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		<title>Magazine - michael-biehn</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 23:21:10</pubDate>

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      <title><![CDATA[Diez polvos de cine]]></title>
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      <pubDate>Wed, 02 Feb 2011 02:33:10 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p>Vamos hoy con una de esas listas que tanto nos gustan hacer a todos de vez en cuando, y lo hacemos con una muy adecuada para combatir estos días tan fríos: <strong>Diez polvos cinematográficos</strong> a recordar, y dado que la censura se encargó durante mucho tiempo de que los actores no enseñasen carne —nota mental: hacer un post sobre diez polvos sugeridos en el cine clásico—, la cosa queda reducida a películas relativamente reciente. Como siempre ni son todas las que están, ni están todas las que son, es mi top particular, y evidentemente hay razones muy personales en la elección, que por primera vez será del agrado de todos. Sin ningún orden en concreto.</p>

	<p><img id="image37504" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/basicinstinctpolvo.jpg" class="centro" alt="basicinstinctpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Instinto básico&#8217;</h2>

	<p>La magistral película de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/paul-verhoeven">Paul Verhoeven</a> está llena de escenas sexuales, u algún que otro plano muy explícito que ayudó a fomentar la fama mundial del film. Pero la gracia de la película está que que Verhoven no realiza un simple muestrario de sexo, éste tiene una poderosa presencia en la trama y alcanza dimensión dramática. Un policíaco que rememora a Hitchocock y que dentro de su juego, comienza con la máxima de Cecil B. DeMille: una película debe comenzar con un terremoto y de ahí hacia arriba. Mi polvo preferido es el del inicio, de sangrienta culminación. Si eso no es atrapar al espectador, con el gran <strong>Jerry Goldsmith</strong> de fondo, no sé lo que es.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image37505" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/bodyheatpolvo.jpg" class="centro" alt="bodyheatpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Fuego en el cuerpo&#8217;</h2>

	<p>Todo lo que no podía mostrar el Film Noir en sus años clásicos, lo muestra la ópera prima de <strong>Lawrence Kasdan</strong>. La excelente <strong>&#8216;Fuego en el cuerpo&#8217;</strong> (&#8216;Body Heat&#8217;, 1981) nos muestra a una maravillosa, y muy sensual, <strong>Kathleen Turner</strong>, inolvidable mito erótico de los 80, rindiendo homenaje a la <em>femmes fatales</em> del género. En una trama que recuerda a la de &#8216;Perdición&#8217; (&#8216;Double Indemnity&#8217;, Billy Wilder, 1944), la perversa fémina del relato engancha al tonto de turno y le convence para que mate a su marido. ¿Y cómo lo hace? Con la mejor de las trampas a un hombre: el sexo.</p>

	<p><img id="image37506" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/terminatorpolvo.jpg" class="centro" alt="terminatorpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Terminator&#8217;</h2>

	<p>El polvo que traerá la esperanza a la humanidad, y de paso creará alguna que otra paradoja temporal, lo echan Kyle Reese —<strong>Michael Biehn</strong>, un actor muy desaprovechado en numerosas ocasiones— y Sarah Connor —una morbosa <strong>Linda Hamilton</strong>—, en un encuentro pre-apocalípitico de la mano de <strong>James Cameron</strong>. Resulta curioso que muchas otras escenas, en las que se enseña más, no poseen la fuerza de ésta, un auténtico punto de inflexión en la trama de la película.</p>

	<p><img id="image37507" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/elnombredelarosapolvo.jpg" class="centro" alt="elnombredelarosapolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;El nombre de la rosa&#8217;</h2>

	<p>Poco podía imaginar Adso de Melk —probablemente la mejor interpretación de <strong>Christian Slater</strong>— que el ayudar a William de Baskerville —impresionante <strong>Sean Connery</strong>— en sus investigaciones criminales le llevaría a la noche más inolvidable de su vida. Escena arriesgada y difícil, por su importancia en la trama, está resuelta con mucho tacto por <strong>Jean-Jacques Annaud</strong>, quien firma su mejor película.</p>

	<p><img id="image37508" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/thebigeasypolvo.jpg" class="centro" alt="thebigeasypolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Querido detective</h2>

	<p>Espantoso título español para <strong>&#8216;The Big Easy&#8217;</strong>, maravilla de 1987 a cargo de <strong>Jim McBride</strong>, que ponía al día las claves del clásico cine negro. El detective Remy McSwain —carismático <strong>Dennis Quaid</strong>— y la fiscal del distrito Anne Osborne —radiante <strong>Ellen Barkin</strong>— se enfrentan a un caso de corrupción, en el que compartirán algo más que el trabajo. La clásica guerra de sexos y la incompatibilidad de caracteres ponen la salsa a una relación con mucho feeling desde su primer encuentro sexual.</p>

	<p><img id="image37509" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/dressedtokillpolvo.jpg" class="centro" alt="dressedtokillpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Vestida para matar&#8217;</h2>

	<p>Una madurita <strong>Angie Dickinson</strong> es despojada de su ropa en la parte trasera de un taxi en Nueva York, una fantasía o locura sexual que tendrá sus consecuencias en la hitchcockiana trama de la película, para un servidor lo mejor que ha filmado <strong>Brian De Palma</strong>. Cuenta la actriz que cuando rodaban la complicada escena en la ciudad, muchos de los viandantes la animaban llamándole mujer policía, aludiendo a la popular serie de televisión que Dickinson protagonizó en los 70.</p>

	<p><img id="image37510" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/exacliburpolvo.jpg" class="centro" alt="exacliburpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Excalibur&#8217;</h2>

	<p>El desear a alguien puede traer problemas considerables en el futuro, sobre todo si estás rodeado de espadas, magia y un hombre llamado Merlín. Así lo demuestra <strong>John Boorman</strong> en su mejor película, en la que de una unión basada en la mentira nace el mismísimo Rey Arturo. La cosa tiene su mérito, porque el tipo no se saca la armadura durante la realización de su deseo. Con todo la escena posee una fuerza inusitada.</p>

	<p><img id="image37511" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/angelheartpolvo.jpg" class="centro" alt="angelheartpolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;El corazón del ángel&#8217;</h2>

	<p>A todos nos sorprendió ver a <strong>Lisa Bonet</strong>, en aquellos años de moda gracias a la serie de televisión &#8216;La hora de Bill Cosby&#8217; (&#8216;The Cosby Show&#8217;), enseñando sus virtudes en una fuerte escena al lado de <strong>Mickey Rourke</strong>, que venía de crear polémica con el bodrio &#8216;Nueve semanas y media&#8217; (&#8216;Nine 1/2 Weeks&#8217;, Adrian Lynne, 1986). Nueva Orleans, jazz, magia negra y el mismísimo Lucifer en un oscuro thriller de lo mejor filmado por su director, <strong>Alan Parker</strong>. lleno de violencia como lo demuestra una de sus secuencias más recordadas.</p>

	<p><img id="image37512" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/ahistoryofviolencepolvo.jpg" class="centro" alt="ahistoryofviolencepolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Una historia de violencia&#8217;</h2>

	<p>La mejor película de <strong>David Cronenberg</strong>, de quien mi compañero Juan Luis está haciendo un <a href="http://www.blogdecine.com/tag/especial-david-cronenberg">especial</a> en Blogdecine, muestra dos polvos muy distintos a manos, y otros miembros, de los mismos personajes. El lado salvaje y animal del ser humano salen a relucir en el segundo encuentro sexual entre unos espléndidos <strong>Viggo Mortensen</strong> y <strong>Maria Bello</strong>, un polvazo como Dios manda en unas escaleras. De nuevo la psique de los personajes es vital para el resultado de dicha escena.</p>

