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	<title>Blog de cine</title>
	<link>http://www.blogdecine.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del cine. Críticas, estrenos y trailers.</description>
	<pubDate>Mon, 17 Nov 2008 09:11:11 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[James Cameron (VII): Abismos impersonales]]></title>
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      <pubDate>Mon, 17 Nov 2008 09:10:37 GMT</pubDate>
      <author>Gabriel Ferreiro</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image22500" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/abyss3.jpg" class="centro" alt="abyss3.jpg" /></p>

	<p>Cuentan que <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es un ansiado proyecto de Cameron, que él gestó durante su adolescencia, y que una vez tuvo los medios y la libertad (propiciada la segunda por los abrumadores éxitos estéticos, y económicos, de sus dos primeras películas) no dudó en llevar a la pantalla hasta sus últimas consecuencias. Bastaría con <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> y <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> para auparle hasta un lugar de honor dentro del género, uno de los más complejos de domeñar, de la sci-fi, pero este director tiene el defecto (o la virtud) de querer superarse aunque eso implique jugarse el todo por el todo. El resultado, que en ningún momento (salvo en ese final que analizaremos en su momento) resulta mediocre, no posee ni la personalidad, ni la concisión, ni la fuerza expresiva de sus dos primeras (y magistrales) películas.</p>

	<p>Ahora bien, estamos hablando de un proyecto que, al menos en su concepción, en lo que significa de artefacto escenográfico y complejidad técnica, es absolutamente único. El mayor mérito de este <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> radica en su carácter de aventura incomparable por el medio en que está realizada, y por las hazañas cinemáticas que incluye, más que por un conocimiento de las propias limitaciones, tanto de la historia como de la visión de la misma, o por un ensamblaje óptimo de todas las piezas. Un primer visionado, o incluso un segundo, de la película, entusiasma y puede llegar a maravillar. Pero sabiendo de lo que es capaz este hombre, tras varios visionados y casi veinte años después de su estreno, sus carencias y torpezas son mucho más evidentes.</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p>La historia y la trama de <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es en esencia sencilla, aunque su ejecución es complicada y hasta embrollada. Todo lo contrario de las mejores películas de su director, cuya trama o subtexto es complejo, y su ejecución sencilla y limpia. Cuenta la historia del encuentro marino entre hombres y extraterrestres, los cuales en lugar de entrar en contacto con nosotros de la forma que siempre hemos visto, viven en el mar, y es ahí donde se dan a conocer. Esto es el detalle de mayor originalidad de un relato que no destaca principalmente por su ingenio ni dinamismo, y quizá sí por su autocomplacencia y repetición de esquemas. Porque, a grandes rasgos, la estructura de inicio es demasiado similar a <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong>: grupo aislado de personas, con sus diversas interrelaciones, que espera ser rescatada mientras tiene que lidiar con una situación límite en la que tienen presencia unos alienígenas.</p>

	<p>Pero lo que en <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> era un tono dificilísimo de mantener, y en el que Cameron se movía sin aparente esfuerzo, en <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es una indefinición tonal y del punto de vista que si bien no desmerece el conjunto en su totalidad, le hace perder la densidad del gran cine de Cameron. Hasta el personaje protagonista femenino, interpretado con garra por la gran <strong>Mary Elizabeth Mastrantonio</strong>, palidece, y de qué manera, comparada con las inolvidables Sarah Connor, Ellen Ripley, Helen Tasker o Rose DeWitt Bukater. Su inteligente y combativa Lindsey es vibrante y pegadiza en la pantalla, pero en ningún momento su aventura, ni la de ningún otro, llega a emocionarnos plenamente. Hay un algo de forzado, o simplemente intrascendente, en los caracteres, y en las relaciones entre ellos, en este largometraje.</p>

	<p><img id="image22499" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/abyss2.jpg" class="centro" alt="abyss2.jpg" /></p>

