Penn, que nos deja una lección magistral de absorción de su personaje, de capturar su esencia y mostrarla con enorme sutileza, riqueza de matices y gran sencillez. Gran valedor del resultado final y cuyo trabajo supone una ejemplar traslación del mensaje principal de la historia.