	<p><img id="image37513" src="http://img.blogdecine.com/2011/02/lazosardientespolvo.jpg" class="centro" alt="lazosardientespolvo.jpg" /></p>

<h2>&#8216;Lazos ardientes&#8217;</h2>

	<p>La película que convenció a los productores sobre cierto guión llamado &#8216;Matrix&#8217;, es una digna historia de cine negro y alta carga sexual. Las morbosas <strong>Jennifer Tilly</strong> y <strong>Gina Gershon</strong> nos regalan un momento difícil de olvidar, antes de que los Wachowski se obsesionasen con los efectos visuales.</p>

	<p>Su turno, damas y caballeros. Y no se olviden de practicar lo que este post transmite. Con humor y pasión. Que sea de Cine.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Críticas a la carta | 'La roca' de Michael Bay]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-la-roca-de-michael-bay</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-la-roca-de-michael-bay</guid>
      <pubDate>Mon, 31 Jan 2011 19:14:41 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image37473" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/la-roca-the-rock-1996-dvd-michael-bay.jpg" class="centro" alt="la-roca-the-rock-1996-dvd-michael-bay" /></p>

	<p><blockquote>¡Este hombre conoce nuestros mayores secretos de la última mitad de siglo! El aterrizaje alienígena en Roswell, la verdad sobre el asesinato de <span class="caps">JFK</span>. Mason está enfadado, es letal, es un asesino entrenado&#8230; y es la única esperanza que tenemos.</p>

	<p>(James Womack, director del <span class="caps">FBI</span>)<br />
</blockquote></p>

	<p>Tarde o temprano tenía que aparecer alguna película de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/michael-bay"><strong>Michael Bay</strong></a> en esta sección. Y me ha tocado a mí. Pero me lo he tomado en serio, así que en lugar de hablar a partir de los recuerdos (más o menos frescos), y aprovechar este artículo simplemente para poner a parir al estadounidense, he buscado y vuelto a ver la película que habéis pedido en los comentarios de la última <a href="http://www.blogdecine.com/tag/criticas-a-la-carta">&#8220;crítica a la carta&#8221;</a>, una que por cierto dura dos horas y cuarto; muy graciosos, chicos. En fin, vamos al lío. <strong>Bay</strong>, que ahora mismo está terminando la tercera entrega de &#8216;Transformers&#8217; (se estrena en verano), es uno de los realizadores más taquilleros y populares de la industria norteamericana, y poco parece importar que esté también considerado como <strong>uno de los peores cineastas que existen</strong> en la actualidad. Al público, en general, le entusiasma su manera de entender este arte/negocio, quiere ver lo que Bay ofrece. Que es muy simple, pero da igual, funciona.</p>

	<p><strong>Michael Benjamin Bay</strong>, nacido en Los Angeles, California (un 17 de febrero de 1965, por si hay algún viajero del tiempo leyendo esto), debutó como director de largometrajes en 1995 con &#8216;Dos policías rebeldes&#8217; (&#8216;Bad Boys&#8217;), su primer éxito comercial. Solo un año después se estrenó su segunda película, al parecer, la favorita de su filmografía, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/la-roca"><strong>&#8216;La roca&#8217;</strong></a> (&#8216;The Rock&#8217;), producida nuevamente por <strong>Jerry Bruckheimer y Don Simpson</strong> (a quien está dedicada la película pues falleció meses antes del estreno), y también funcionó estupendamente en taquilla. La producción, que costó en torno a 75 millones de dólares (recaudó más de 300 en todo el mundo), contaba con un reparto de lo más atractivo; <strong>Sean Connery y Nicolas Cage</strong> (en el año que ganó el Oscar por &#8216;Leaving Las Vegas&#8217;) como héroes y <strong>Ed Harris</strong> como principal villano. Alrededor de las tres estrellas, una buena lista de secundarios de probada competencia como <strong>John Spencer, William Forsythe, David Morse o Michael Biehn</strong>, entre otros. Hago hincapié en esto porque <strong>de no ser ellos, por los actores, ver &#8216;La roca&#8217; resultaría una experiencia insufrible</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image37472" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/the-rock-1996-ed-harris.JPG" class="centro" alt="the-rock-1996-ed-harris.JPG" /></p>

	<p>Nada más arrancar la película, mientras se suceden los créditos, y comienza a adueñarse de la pantalla la música de <strong>Hans Zimmer</strong> (muy similar a la que compuso para &#8216;Marea roja&#8217; un año antes), aparecen <strong>planos a cámara lenta, helicópteros, fuego (como todavía no hay nada para explotar, el título aparece envuelto en llamas) y la bandera de Estados Unidos</strong>. Solo falta una voz <em>en off</em> que nos anuncie que acabamos de entrar en el universo de <strong>Michael Bay</strong>. En esta primera secuencia, una especie de prólogo que parece un videoclip en honor al ejército estadounidense, se nos presenta al general Francis X. Hummel (<strong>Harris</strong>), un veterano y reputado militar que no piensa seguir soportando por más tiempo lo que considera una grave e intolerable injusticia por parte de su país: dejar en el olvido a los soldados enviados a misiones secretas, mintiendo a sus familias y no otorgándoles méritos de ningún tipo. Hummel tiene un plan para lograr que le escuchen.</p>

	<p>Los adictos a la acción no tienen que esperar mucho más para ver los primeros golpes y disparos. En la segunda secuencia, vemos a Hummel dirigiendo una misión para robar unos misiles armados con extremadamente letales armas químicas que el ejército mantenía mal vigiladas. <strong>Montaje acelerado, cámara nerviosa, planos que apenas duran un segundo, golpes de sonido y extras cayendo al suelo</strong>. La típica secuencia de acción mareante, sin tensión ni sentido alguno, que vemos constantemente. Bay no sabe hacer otra cosa. Hummel y su grupo de marines convertidos en mercenarios se plantan en el islote de la prisión de Alcatraz y secuestran a 81 civiles que estaban haciendo turismo. Dirigen los misiles a San Francisco y hacen saber al gobierno que si no acepta pagar cien millones de dólares, arrasarán la ciudad. Tras una rápida deliberación, en la que queda claro que no se piensa soltar dinero, el <span class="caps">FBI</span> apuesta por dos hombres: Stanley Goodspeed (<strong>Cage</strong>), un especialista en armas químicas, y John Patrick Mason (<strong>Connery</strong>), el único que ha logrado escapar de Alcatraz.</p>

	<p>Aunque se supone que lo esencial es esta misión, entrar en la prisión sin ser vistos y anular los cohetes, eso no comenzará hasta la primera hora de metraje. El guion (firmado por <strong>David Weisberg, Douglas Cook y Mark Rosner</strong>, si bien se sabe que otros como Quentin Tarantino o Aaron Sorkin también participaron en la escritura) dedica bastantes páginas a la presentación de los protagonistas y la preparación del reto, lo cual está bien, es un recurso poco habitual en el género, pero está excesivamente inflado con escenas intrascendentes y un par de secuencias de acción de lo más inverosímiles. Goodspeed aparece por primera vez en su oficina, recibiendo un disco de vinilo de los Beatles (porque suena mejor que el CD; ¿contribución de Tarantino?) y salvando a todo el edificio tras la irresponsable inspección de un paquete bomba (sutil manera de hacernos ver que el personaje responde bajo máxima presión); después lo vemos en su casa, descubriendo que va a ser padre, y que, por lo tanto, debe casarse cuanto antes con su novia (<strong>Vanessa Marcil</strong>). Esto permitirá más adelante plantar a la mujer en la sala de control, sufriendo por los acontecimientos, como Liv Tyler en &#8216;Armaggedon&#8217; (1998).</p>