	<p>Porque <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> termina resultando bastante convencional en cuanto a su acercamiento a sus personajes, y de alguna forma un tanto cobarde. Ninguno de los principales (salvo el villano, por el que sí que terminamos sintiendo compasión) acaba muriendo, o sufriendo demasiado. Todo parece demasiado fácil para ellos. No hay un viaje complicado, ni mucho menos tortuoso, hacia el agradecido y manipulador clímax. Cameron, por primera vez en su carrera, termina su relato de forma abrupta, sin satisfacer, con un happy ending al viejo estilo hollywoodiense, que huele a impersonal y a poco inspirado. Ese beso entre la pareja protagonista, por fin reconciliada, no parece filmado por el mismo director capaz de aunar romanticismo y fatalismo. </p>

	<p>La secuencia de arranque es estupenda, y nos pone el corazón en un puño, pues observamos una catástrofe marina escalofriante. Pero la película comienza a dar síntomas de autocomplacencia inmediatamente después, y hasta la secuencia de la grúa no tenemos la sensación de hallarnos en territorio Cameron; ese en el que el fondo y la forma se fusionan en un solo lenguaje que hace avanzar nuestra imaginación hacia territorios desconocidos. En lugar de eso, caminamos por terrenos convencionales la mayor parte del tiempo, con un sentido de lo maravilloso que pretende acercarse a Spielberg, y con una violencia demasiado aguada (nunca mejor dicho&#8230;) como para impactarnos. La tan recordada escena del tentáculo de agua resulta de un edulcoramiento y simplicidad que hoy día son sonrojantes.</p>

	<p>Resulta difícil hablar en estos términos de una película cuya fotografía, firmada por un gran <strong>Mikael Salomon</strong>, por fin cristaliza (aunque la cumbre del &#8216;estilo visual Cameron&#8217; sería la siguiente, <strong>&#8216;Terminator 2&#8217;</strong>) en un Super 35 anamórfico, sobreexponiendo ligeramente la emulsión de alta sensibilidad para obtener un resultado espectacular en cuanto a definición, teniendo en cuenta las fuentes de luz, siempre justificadas, que en cada escenario suponían un alarde visual. Por fin el color azul que tanto gusta a Cameron está presente de forma absoluta y protagonista, tomando como excusa el entorno marino. Su elaborado montaje (muy superior, por cierto, el corte para cines que la versión del director, posterior y más torpe), un trabajo al alimón de <strong>Conrad Buff IV</strong>, <strong>Joel Goodman</strong>, <strong>Steven Quale</strong> y <strong>Howard E. Smith</strong>, no consigue, pese a todo, una unidad, dando lugar a arritmias graves entre los diferentes capítulos del relato.</p>

	<p><strong>Ed Harris</strong>, quien no se habla desde el rodaje con Cameron, compone un personaje que le queda pequeño para su talento y sus posiblidades, y que una y otra vez resulta empequeñecido por una trama que no acaba de despegar. Y es que es evidente que el resto del grupo no es tan interesante como él, lo que acaba perjudicándole, pues en un reparto, un protagonista vale lo que sus secundarios (o sus roles), que terminan por auparle. Pero en este caso, a parte de Harris y Mastrantonio (y un meritorio e irreconocible <strong>Michael Biehn</strong>), apenas hay nada más, y sus personajes no son tan interesantes como sus actores. Por primera vez, pesa más para este director la idea y el entorno (y los efectos visuales) que los personajes que viven y sufren la aventura.</p>

	<p><img id="image22498" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/abyss1.jpg" class="centro" alt="abyss1.jpg" /></p>

	<p>No existe tensión al final, con un Ed Harris moribundo que todos sabemos será salvado &#8216;in extremis&#8217;. Eso sí, nos quedamos maravillados con la destreza técnica demostrada en el plano en que las aguas se separan para conceder oxígeno al exhausto buceador. Sin embargo, dura poco, porque el diseño de los alienígenas es cursi y sin interés, y su repetición (para hacerle entender que lo han presenciado todo) de las frases de despedida a su esposa acaban azucarándolo todo de manera incomprensible. Como incomprensible resulta un final absolutamente forzado y falto de ideas, con la ciudad submarina emergiendo hasta la superficie. Un momento que sin duda es un &#8216;tour de force&#8217; que a muchos entusiasmará, pero que resuelve toda la historia a base de un efecto devastador, facilón dramáticamente hablando y poco creíble.</p>

