
La acumulación de nombres populares en el cartel de una película es una de las trampas más recurridas y eficaces que hay. Al margen de que muchas veces se coloca como protagonistas a actores que apenas tienen participación en la historia, la lista de películas malas, flojas, bobas o aburridas que tienen un puñado de famosos en sus carteles es muy extensa; y va en aumento, porque hoy en día cualquiera es famoso. Pero aun cuando lo sabemos perfectamente, por múltiples experiencias, seguimos cayendo. Nos autoengañamos al ver a un actor o un actriz que nos gusta. Así es como consigue atraparnos un producto como ‘Mi vida es una ruina’, cuyo indudable gancho es el reparto.
Pero incluso en estos casos, hay veces que el cartel funciona como una señal de “STOP”. Lo puse entre los peores del año pasado, y creo que se lo merecía de verdad, porque es que lo ves y piensas: “esta película no hay quien la salve”. Da igual quien actúe en ella, huele fatal. Sin embargo… Estamos acostumbrados, sobre todo en este país, donde los títulos y los carteles se modifican de forma increíble (de hecho, esto se llama ‘Meet Bill’, no ‘My Life in Ruins’), a no dejarnos guiar demasiado por este tipo de apariencias, ya que también hemos visto carteles lamentables de películas estupendas. Así que, con escasos estrenos realmente atractivos, y con el reparto como única esperanza, uno se lanza a la piscina a ver ‘Mi vida es una ruina’. Y, bueno, finalmente es justo lo que parece.