	<p><img id="image37471" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/the-rock-1996-sean-connery-nicolas-cage.jpg" class="centro" alt="the-rock-1996-sean-connery-nicolas-cage" /></p>

	<p>Mason tiene una presentación más interesante, enigmática, apenas se le ve el rostro, cubierto por la melena canosa, y se destaca que está encadenado y vigilado constantemente, como si fuera muy peligroso a pesar a su edad; si se fugó de la prisión con fama de ser la más segura del mundo, es porque se trataba de un extraordinario agente secreto de la inteligencia británica (así que Connery da vida a un viejo James Bond, lo cual tiene gracia). Tras una negociación bastante ridícula, en la que a cambio de su libertad piden ayuda a Mason (al parecer es el único que conoce las entrañas de Alcatraz), éste consigue que lo trasladen a un lujoso hotel, donde aprovecha un despiste (en el cine siempre ocurren estos convenientes despistes) para escapar. Es la excusa perfecta para que <strong>Bay vuelva a destrozar coches con choques y explosiones espectaculares</strong> (aquí son inflamables hasta las aceras), en una persecución delirante por las calles de San Francisco (nada que ver con la emocionante &#8216;Bullit&#8217;) con momentos cumbre como la aparición de un equipo de baloncesto en silla de ruedas o el robo de una cutre <del datetime="2011-02-02T11:29:35+00:00">bicicleta</del> motocicleta por parte de Goodspeed.</p>

	<p>Así que el súper-científico y el súper-espía logran entrar en Alcatraz y esquivar todas las granadas y balas posibles, mientras los hombres de Hummel van cayendo poco a poco, tanto por ineptitud (de pronto nadie sabe disparar) como por diferencia de criterio, lo que llega a provocar un motín. <strong>Llena de tópicos, patriotismo barato</strong> (la bochornosa reflexión del presidente) <strong>constantes errores de continuidad</strong> (dentro del agua hay más luz que fuera, o personajes que se secan al instante), escenas imposibles de creer y diálogos tan ridículos que llegan a parecer producto de una borrachera, <strong>&#8216;La roca&#8217;</strong> se deja ver por la presencia y el sorprendente compromiso de los actores; la <strong>divertida pareja que forman Connery y Cage</strong>, así como el <strong>carismático enemigo interpretado por Harris</strong>, llegan a hacer que uno se interese por este cúmulo de disparates. Eso y la <strong>sana diversión de ir señalando las burradas perpetradas por los guionistas y el director</strong>, que a día de hoy sigue haciendo las mismas películas, interesado solo por el impacto de las imágenes con grandes explosiones, coches volando por los aires y mujeres atractivas. Y a cámara lenta. Se lo pide su público.</p>

	<p><img id="image37480" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/la-roca-michael-bay-critica.jpg" class="centro" alt="la-roca-michael-bay-critica" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Abyss', el clasicismo de James Cameron]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/abyss-el-clasicimo-de-james-cameron</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/abyss-el-clasicimo-de-james-cameron</guid>
      <pubDate>Sun, 16 May 2010 13:38:39 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image32619" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/abyss-f1.jpg" class="centro" alt="abyss-f1.jpg" /></p>

	<p>En el excelente especial dedicado a James Cameron que mi compañero Adrián Massanet realizó en Blogdecine, éste con el buen hacer que le caracteriza, <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-vii-abismos-impersonales">sentenció</a> que <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> (&#8216;The Abyss&#8217;, 1989) era uno de los fallidos e impersonales films de Cameron.  No me deshago yo en elogios hacia la persona del director de &#8216;Terminator&#8217; (&#8216;The Terminator&#8217;, 1984) como lo hace mi compi, que piensa es uno de los mejores directores de la historia —cada vez que se lo oigo decir me parto de la risa—, señalando siempre el hecho de que se trata de uno de los mejores directores de Sci-Fi y aventuras, y con una gran capacidad para hacer creíbles los mundos que nos retrata. Da igual que sea un futuro apocalíptico en el que el futuro de la humanidad depende de unos pocos, o un grupo de marines enfrentándose al mayor terror de sus vidas en un planeta lejano, o la odisea de un barco mítico bañada con un buen número de Oscars. Cameron siempre ha logrado que nos creyésemos —al menos un servidor— lo que nos estaba contando.</p>

	<p>Sus películas siempre han estado surtidas de lo último en avances tecnológicos. De hecho, este señor ha cambiado tres veces el curso del cine en cuanto a efectos visuales se refiere, y no por casualidad cinco de sus películas han ganado el Oscar en dicha categoría. La primera de esas veces fue en la presente <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong>, uno de sus proyectos más personales, en la que empezó a juguetear con los <span class="caps">CGI</span> —la famosa secuencia del tentáculo marino— para terminar de perfeccionarlo en su siguiente película, &#8216;Terminator 2: El día del juicio final&#8217; (&#8216;Terminator 2: Judgment Day&#8217;, 1991). Pero esto no convierte a Cameron en un director moderno; si algo le caracteriza es poseer una capacidad narrativa que le acerca a los clásicos. <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> es la prueba más evidente de ello.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La trama de <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> es de lo más sencilla —que no simple—, narrando las aventuras de un grupo de perforadores oceánicos de petróleo que deben colaborar con los marines para llegar hasta donde se ha hundido un submarino nuclear y evitar un incidente internacional. Una vez en el fondo del mar se encontrarán con el mayor descubrimiento al que la raza humana se ha enfrentado, una raza de alienígenas que permanecen ocultos al ojo humano en el fondo abismal del título y controlan el agua. Con guión del propio Cameron nos encontramos ante un film de Sci-fi puro y duro que se adentra en el sempiterno tema de encuentros entre humanos y aliens, algo en lo que el director se encuentra muy cómodo y que siempre ha sido del interés por parte de los espectadores de todas las épocas. Curiosamente la respuesta en taquilla de <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> no fue la esperada, de hecho hablamos del mayor fracaso en la carrera de <strong>James Cameron</strong>, si obviamos evidentemente su muy olvidable ópera prima en la que también había elementos acuáticos.</p>

	<p><img id="image32620" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/abyss-f2.jpg" class="centro" alt="abyss-f2.jpg" /></p>

	<p>La película ha ido ganando adeptos con el paso de los años y hoy día es reivindicada por muchos como una obra de culto. No encuentro ninguna obra maestra en la filmografía de Cameron —aunque tres de ellas rozan la maestría— pero <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> con todos sus fallos —es un film demasiado largo, sobre todo su director´s cut— me parece una de las obras de este cineasta que deberían reevaluarse —operación que según el jovenzuelo <a href="http://elrinconalvysinger.blogspot.com/">Alvy Singer</a> debe realizarse cada cierto tiempo—, y comprobar que su poso es el mismo que dejan películas mucho más antiguas. Posee una inocencia e ingenuidad que Cameron sólo volvió a aplicar en su monumental &#8216;Avatar&#8217; —¿un ajuste de cuentas?— y que nos devuelve un tipo de cine que es muy raro de ver sobre todo en las grandes superproducciones. Sólo cineastas como Steven Spielberg son capaces de hacer cine como el de antes —Clint Eastwood también pero sin tantos millones de dólares—, y precisamente Spielberg es un nombre que viene a la mente cuando se visiona esta <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong>, tanto en el momento de su estreno como más de 20 años después.</p>