	<p>Una pena. Cameron tendría otra oportunidad de ofrecer un relato marino, intenso y apocalíptico. Sería 8 años después de esta irregular película.</p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir">James Cameron (III): Huir o morir</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/10-james-cameron-iv-el-exterminador-liquido">James Cameron (IV): El exterminador líquido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/12-james-cameron-v-el-legado-de-ridley-scott">James Cameron (V): El legado de Ridley Scott</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/14-james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos">James Cameron (VI): La madre de todos los monstruos</a></li>
	</ul>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[James Cameron (VI): La madre de todos los monstruos]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2008/11/14-james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/2008/11/14-james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos</guid>
      <pubDate>Fri, 14 Nov 2008 09:33:01 GMT</pubDate>
      <author>Gabriel Ferreiro</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image22434" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/Aliens%20pic%202.jpg" class="centro" alt="Aliens pic 2.jpg" /></p>

	<p>Aquí se ha venido a sufrir. Es la sensación que le asalta al espectador de <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> cuando, a los pocos minutos del comienzo, somos testigos de una terrible pesadilla (una de muchas, probablemente) que sufre la aguerrida Ripley, después del calvario que vivió a bordo de la Nostromo. Es tremendamente interesante que la primera secuencia en la que ella habla sea una pesadilla, aunque nosotros no lo sabemos hasta poco después. Nos traslada violentamente al momento más aterrador de la primera película, y nos pone a todos los pelos de punta. Mejor comienzo imposible. Cogiendo el toro por los cuernos, Cameron se propuso hacer mucho más que una secuela. Para él la única superviviente de la primera aventura merecía ser la razón de una secuela, y convertirse en un icono del género. Su éxito contra el alienígena fue mucho más que suerte.</p>

	<p>Pero ahora que la teniente Ripley ha regresado a &#8220;casa&#8221;, no va a tener un recibimiento precisamente caluroso. Nadie cree su historia (lo cual es muy inteligente por parte de Cameron), y la compañía que la tenía bajo contrato prácticamente la somete a un consejo de guerra. Ella se muestra vigorosa, pero no tiene nada que hacer. La retiran su permiso de vuelo. Aún peor, ignoran sus advertencias de la criatura que conoció, y de los miles de huevos que esperan convertirse en eso. De hecho, una colonia de terraformadores (docenas de familias) se encuentra en ese planeta. Como a menudo dice Cameron, lo más importante es meter a tu personaje en el agujero más hondo imaginable, a ver cómo sale de ahí. Otorgando el protagonismo absoluto a Ripley (interpretada con grandísimo talento por <strong>Sigourney Weaver</strong>, que fue nominada al Oscar), Cameron construye su historia, una vez más, bajo el punto de vista de una mujer superlativa.</p><a name="more"></a></p>

	<p>Lo cierto es que la película tarda en mostrar toda la carnaza. Hasta la segunda hora de metraje, no tenemos ni la menor señal de los alienígenas, salvo por los llamados &#8216;abrazacaras&#8217;, que se encuentran en el laboratorio del planeta habitado por los colonos. Pero Cameron se las arregla para mantenernos en vilo hasta la fatídica emboscada en el procesador atmosférico, en la que los marines terminan diezmados. Pero hay que tomarse el tiempo para cada cosa, y Cameron tiene muchas cosas que contarnos sobre su visión del futuro y sobre el grupo de marines que compartirá destino con Ripley. En cuanto a los segundos, Cameron demostró visión al dejarse influenciar por las imágenes de Vietnam, sabiendo además que los ejércitos del futuro se basarían en pequeños pero muy bien armados pelotones, que contarían con toda la tecnología disponible.</p>

	<p><strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> viene a ser un relato de frontera (en otras palabras, un western), con los marines como la nueva caballería que acude a salvar a los colonos de tierras hostiles, presentando a todos ellos de manera directa pero sutil, con muchos detalles que pasan inadvertidos en un primer visionado, pero que se van sumando con cada nuevo. Por supuesto que los problemas de indisciplina tan comunes en Vietnam, y la jerga soldadesca están presentes, así como un diseño de los trajes (tanto militares como civiles) que rompe muchísimo con el estereotipo de una película de ficción científica. No hay trajes elásticos o impersonales pegados al cuerpo, ni extrañas formas fantasiosas, sino algo muy parecido a lo que tenemos hoy día. La fórmula sorprendió y agradó a partes iguales. Así mismo, el aspecto sucio y prosaico contrasta vivamente con la imagen diseñada en <strong>&#8216;Alien&#8217;</strong>, que es un filme mucho más bello en ese aspecto.</p>

	<p><img id="image22452" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/aliens_2.jpg" class="centro" alt="aliens_2.jpg" /></p>

	<p>Cameron, que despidió al primer director de fotografía, comenta que ahora la hubiera rodado con Super 35, que en aquella época no le convencía (y que luego utilizó en todas sus películas) en lugar del formato 1:85 que no aprovecha todo el negativo y que aplana bastante la imagen, dándole además mucho grano. Sin embargo ese aspecto poco, o nada, preciosista, beneficia mucho a la historia, al mismo tiempo que se complementa mejor con el recurso del vídeo en vista subjetiva de los cascos de los actores. Una solución narrativa muy ingeniosa que Cameron rodó con una cámara en mano <strong>handycam 8</strong>, y que se adelanta más de dos décadas a la moda actual del terror filmado en vídeo. La secuencia (¡que dura 14 minutos!) en la que por fin los aliens les dan lo suyo a los soldados, es un prodigio de montaje: no vemos prácticamente nada de la batalla, hasta que Ripley llega hasta ellos, pero estamos conmocionados.</p>

	<p>Es esa secuencia formidable cine dentro del cine. En los monitores del tanque APC, Ripley, Gorman, Newt y el teniente observan una narración, una película, y se mantiene el punto de vista en el momento del ataque de las criaturas. Al poco, cuando es evidente que los marines llevan las de perder, Ripley decide ignorar al teniente y llevar ella misma (se pasa la película demostrando que tiene más huevos que los hombres, que la ponen a prueba en casi cada secuencia) el tanque hasta los marines. De pronto la película se hace real, tanto para los personajes como para los espectadores. <em>Estamos allí, vivimos el infierno</em>. Este efecto narrativo tan poderoso lo emplea Cameron en otras películas, como en <strong>&#8216;Titanic&#8217;</strong>, aunque nunca de forma tan aterradora como aquí. Esta secuencia de acción, además, funciona como una pinza argumental, al modo en que en <em>&#8216;Terminator 2&#8217;</em> el primer fracaso del T-1000 en su intento de asesinato de John Connor: un cambio de rumbo en el relato, no solamente una colección de tiros y frenesí.</p>

	<p>Así sucede con otra secuencia imperial, la de la traición de Burke, que además es una maravilla técnica, teniendo en cuenta que esto no es una película de gran presupuesto (aunque lo parezca). El reducido grupo superviviente se enfrenta a lo que son dos pollos de goma (los abrazacaras). El formidable trabajo de los especialistas crea un momento memorable, dando vida de forma genial a las pequeñas y correosas criaturas, mezclando maquetas e imagen real, en un momento en que los efectos digitales no existían y había que apañárselas con lo que había. La luz roja de emergencia y la imponente música de <strong>James Horner</strong> (¡que tuvo dos semanas para hacer su trabajo!) terminan por provocar la taquicardia. Pero no se queda todo ahí, porque no más de cinco minutos más tarde, llega el definitivo ataque alienígena al complejo en el que han (hemos) vivido tanto tiempo. Con la luz roja de emergencia (casi infernal, qué típico pero qué eficaz), y con los detectores de movimiento (una estrategia narrativa muy ingeniosa, que con el sonido y los puntos de luz le ahorra al director mostrar contínuamente a los alienígenas) te monta Cameron un momento inolvidable.</p>