	<p>Muchos vieron, no sin razón, una especie de &#8216;Encuentros en la tercera fase&#8217; (&#8216;Close Encounters of the Third Kind&#8217;, 1977) en el fondo del mar, pero donde Spielberg se lucía manteniendo el suspense incluso en su conclusión, Cameron da una vuelta de tuerca poniendo en manos de los visitantes el futuro de la humanidad, lo cual no deja de tener su gracia, pues éste se decide en el fondo del mar, en el lugar más oscuro y solitario que el hombre haya conocido jamás. Los extraterrestres poseen rasgos de bondad que una vez más nos acercan a Spielberg y cierto entrañable amigo del espacio, y su visita no es con vistas a dominar nuestro planeta como en multitud de títulos de los años 50, sino completamente pacifista al modo de algunos de las películas que empezaron a jugar con la premisa de los extraterrestres bondadosos, tal es el caso del mencionado film de Spielberg o &#8216;Starman&#8217; (id, John Carpenter, 1984).</p>

	<p><img id="image32621" src="http://img.blogdecine.com/2010/05/abyss-f3.jpg" class="centro" alt="abyss-f3.jpg" /></p>

	<p>Al menos eso es lo que se deduce del montaje estrenado en cines en el que Cameron nos presenta la resurrección del ser humano en dos secuencias clave. La primera de ellas, la resurrección del personaje interpretado por <strong>Mary Elizabeth Mastrantonio</strong>, que da vida a otra mujer fuerte típica en el cine del director, un auténtico <em>tour de force</em> en el que brilla con luz propia un sobresaliente <strong>Ed Harris</strong> y la inusitada utilización del silencio por parte de Cameron. La segunda resurrección es cuando la nave extraterrestre se eleva hacia la superficie y en un final algo precipitado el ser humano puede soñar con un nuevo y maravilloso día tras la tormenta. Sin embargo en el director´s cut la cosa se asemeja más a <a href="http://www.blogdecine.com/producto/ultimatum-a-la-tierra-1951">&#8216;Ultimátum a la tierra&#8217;</a> (&#8216;The Day the Earth Stood Still&#8217;, Robert Wise, 1951); los aliens dan un aviso al ser humano por su mal comportamiento a lo largo de la historia y lanzan enormes olas contra las costas retirándolas en el último instante un poco incomprensiblemente. Ciertamente es más sugerente y eficaz el montaje estrenado en cines, aunque el segundo posee escenas muy espectaculares llenas de efectos visuales.</p>

	<p>Puede que <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> sea un poco autocomplaciente tal y como dice mi compañero Adrián, y es cierto. Parece como si Cameron estuviera encantado con su material, sus personajes, su historia y se regodea en todo ello alargando el film más de la cuenta enrollando una premisa de lo más sencilla. Afortunadamente <strong>&#8216;Abyss&#8217;</strong> posee más virtudes que defectos, su visionado se disfruta más allá de los extraordinarios efectos visuales —nunca una película había sido filmada bajo el agua con tanto despliegue de medios—, y nos arrastramos, nunca mejor dicho, por la aventura de unos personajes al límite y con los que Cameron se desvela más clásico que nunca. La situación sentimental de los personajes de <strong>Ed Harris</strong> y <strong>Mary Elizabeth Mastrantonio</strong> recuerda, salvando las distancias, a la de Cary Grant y Rossalind Russell en &#8216;Luna nueva&#8217; (&#8216;His Girl Friday&#8217;, Howard Hawks, 1940) o Grant y Katharine Hepburn en &#8216;Historias de Filadelfia&#8217; (&#8216;The Philadelphia Story, George Cukor, 1940), aparentemente no se soportan pero llegado el momento de la verdad están hechos el uno para el otro. Sus diferencias personales representan en cierta medida, las diferencias entre todos los seres humanos, y la odisea que atraviesan demuestra que cuando peor están las cosas y no existe la esperanza aún se puede hacer algo para evitar una catástrofe, ya sea personal o de índole mundial.</p>

	<p><strong>Michael Biehn</strong>, uno de los actores fetiche de <strong>James Cameron</strong>, al menos en aquellos años, sorprende aquí por su composición de marine desquiciado que será la única y verdadera amenaza a la que se enfrenten los demás gracias a que aquél se ha hecho con un bomba nuclear que piensa hace detonar en el fondo del mar convencido de que los aliens son en realidad enemigos rusos. La productora hizo campaña para que Biehn estuviese nominado al Oscar al mejor actor secundario, algo que no le hubiese venido nada mal a un actor tan carismático como Biehn, quien con el paso de los años ha ido cayendo en el olvido. En el apartado técnico mención especial para <strong>Alan Silvestri</strong> en la banda sonora, y <strong>Mikael Salomon</strong> en la fotografía en uno de sus últimos trabajos, demostrando que el color azul debe ser el favorito de James Cameron. Aquel año Salomon realizaría otro impresionante trabajo en la injustamente menospreciada &#8216;Always&#8217; de Steven Spielberg, que guarda no pocos parecidos con este &#8216;Abyss&#8217;, por lo que respecta a hacer un tipo de cine totalmente extraviado en un tiempo en el que el espectador ha perdido su inocencia.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[James Cameron (VII): Abismos impersonales]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-vii-abismos-impersonales</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-vii-abismos-impersonales</guid>
      <pubDate>Mon, 17 Nov 2008 08:10:37 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image22500" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/abyss3.jpg" class="centro" alt="abyss3.jpg" /></p>

	<p>Cuentan que <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es un ansiado proyecto de Cameron, que él gestó durante su adolescencia, y que una vez tuvo los medios y la libertad (propiciada la segunda por los abrumadores éxitos estéticos, y económicos, de sus dos primeras películas) no dudó en llevar a la pantalla hasta sus últimas consecuencias. Bastaría con <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> y <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> para auparle hasta un lugar de honor dentro del género, uno de los más complejos de domeñar, de la sci-fi, pero este director tiene el defecto (o la virtud) de querer superarse aunque eso implique jugarse el todo por el todo. El resultado, que en ningún momento (salvo en ese final que analizaremos en su momento) resulta mediocre, no posee ni la personalidad, ni la concisión, ni la fuerza expresiva de sus dos primeras (y magistrales) películas.</p>

	<p>Ahora bien, estamos hablando de un proyecto que, al menos en su concepción, en lo que significa de artefacto escenográfico y complejidad técnica, es absolutamente único. El mayor mérito de este <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> radica en su carácter de aventura incomparable por el medio en que está realizada, y por las hazañas cinemáticas que incluye, más que por un conocimiento de las propias limitaciones, tanto de la historia como de la visión de la misma, o por un ensamblaje óptimo de todas las piezas. Un primer visionado, o incluso un segundo, de la película, entusiasma y puede llegar a maravillar. Pero sabiendo de lo que es capaz este hombre, tras varios visionados y casi veinte años después de su estreno, sus carencias y torpezas son mucho más evidentes.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La historia y la trama de <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es en esencia sencilla, aunque su ejecución es complicada y hasta embrollada. Todo lo contrario de las mejores películas de su director, cuya trama o subtexto es complejo, y su ejecución sencilla y limpia. Cuenta la historia del encuentro marino entre hombres y extraterrestres, los cuales en lugar de entrar en contacto con nosotros de la forma que siempre hemos visto, viven en el mar, y es ahí donde se dan a conocer. Esto es el detalle de mayor originalidad de un relato que no destaca principalmente por su ingenio ni dinamismo, y quizá sí por su autocomplacencia y repetición de esquemas. Porque, a grandes rasgos, la estructura de inicio es demasiado similar a <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong>: grupo aislado de personas, con sus diversas interrelaciones, que espera ser rescatada mientras tiene que lidiar con una situación límite en la que tienen presencia unos alienígenas.</p>