	<p>Y es que esta película es el colmo de un rodaje rapidísimo y ajustado de presupuesto, con los mínimos elementos visuales y el máximo aprovechamiento de estos. Y es que con mucha menos retórica que Scott, y con un rodaje insufrible, Cameron supo, pese a todo, que debía volcarse en hacer creíble un futuro prosaico y gélido, y en esforzarse con los actores para que la historia funcionase. A este respecto, el conjunto resulta inapelable. Y les ayuda mucho que Cameron es un experto en definir a los personajes con pocos, pero muy certeros, trazos. La criba que los aliens hacen con el grupo, dejando a tres soldados supervivientes (más el inútil de Gorman), más Burke, Ripley, Bishop y Newt, nos perfila a ocho caracteres que se complementan entre sí, sobre todo a base de opuestos. El quejica Hudson (gran Bill <strong>Paxton</strong>) es todo lo contrario del frío Hicks (un sobrio <strong>Michael Biehn</strong>), pero también de la valiente Vásquez (enérgica <strong>Jenette Goldstein</strong>), que a su vez encuentra a su antítesis en el torpe y cobarde Gorman (eficacísimo <strong>William Hope</strong>). </p>

	<p><img id="image22453" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/alienscap2rev.jpg" class="centro" alt="alienscap2rev.jpg" /></p>

	<p>Ripley, por su parte, comienza temiendo a Bishop (no es de extrañar siendo interpretado por un inquietante <strong>Lance Henriksen</strong> y teniendo en cuenta su experiencia de la primera película) para después admirarle, y confiando en Gorman (sutil <strong>Paul Reiser</strong>) para después despreciarle. Pero es en Newt (una sorprendente <strong>Carrie Henn</strong>) en quien encuentra una razón para seguir. A este respecto recomendamos encarecidamente ver la versión del director, que añade unos veinticinco minutos a la película y que enriquece en gran medida ese nivel emocional que es la relación entre Ripley y la niña. Además, entronca con esa lucha privada/global (como la lucha de Sarah Connor) con la reina alien, en un combate cósmico entre dos razas que pelean por la supremacía de su especie.</p>

	<p>No hay respiro hasta el final desde la traición de Burke. De forma asombrosa, Cameron mantiene el tono de tragedia de sci-fi, con ritmo de aventura adrenalítica, hasta el mismo final, que tiene dos clímax, a cuál más arrollador. En él, tiene lugar la redención total de Bishop, y la claudicación del último hombre digno (Hicks), quemado por el ácido. También tiene lugar la ida y la vuelta de Ripley al infierno. Y la confrontación con la madre de todos los monstruos, y el segundo apocalipsis de Cameron después del fin del mundo de Terminator. Literalmente agotados (y a ello ayuda también, sobremanera, el soberbio montaje de <strong>Ray Lovejoy</strong>), somos partícipes del final, presenciamos la victoria de una madre frente a otra. Y a varios niveles, pues la nueva prole de la madre triunfante sigue también viva, y los sueños de madre e hija ya no serán oscuros, a pesar de que la experiencia vivida nosotros no podremos olvidarla. </p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir">James Cameron (III): Huir o morir</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/10-james-cameron-iv-el-exterminador-liquido">James Cameron (IV): El exterminador líquido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/12-james-cameron-v-el-legado-de-ridley-scott">James Cameron (V): El legado de Ridley Scott</a></li>
	</ul>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[James Cameron (III): Huir o morir]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir</guid>
      <pubDate>Fri, 07 Nov 2008 08:57:35 GMT</pubDate>
      <author>Gabriel Ferreiro</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image22267" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/terminator24.jpg" class="centro" alt="terminator24.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> comienza con el infierno sobre la Tierra (seguido por unos créditos inquietantes) y termina con una tormenta negra como boca de lobo, que crepita sobre unas montañas escarpadas. Entre una y otra imagen no hay apenas espacio para la retórica, el lucimiento o el descanso. Se trata de huir o morir, sin los discursos existencialistas que adornan a la sci-fi más conocida. Las razones de que esta historia sea una cumbre del cine norteamericano de las últimas décadas, que rejuvenece a cada año, las exploraremos en este texto. Ya hemos dado algunas claves del universo oscuro de los dos terminators. Hablemos ahora del primero de ellos.</p>

	<p>Excepcional obra maestra, muy intrincada, pero resuelta con sencillez y claridad insuperables. <strong>James Cameron</strong> deslumbra al mundo con su verdadera primera película (después de lidiar con pirañas voladoras), que afortunadamente ya para muy pocos es sólo un divertimento frenético a mayor gloria de una incipiente estrella austríaca, aunque desde luego no goza de todo el prestigio que merece. Realizada con escaso dinero (6,4 millones de dólares, una producción muy modesta aún en aquellos tiempos), pocos sabían, aquel 26 de Octubre de 1984 en que se estrenó, que nacía una leyenda. Mil veces imitada, mil veces acusada de plagio, ahí quedó esta joya.</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p>¿De dónde nace la grandeza de esta película? Muchas virtudes y casi ningún defecto encontramos en ella. Pero quizá su grandeza resida en sus caracteres humanos. Qué verdaderos, qué reales. No existe el menor amaneramiento ni rebuscamiento, ni siquiera en la composición del cyborg incansable. Cameron es lo suficientemente inteligente como para evitar complicarse en el dibujo de Sarah Connor (una cercana y muy creíble <strong>Linda Hamilton</strong>) y de Kyle Reese (un romántico y enérgico <strong>Michael Biehn</strong>). Pero más allá de esta pareja inolvidable, el reparto de <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> sorprende por su unidad, su verosimilitud. <strong>Paul Winfield</strong>, <strong>Lance Henriksen</strong>, <strong>Bess Motta</strong>, <strong>Earl Boen</strong> o <strong>Bill Paxton</strong> deberían al menos ser nombrados en este análisis. La sensación que da este grupo de intérpretes (<strong>Arnold Schwarzenegger</strong> también, por supuesto, en el papel menos fingido de su carrera) es la de un ensamblamiento perfecto, sin fisuras, sin gestos falsos o fingidos.</p>

	<p>Si el argumento de esta película, por todos conocido, hubiera sido vivido por un solo actor fuera de sitio o mediocre, la aventura solitaria, y al mismo tiempo global, de Sarah Connor no sería tan emocionante, tan conmocionadora. Si el espectador observa los títulos de crédito agotado y satisfecho, reflexivo y libre, el cincuenta por ciento (sino más) del mérito, lo tienen los actores y la dirección de los mismos por parte de Cameron. La altura de la mirada poética del cineasta se mide sin duda por su coraje a la hora de hablar sobre seres humanos absolutamente reales, y de poner la cámara (diferenciándose del cine de aventuras tan en boga) a la altura de la mirada de sus personajes y de sus espectadores. Esto, y su destreza en el momento de acelerar, de tensionar el relato (y de frenarlo cuando es necesario, claro está), son los pilares maestros de <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong>.</p>

	<p><img id="image22308" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/term1.jpg" class="centro" alt="term1.jpg" /></p>

	<p>La primera parte (hasta el momento en que la máquina asesina da con Sarah en el local Tech-Noir, término que cuadra muy bien con este relato, y procede a ejecutarla, siendo salvada &#8216;in-extremis&#8217; por Kyle) asemeja el nudo de una soga cerrándose lenta pero implacable en el cuello del espectador, que observa aterrado cómo la mole de músculos (y oculto endoesqueleto indestructible) cierra el cerco. Sabemos que dará con ella, sabemos que es prácticamente imparable, lo que no sabemos es qué ocurrirá. Cameron, gracias a un guión soberbio, no explica casi nada del enorme asesino antes de este momento. Por lo que sabemos, Kyle es casi tan peligroso como él. Por eso la identificación ella es absoluta: &#8220;ven conmigo si quieres vivir&#8221;. De acuerdo, la salva, pero su rostro asombrado es el nuestro. ¿Qué hacer? El monstruo se levanta, pese a haber recibido varios disparos de escopeta. Comienza una carrera agónica que no cesará.</p>