	<p>Pero lo que en <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> era un tono dificilísimo de mantener, y en el que Cameron se movía sin aparente esfuerzo, en <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> es una indefinición tonal y del punto de vista que si bien no desmerece el conjunto en su totalidad, le hace perder la densidad del gran cine de Cameron. Hasta el personaje protagonista femenino, interpretado con garra por la gran <strong>Mary Elizabeth Mastrantonio</strong>, palidece, y de qué manera, comparada con las inolvidables Sarah Connor, Ellen Ripley, Helen Tasker o Rose DeWitt Bukater. Su inteligente y combativa Lindsey es vibrante y pegadiza en la pantalla, pero en ningún momento su aventura, ni la de ningún otro, llega a emocionarnos plenamente. Hay un algo de forzado, o simplemente intrascendente, en los caracteres, y en las relaciones entre ellos, en este largometraje.</p>

	<p><img id="image22499" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/abyss2.jpg" class="centro" alt="abyss2.jpg" /></p>

	<p>Porque <strong>&#8216;The Abyss&#8217;</strong> termina resultando bastante convencional en cuanto a su acercamiento a sus personajes, y de alguna forma un tanto cobarde. Ninguno de los principales (salvo el villano, por el que sí que terminamos sintiendo compasión) acaba muriendo, o sufriendo demasiado. Todo parece demasiado fácil para ellos. No hay un viaje complicado, ni mucho menos tortuoso, hacia el agradecido y manipulador clímax. Cameron, por primera vez en su carrera, termina su relato de forma abrupta, sin satisfacer, con un happy ending al viejo estilo hollywoodiense, que huele a impersonal y a poco inspirado. Ese beso entre la pareja protagonista, por fin reconciliada, no parece filmado por el mismo director capaz de aunar romanticismo y fatalismo. </p>

	<p>La secuencia de arranque es estupenda, y nos pone el corazón en un puño, pues observamos una catástrofe marina escalofriante. Pero la película comienza a dar síntomas de autocomplacencia inmediatamente después, y hasta la secuencia de la grúa no tenemos la sensación de hallarnos en territorio Cameron; ese en el que el fondo y la forma se fusionan en un solo lenguaje que hace avanzar nuestra imaginación hacia territorios desconocidos. En lugar de eso, caminamos por terrenos convencionales la mayor parte del tiempo, con un sentido de lo maravilloso que pretende acercarse a Spielberg, y con una violencia demasiado aguada (nunca mejor dicho&#8230;) como para impactarnos. La tan recordada escena del tentáculo de agua resulta de un edulcoramiento y simplicidad que hoy día son sonrojantes.</p>

	<p>Resulta difícil hablar en estos términos de una película cuya fotografía, firmada por un gran <strong>Mikael Salomon</strong>, por fin cristaliza (aunque la cumbre del &#8216;estilo visual Cameron&#8217; sería la siguiente, <strong>&#8216;Terminator 2&#8217;</strong>) en un Super 35 anamórfico, sobreexponiendo ligeramente la emulsión de alta sensibilidad para obtener un resultado espectacular en cuanto a definición, teniendo en cuenta las fuentes de luz, siempre justificadas, que en cada escenario suponían un alarde visual. Por fin el color azul que tanto gusta a Cameron está presente de forma absoluta y protagonista, tomando como excusa el entorno marino. Su elaborado montaje (muy superior, por cierto, el corte para cines que la versión del director, posterior y más torpe), un trabajo al alimón de <strong>Conrad Buff IV</strong>, <strong>Joel Goodman</strong>, <strong>Steven Quale</strong> y <strong>Howard E. Smith</strong>, no consigue, pese a todo, una unidad, dando lugar a arritmias graves entre los diferentes capítulos del relato.</p>

	<p><strong>Ed Harris</strong>, quien no se habla desde el rodaje con Cameron, compone un personaje que le queda pequeño para su talento y sus posiblidades, y que una y otra vez resulta empequeñecido por una trama que no acaba de despegar. Y es que es evidente que el resto del grupo no es tan interesante como él, lo que acaba perjudicándole, pues en un reparto, un protagonista vale lo que sus secundarios (o sus roles), que terminan por auparle. Pero en este caso, a parte de Harris y Mastrantonio (y un meritorio e irreconocible <strong>Michael Biehn</strong>), apenas hay nada más, y sus personajes no son tan interesantes como sus actores. Por primera vez, pesa más para este director la idea y el entorno (y los efectos visuales) que los personajes que viven y sufren la aventura.</p>

	<p><img id="image22498" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/abyss1.jpg" class="centro" alt="abyss1.jpg" /></p>

	<p>No existe tensión al final, con un Ed Harris moribundo que todos sabemos será salvado &#8216;in extremis&#8217;. Eso sí, nos quedamos maravillados con la destreza técnica demostrada en el plano en que las aguas se separan para conceder oxígeno al exhausto buceador. Sin embargo, dura poco, porque el diseño de los alienígenas es cursi y sin interés, y su repetición (para hacerle entender que lo han presenciado todo) de las frases de despedida a su esposa acaban azucarándolo todo de manera incomprensible. Como incomprensible resulta un final absolutamente forzado y falto de ideas, con la ciudad submarina emergiendo hasta la superficie. Un momento que sin duda es un &#8216;tour de force&#8217; que a muchos entusiasmará, pero que resuelve toda la historia a base de un efecto devastador, facilón dramáticamente hablando y poco creíble.</p>

	<p>Una pena. Cameron tendría otra oportunidad de ofrecer un relato marino, intenso y apocalíptico. Sería 8 años después de esta irregular película.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir">James Cameron (<span class="caps">III</span>): Huir o morir</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/10-james-cameron-iv-el-exterminador-liquido">James Cameron (IV): El exterminador líquido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/12-james-cameron-v-el-legado-de-ridley-scott">James Cameron (V): El legado de Ridley Scott</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/14-james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos">James Cameron (VI): La madre de todos los monstruos</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[James Cameron (VI): La madre de todos los monstruos]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-vi-la-madre-de-todos-los-monstruos</guid>
      <pubDate>Fri, 14 Nov 2008 08:33:01 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image22434" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/Aliens%20pic%202.jpg" class="centro" alt="Aliens pic 2.jpg" /></p>

	<p>Aquí se ha venido a sufrir. Es la sensación que le asalta al espectador de <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> cuando, a los pocos minutos del comienzo, somos testigos de una terrible pesadilla (una de muchas, probablemente) que sufre la aguerrida Ripley, después del calvario que vivió a bordo de la Nostromo. Es tremendamente interesante que la primera secuencia en la que ella habla sea una pesadilla, aunque nosotros no lo sabemos hasta poco después. Nos traslada violentamente al momento más aterrador de la primera película, y nos pone a todos los pelos de punta. Mejor comienzo imposible. Cogiendo el toro por los cuernos, Cameron se propuso hacer mucho más que una secuela. Para él la única superviviente de la primera aventura merecía ser la razón de una secuela, y convertirse en un icono del género. Su éxito contra el alienígena fue mucho más que suerte.</p>