	<p>En esta magnífica secuencia, en la que el tiempo y el espacio se ven (siempre noblemente) manipulados por el director (porque ese es uno de los oficios del director, malear el tiempo y el espacio) se condensa todo el talento y la personalidad de Cameron. Su puesta en escena, su montaje, la historia de la chica, el villano y el héroe clásicos, están al servicio de provocar la más intensa emoción en quien la contempla, y terror, suspense, tensión, adrenalina. Muchos hablan de la pobreza visual de este filme. Es una película de factura tosca (en contraposición a la gran mayoría de películas ilustres del género), pero una tosquedad que la beneficia, porque hace más cercana y auténtica la materia de lo que cuenta. El director de fotografía, el polaco <strong>Adam Greenberg</strong>, que repetiría con Cameron en la segunda parte, firma un trabajo eficaz, rápido y sin alardes. Cierto que el grano en la imagen es abundante, que el detalle en las sombras es escaso, pero dado que es una película muy nocturna y llena de movimiento esto de alguna forma potencia aún más su fuerza narrativa.</p>

	<p>Aún Cameron no disponía de los medios, los conocimientos y la experiencia que le llevó a firmar un trabajo visualmente tan impecable como el segundo Terminator. De momento &#8216;se limita&#8217; a filmar unas persecuciones vibrantes, ingeniosas. Se observa el acelerado del fotograma sólo en ocasiones puntuales, pero hoy, 24 años después, siguen resultando impresionantes las imágenes del coche policía (¿sutil idea de la tiranía de toda autoridad?) conducido por el exterminador, que persigue a la pareja en otro coche, o las de la moto en el túnel, o el camión cisterna intentando aplastar a Sarah. Los medios no son incompatibles con la efectividad y con el suspense. No es que el cine de Cameron sea dinámico en la conquista de su público, es que su público se ve conquistado por el dinamismo de su cine. Con herramientas puramente cinematográficas, no literarias o escenográficas, Cameron nos deja pegados a la silla.</p>

	<p>¿Quién recuerda una secuencia de persecución frenética en la que un personaje le explica a otro quién la persigue y por qué? Mientras nos vemos inmersos en una espiral de aventuras, sin detenernos, nos van explicando quién es el terminator y qué quiere, quién es Kyle, qué ocurrirá en el futuro. Los diálogos son espléndidos, afilados como una daga. Y la desesperanza aumenta en el corazón del espectador a medida que todo nos es revelado, al mismo tiempo que a Sarah: no se puede matar a ese monstruo, que no tiene sentimientos y no parará hasta encontrarla; y en el caso de lograr escapar poco importa, porque las próximas tres décadas la raza humana se enfrentará a su extinción. A menos que ella viva, y su hijo John Connor (J.C., JesuCristo&#8230;James Cameron) les salve a todos.</p>

	<p><img id="image22315" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/terminator36.jpg" class="centro" alt="terminator36.jpg" /></p>

	<p>Sarah es igual que cualquiera de nosotros, en sus propias palabras: &#8220;alguien a quien cuesta llegar a fin de mes&#8221;. Y en un principio actúa en consecuencia, pasando del terror a la desesperación, de ahí a la ira contra su destino, y llegando a la resignación y a la lucha. Frente a ella Kyle es de una pieza. Ha nacido después de la guerra nuclear, entre las ruinas, y no ha conocido otra cosa que la guerra, la miseria y el hambre. Cuando llega a esta época se siente aturdido por cuanto le rodea, porque después todo desaparecerá. Pero no tiene miedo. El miedo no es una opción cuando uno se propone la tarea de detener a un cyborg de aspecto humano casi indestructible. Su destreza será suficiente para mantener a raya a la máquina hasta que la suerte se acabe. Entonces Sarah no tendrá más remedio que sacar todo la fuerza que le quede. </p>