	<p>Pero ahora que la teniente Ripley ha regresado a &#8220;casa&#8221;, no va a tener un recibimiento precisamente caluroso. Nadie cree su historia (lo cual es muy inteligente por parte de Cameron), y la compañía que la tenía bajo contrato prácticamente la somete a un consejo de guerra. Ella se muestra vigorosa, pero no tiene nada que hacer. La retiran su permiso de vuelo. Aún peor, ignoran sus advertencias de la criatura que conoció, y de los miles de huevos que esperan convertirse en eso. De hecho, una colonia de terraformadores (docenas de familias) se encuentra en ese planeta. Como a menudo dice Cameron, lo más importante es meter a tu personaje en el agujero más hondo imaginable, a ver cómo sale de ahí. Otorgando el protagonismo absoluto a Ripley (interpretada con grandísimo talento por <strong>Sigourney Weaver</strong>, que fue nominada al Oscar), Cameron construye su historia, una vez más, bajo el punto de vista de una mujer superlativa.<!--more--></p>

	<p>Lo cierto es que la película tarda en mostrar toda la carnaza. Hasta la segunda hora de metraje, no tenemos ni la menor señal de los alienígenas, salvo por los llamados &#8216;abrazacaras&#8217;, que se encuentran en el laboratorio del planeta habitado por los colonos. Pero Cameron se las arregla para mantenernos en vilo hasta la fatídica emboscada en el procesador atmosférico, en la que los marines terminan diezmados. Pero hay que tomarse el tiempo para cada cosa, y Cameron tiene muchas cosas que contarnos sobre su visión del futuro y sobre el grupo de marines que compartirá destino con Ripley. En cuanto a los segundos, Cameron demostró visión al dejarse influenciar por las imágenes de Vietnam, sabiendo además que los ejércitos del futuro se basarían en pequeños pero muy bien armados pelotones, que contarían con toda la tecnología disponible.</p>

	<p><strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> viene a ser un relato de frontera (en otras palabras, un western), con los marines como la nueva caballería que acude a salvar a los colonos de tierras hostiles, presentando a todos ellos de manera directa pero sutil, con muchos detalles que pasan inadvertidos en un primer visionado, pero que se van sumando con cada nuevo. Por supuesto que los problemas de indisciplina tan comunes en Vietnam, y la jerga soldadesca están presentes, así como un diseño de los trajes (tanto militares como civiles) que rompe muchísimo con el estereotipo de una película de ficción científica. No hay trajes elásticos o impersonales pegados al cuerpo, ni extrañas formas fantasiosas, sino algo muy parecido a lo que tenemos hoy día. La fórmula sorprendió y agradó a partes iguales. Así mismo, el aspecto sucio y prosaico contrasta vivamente con la imagen diseñada en <strong>&#8216;Alien&#8217;</strong>, que es un filme mucho más bello en ese aspecto.</p>

	<p><img id="image22452" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/aliens_2.jpg" class="centro" alt="aliens_2.jpg" /></p>

	<p>Cameron, que despidió al primer director de fotografía, comenta que ahora la hubiera rodado con Super 35, que en aquella época no le convencía (y que luego utilizó en todas sus películas) en lugar del formato 1:85 que no aprovecha todo el negativo y que aplana bastante la imagen, dándole además mucho grano. Sin embargo ese aspecto poco, o nada, preciosista, beneficia mucho a la historia, al mismo tiempo que se complementa mejor con el recurso del vídeo en vista subjetiva de los cascos de los actores. Una solución narrativa muy ingeniosa que Cameron rodó con una cámara en mano <strong>handycam 8</strong>, y que se adelanta más de dos décadas a la moda actual del terror filmado en vídeo. La secuencia (¡que dura 14 minutos!) en la que por fin los aliens les dan lo suyo a los soldados, es un prodigio de montaje: no vemos prácticamente nada de la batalla, hasta que Ripley llega hasta ellos, pero estamos conmocionados.</p>

	<p>Es esa secuencia formidable cine dentro del cine. En los monitores del tanque <span class="caps">APC</span>, Ripley, Gorman, Newt y el teniente observan una narración, una película, y se mantiene el punto de vista en el momento del ataque de las criaturas. Al poco, cuando es evidente que los marines llevan las de perder, Ripley decide ignorar al teniente y llevar ella misma (se pasa la película demostrando que tiene más huevos que los hombres, que la ponen a prueba en casi cada secuencia) el tanque hasta los marines. De pronto la película se hace real, tanto para los personajes como para los espectadores. <em>Estamos allí, vivimos el infierno</em>. Este efecto narrativo tan poderoso lo emplea Cameron en otras películas, como en <strong>&#8216;Titanic&#8217;</strong>, aunque nunca de forma tan aterradora como aquí. Esta secuencia de acción, además, funciona como una pinza argumental, al modo en que en <em>&#8216;Terminator 2&#8217;</em> el primer fracaso del T-1000 en su intento de asesinato de John Connor: un cambio de rumbo en el relato, no solamente una colección de tiros y frenesí.</p>

	<p>Así sucede con otra secuencia imperial, la de la traición de Burke, que además es una maravilla técnica, teniendo en cuenta que esto no es una película de gran presupuesto (aunque lo parezca). El reducido grupo superviviente se enfrenta a lo que son dos pollos de goma (los abrazacaras). El formidable trabajo de los especialistas crea un momento memorable, dando vida de forma genial a las pequeñas y correosas criaturas, mezclando maquetas e imagen real, en un momento en que los efectos digitales no existían y había que apañárselas con lo que había. La luz roja de emergencia y la imponente música de <strong>James Horner</strong> (¡que tuvo dos semanas para hacer su trabajo!) terminan por provocar la taquicardia. Pero no se queda todo ahí, porque no más de cinco minutos más tarde, llega el definitivo ataque alienígena al complejo en el que han (hemos) vivido tanto tiempo. Con la luz roja de emergencia (casi infernal, qué típico pero qué eficaz), y con los detectores de movimiento (una estrategia narrativa muy ingeniosa, que con el sonido y los puntos de luz le ahorra al director mostrar contínuamente a los alienígenas) te monta Cameron un momento inolvidable.</p>

	<p>Y es que esta película es el colmo de un rodaje rapidísimo y ajustado de presupuesto, con los mínimos elementos visuales y el máximo aprovechamiento de estos. Y es que con mucha menos retórica que Scott, y con un rodaje insufrible, Cameron supo, pese a todo, que debía volcarse en hacer creíble un futuro prosaico y gélido, y en esforzarse con los actores para que la historia funcionase. A este respecto, el conjunto resulta inapelable. Y les ayuda mucho que Cameron es un experto en definir a los personajes con pocos, pero muy certeros, trazos. La criba que los aliens hacen con el grupo, dejando a tres soldados supervivientes (más el inútil de Gorman), más Burke, Ripley, Bishop y Newt, nos perfila a ocho caracteres que se complementan entre sí, sobre todo a base de opuestos. El quejica Hudson (gran Bill <strong>Paxton</strong>) es todo lo contrario del frío Hicks (un sobrio <strong>Michael Biehn</strong>), pero también de la valiente Vásquez (enérgica <strong>Jenette Goldstein</strong>), que a su vez encuentra a su antítesis en el torpe y cobarde Gorman (eficacísimo <strong>William Hope</strong>). </p>