	<p>Imposible sustraerse de los homenajes que resultan de la aniquilación final del terminator (¿quién no recuerda el final de <em>The Fly</em>, de <strong>Kurt Neumann</strong>, 1958), o a ese estilo de animar personajes monstruosos que popularizó <strong>Ray Harryhausen</strong>, en el momento en que el exterminador se ve reducido a su mínima expresión. Uno es testigo del poder terrorífico de la tecnología empleada sin sensatez cuando observa avanzar a la máquina por el oscuro pasillo de la fábrica, arrastrando su miembro dañado, con los ojos iluminados en rojo. Igual que es testigo de que la única solución al mundo es el amor. Suena cursi, pero es cierto. La relación entre Sarah y Kyle, aunque breve, es totalmente natural, no hay nada que suene a falso.</p>

	<p>El incómodo, áspero final, termina por redondear el relato. Claro que ella sabe que la foto será la que mire Kyle en el futuro, y la razón de que decida ser voluntario en viajar en el tiempo. O lo sospecha. Como sospecha que las nubes del cielo amenazan una tormenta que arrasará el mundo.</p>

	<p>Sin divismos, sin alardes, Cameron nos aterra y nos conmueve, despliega ingenio y destreza. Especula sobre el futuro, y su idea surge de la miseria y el miedo de este mundo, del nuestro. Nace un narrador inigualable.</p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA[Michael Biehn regresa a las órdenes de James Cameron en 'Avatar']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2007/04/01-michael-biehn-regresa-a-las-ordenes-de-james-cameron-en-avatar</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/2007/04/01-michael-biehn-regresa-a-las-ordenes-de-james-cameron-en-avatar</guid>
      <pubDate>Sun, 01 Apr 2007 04:30:26 GMT</pubDate>
      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image11454" src="http://img.blogdecine.com/2007/04/michael_biehn.jpg" alt="michael_biehn.jpg" class="izquierda"/> En los años 80 apareció un actor que estaba destinado a convertirse en una estrella. Me refiero a <a href="http://imdb.com/name/nm0000299/"><strong>Michael Biehn</strong></a>, a quien vimos por vez primera en la magnífica <a href="http://imdb.com/title/tt0088247/">&#8216;Terminator&#8217;</a> de <a href="http://imdb.com/name/nm0000116/">James Cameron</a>, con quien volvería a trabajar en las magistrales <a href="http://imdb.com/title/tt0090605/">&#8216;Aliens&#8217;</a> y <a href="http://imdb.com/title/tt0096754/">&#8216;Abyss&#8217;</a>, convirtiéndose, junto al mítico <a href="http://imdb.com/name/nm0000200/">Bill Paxton</a>, en uno de los actores-fetiche del director de <strong>&#8216;Titanic&#8217;</strong>. Algo pasó a principios de los 90, que Biehn terminó siendo regelado a segunda fila, apareciendo en multitud de subproductos, salvando un par de apariciones en un par de películas importantes, que prácticamente no interesaban a nadie.</p>

	<p>Ahora Biehn regresa por la puerta grande de la mano de su descubridor, ya que formará parte del reparto de <a href="http://www.blogdecine.com/tag/avatar"><strong>&#8216;Avatar&#8217;</strong></a>, el cual por otro lado también supone el regreso de <strong>James Cameron</strong> a la dirección de films de ficción, que es lo que queremos muchos, y que se deje de tanto documental, <a href="http://www.blogdecine.com/2007/02/28-james-cameron-asegura-haber-descubierto-los-restos-de-jesucristo">escandaloso</a> o no. La película, en pleno rodaje, no verá la luz hasta el 22 de Mayo del 2009. Y supone también el reencuentro de Biehn con <a href="http://imdb.com/name/nm0000244/">Sigourney Weaver</a>, más de 20 años después de haber coincidido en <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong>. Vamos, una reunión de viejos amigos.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.darkhorizons.com/news07/070326k.php">Dark Horizons</a></p>


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