	<p><img id="image22453" src="http://img.blogdecine.com/2008/11/alienscap2rev.jpg" class="centro" alt="alienscap2rev.jpg" /></p>

	<p>Ripley, por su parte, comienza temiendo a Bishop (no es de extrañar siendo interpretado por un inquietante <strong>Lance Henriksen</strong> y teniendo en cuenta su experiencia de la primera película) para después admirarle, y confiando en Gorman (sutil <strong>Paul Reiser</strong>) para después despreciarle. Pero es en Newt (una sorprendente <strong>Carrie Henn</strong>) en quien encuentra una razón para seguir. A este respecto recomendamos encarecidamente ver la versión del director, que añade unos veinticinco minutos a la película y que enriquece en gran medida ese nivel emocional que es la relación entre Ripley y la niña. Además, entronca con esa lucha privada/global (como la lucha de Sarah Connor) con la reina alien, en un combate cósmico entre dos razas que pelean por la supremacía de su especie.</p>

	<p>No hay respiro hasta el final desde la traición de Burke. De forma asombrosa, Cameron mantiene el tono de tragedia de sci-fi, con ritmo de aventura adrenalítica, hasta el mismo final, que tiene dos clímax, a cuál más arrollador. En él, tiene lugar la redención total de Bishop, y la claudicación del último hombre digno (Hicks), quemado por el ácido. También tiene lugar la ida y la vuelta de Ripley al infierno. Y la confrontación con la madre de todos los monstruos, y el segundo apocalipsis de Cameron después del fin del mundo de Terminator. Literalmente agotados (y a ello ayuda también, sobremanera, el soberbio montaje de <strong>Ray Lovejoy</strong>), somos partícipes del final, presenciamos la victoria de una madre frente a otra. Y a varios niveles, pues la nueva prole de la madre triunfante sigue también viva, y los sueños de madre e hija ya no serán oscuros, a pesar de que la experiencia vivida nosotros no podremos olvidarla. </p>

	<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/07-james-cameron-iii-huir-o-morir">James Cameron (<span class="caps">III</span>): Huir o morir</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/10-james-cameron-iv-el-exterminador-liquido">James Cameron (IV): El exterminador líquido</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/12-james-cameron-v-el-legado-de-ridley-scott">James Cameron (V): El legado de Ridley Scott</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[James Cameron (III): Huir o morir]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-iii-huir-o-morir</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/james-cameron-iii-huir-o-morir</guid>
      <pubDate>Fri, 07 Nov 2008 07:57:35 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image22267" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/terminator24.jpg" class="centro" alt="terminator24.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> comienza con el infierno sobre la Tierra (seguido por unos créditos inquietantes) y termina con una tormenta negra como boca de lobo, que crepita sobre unas montañas escarpadas. Entre una y otra imagen no hay apenas espacio para la retórica, el lucimiento o el descanso. Se trata de huir o morir, sin los discursos existencialistas que adornan a la sci-fi más conocida. Las razones de que esta historia sea una cumbre del cine norteamericano de las últimas décadas, que rejuvenece a cada año, las exploraremos en este texto. Ya hemos dado algunas claves del universo oscuro de los dos terminators. Hablemos ahora del primero de ellos.</p>

	<p>Excepcional obra maestra, muy intrincada, pero resuelta con sencillez y claridad insuperables. <strong>James Cameron</strong> deslumbra al mundo con su verdadera primera película (después de lidiar con pirañas voladoras), que afortunadamente ya para muy pocos es sólo un divertimento frenético a mayor gloria de una incipiente estrella austríaca, aunque desde luego no goza de todo el prestigio que merece. Realizada con escaso dinero (6,4 millones de dólares, una producción muy modesta aún en aquellos tiempos), pocos sabían, aquel 26 de Octubre de 1984 en que se estrenó, que nacía una leyenda. Mil veces imitada, mil veces acusada de plagio, ahí quedó esta joya.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>¿De dónde nace la grandeza de esta película? Muchas virtudes y casi ningún defecto encontramos en ella. Pero quizá su grandeza resida en sus caracteres humanos. Qué verdaderos, qué reales. No existe el menor amaneramiento ni rebuscamiento, ni siquiera en la composición del cyborg incansable. Cameron es lo suficientemente inteligente como para evitar complicarse en el dibujo de Sarah Connor (una cercana y muy creíble <strong>Linda Hamilton</strong>) y de Kyle Reese (un romántico y enérgico <strong>Michael Biehn</strong>). Pero más allá de esta pareja inolvidable, el reparto de <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong> sorprende por su unidad, su verosimilitud. <strong>Paul Winfield</strong>, <strong>Lance Henriksen</strong>, <strong>Bess Motta</strong>, <strong>Earl Boen</strong> o <strong>Bill Paxton</strong> deberían al menos ser nombrados en este análisis. La sensación que da este grupo de intérpretes (<strong>Arnold Schwarzenegger</strong> también, por supuesto, en el papel menos fingido de su carrera) es la de un ensamblamiento perfecto, sin fisuras, sin gestos falsos o fingidos.</p>

	<p>Si el argumento de esta película, por todos conocido, hubiera sido vivido por un solo actor fuera de sitio o mediocre, la aventura solitaria, y al mismo tiempo global, de Sarah Connor no sería tan emocionante, tan conmocionadora. Si el espectador observa los títulos de crédito agotado y satisfecho, reflexivo y libre, el cincuenta por ciento (sino más) del mérito, lo tienen los actores y la dirección de los mismos por parte de Cameron. La altura de la mirada poética del cineasta se mide sin duda por su coraje a la hora de hablar sobre seres humanos absolutamente reales, y de poner la cámara (diferenciándose del cine de aventuras tan en boga) a la altura de la mirada de sus personajes y de sus espectadores. Esto, y su destreza en el momento de acelerar, de tensionar el relato (y de frenarlo cuando es necesario, claro está), son los pilares maestros de <strong>&#8216;The Terminator&#8217;</strong>.</p>

	<p><img id="image22308" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/term1.jpg" class="centro" alt="term1.jpg" /></p>

	<p>La primera parte (hasta el momento en que la máquina asesina da con Sarah en el local Tech-Noir, término que cuadra muy bien con este relato, y procede a ejecutarla, siendo salvada &#8216;in-extremis&#8217; por Kyle) asemeja el nudo de una soga cerrándose lenta pero implacable en el cuello del espectador, que observa aterrado cómo la mole de músculos (y oculto endoesqueleto indestructible) cierra el cerco. Sabemos que dará con ella, sabemos que es prácticamente imparable, lo que no sabemos es qué ocurrirá. Cameron, gracias a un guión soberbio, no explica casi nada del enorme asesino antes de este momento. Por lo que sabemos, Kyle es casi tan peligroso como él. Por eso la identificación ella es absoluta: &#8220;ven conmigo si quieres vivir&#8221;. De acuerdo, la salva, pero su rostro asombrado es el nuestro. ¿Qué hacer? El monstruo se levanta, pese a haber recibido varios disparos de escopeta. Comienza una carrera agónica que no cesará.</p>

	<p>En esta magnífica secuencia, en la que el tiempo y el espacio se ven (siempre noblemente) manipulados por el director (porque ese es uno de los oficios del director, malear el tiempo y el espacio) se condensa todo el talento y la personalidad de Cameron. Su puesta en escena, su montaje, la historia de la chica, el villano y el héroe clásicos, están al servicio de provocar la más intensa emoción en quien la contempla, y terror, suspense, tensión, adrenalina. Muchos hablan de la pobreza visual de este filme. Es una película de factura tosca (en contraposición a la gran mayoría de películas ilustres del género), pero una tosquedad que la beneficia, porque hace más cercana y auténtica la materia de lo que cuenta. El director de fotografía, el polaco <strong>Adam Greenberg</strong>, que repetiría con Cameron en la segunda parte, firma un trabajo eficaz, rápido y sin alardes. Cierto que el grano en la imagen es abundante, que el detalle en las sombras es escaso, pero dado que es una película muy nocturna y llena de movimiento esto de alguna forma potencia aún más su fuerza narrativa.</p>

	<p>Aún Cameron no disponía de los medios, los conocimientos y la experiencia que le llevó a firmar un trabajo visualmente tan impecable como el segundo Terminator. De momento &#8216;se limita&#8217; a filmar unas persecuciones vibrantes, ingeniosas. Se observa el acelerado del fotograma sólo en ocasiones puntuales, pero hoy, 24 años después, siguen resultando impresionantes las imágenes del coche policía (¿sutil idea de la tiranía de toda autoridad?) conducido por el exterminador, que persigue a la pareja en otro coche, o las de la moto en el túnel, o el camión cisterna intentando aplastar a Sarah. Los medios no son incompatibles con la efectividad y con el suspense. No es que el cine de Cameron sea dinámico en la conquista de su público, es que su público se ve conquistado por el dinamismo de su cine. Con herramientas puramente cinematográficas, no literarias o escenográficas, Cameron nos deja pegados a la silla.</p>

	<p>¿Quién recuerda una secuencia de persecución frenética en la que un personaje le explica a otro quién la persigue y por qué? Mientras nos vemos inmersos en una espiral de aventuras, sin detenernos, nos van explicando quién es el terminator y qué quiere, quién es Kyle, qué ocurrirá en el futuro. Los diálogos son espléndidos, afilados como una daga. Y la desesperanza aumenta en el corazón del espectador a medida que todo nos es revelado, al mismo tiempo que a Sarah: no se puede matar a ese monstruo, que no tiene sentimientos y no parará hasta encontrarla; y en el caso de lograr escapar poco importa, porque las próximas tres décadas la raza humana se enfrentará a su extinción. A menos que ella viva, y su hijo John Connor (J.C., JesuCristo&#8230;James Cameron) les salve a todos.</p>

	<p><img id="image22315" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/terminator36.jpg" class="centro" alt="terminator36.jpg" /></p>

	<p>Sarah es igual que cualquiera de nosotros, en sus propias palabras: &#8220;alguien a quien cuesta llegar a fin de mes&#8221;. Y en un principio actúa en consecuencia, pasando del terror a la desesperación, de ahí a la ira contra su destino, y llegando a la resignación y a la lucha. Frente a ella Kyle es de una pieza. Ha nacido después de la guerra nuclear, entre las ruinas, y no ha conocido otra cosa que la guerra, la miseria y el hambre. Cuando llega a esta época se siente aturdido por cuanto le rodea, porque después todo desaparecerá. Pero no tiene miedo. El miedo no es una opción cuando uno se propone la tarea de detener a un cyborg de aspecto humano casi indestructible. Su destreza será suficiente para mantener a raya a la máquina hasta que la suerte se acabe. Entonces Sarah no tendrá más remedio que sacar todo la fuerza que le quede. </p>

	<p>Imposible sustraerse de los homenajes que resultan de la aniquilación final del terminator (¿quién no recuerda el final de <em>The Fly</em>, de <strong>Kurt Neumann</strong>, 1958), o a ese estilo de animar personajes monstruosos que popularizó <strong>Ray Harryhausen</strong>, en el momento en que el exterminador se ve reducido a su mínima expresión. Uno es testigo del poder terrorífico de la tecnología empleada sin sensatez cuando observa avanzar a la máquina por el oscuro pasillo de la fábrica, arrastrando su miembro dañado, con los ojos iluminados en rojo. Igual que es testigo de que la única solución al mundo es el amor. Suena cursi, pero es cierto. La relación entre Sarah y Kyle, aunque breve, es totalmente natural, no hay nada que suene a falso.</p>

	<p>El incómodo, áspero final, termina por redondear el relato. Claro que ella sabe que la foto será la que mire Kyle en el futuro, y la razón de que decida ser voluntario en viajar en el tiempo. O lo sospecha. Como sospecha que las nubes del cielo amenazan una tormenta que arrasará el mundo.</p>

	<p>Sin divismos, sin alardes, Cameron nos aterra y nos conmueve, despliega ingenio y destreza. Especula sobre el futuro, y su idea surge de la miseria y el miedo de este mundo, del nuestro. Nace un narrador inigualable.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/03-james-cameron-i-el-futuro-es-ahora">James Cameron (I): El futuro es ahora</a></li>
	</ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/05-james-cameron-ii-universo-terminator">James Cameron (II): Universo Terminator</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Michael Biehn regresa a las órdenes de James Cameron en 'Avatar']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/en-rodaje/michael-biehn-regresa-a-las-ordenes-de-james-cameron-en-avatar</link>
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      <pubDate>Sun, 01 Apr 2007 02:30:26 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image11454" src="http://img.blogdecine.com/2007/04/michael_biehn.jpg" alt="michael_biehn.jpg" class="izquierda"/> En los años 80 apareció un actor que estaba destinado a convertirse en una estrella. Me refiero a <a href="http://imdb.com/name/nm0000299/"><strong>Michael Biehn</strong></a>, a quien vimos por vez primera en la magnífica <a href="http://imdb.com/title/tt0088247/">&#8216;Terminator&#8217;</a> de <a href="http://imdb.com/name/nm0000116/">James Cameron</a>, con quien volvería a trabajar en las magistrales <a href="http://imdb.com/title/tt0090605/">&#8216;Aliens&#8217;</a> y <a href="http://imdb.com/title/tt0096754/">&#8216;Abyss&#8217;</a>, convirtiéndose, junto al mítico <a href="http://imdb.com/name/nm0000200/">Bill Paxton</a>, en uno de los actores-fetiche del director de <strong>&#8216;Titanic&#8217;</strong>. Algo pasó a principios de los 90, que Biehn terminó siendo regelado a segunda fila, apareciendo en multitud de subproductos, salvando un par de apariciones en un par de películas importantes, que prácticamente no interesaban a nadie.</p>

	<p>Ahora Biehn regresa por la puerta grande de la mano de su descubridor, ya que formará parte del reparto de <a href="http://www.blogdecine.com/tag/avatar"><strong>&#8216;Avatar&#8217;</strong></a>, el cual por otro lado también supone el regreso de <strong>James Cameron</strong> a la dirección de films de ficción, que es lo que queremos muchos, y que se deje de tanto documental, <a href="http://www.blogdecine.com/2007/02/28-james-cameron-asegura-haber-descubierto-los-restos-de-jesucristo">escandaloso</a> o no. La película, en pleno rodaje, no verá la luz hasta el 22 de Mayo del 2009. Y supone también el reencuentro de Biehn con <a href="http://imdb.com/name/nm0000244/">Sigourney Weaver</a>, más de 20 años después de haber coincidido en <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong>. Vamos, una reunión de viejos amigos.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.darkhorizons.com/news07/070326k.php">Dark Horizons</a></p>      ]]></description>
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