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		<title>Magazine - michael-mann</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 07:06:01</pubDate>

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      <title><![CDATA[Añorando estrenos: 'Collateral' de Michael Mann]]></title>
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      <pubDate>Sat, 25 Jun 2011 21:38:12 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image39814" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/collateral-f1.jpg" class="centro" alt="collateral-f1.jpg" /></p>

	<p>Antes de nada una disculpa. Este texto debía estar publicado hace semanas. En su momento me comprometí con el lector <a href="http://www.blogdecine.com/usuario/bob_mackey/favoritos">Bob Mackey</a> a realizar una crítica de &#8216;Collateral&#8217; pues el citado temía que mi compañero Adrián Massanet la destrozara después de hablar mal de <strong>Michael Mann</strong> en unos cuantos artículos. Dos apuntes al respecto: conmigo las expresiones &#8220;para mañana&#8221; o &#8220;vengo ahora&#8221; cobran un nuevo significado; y no es tan fiero el lobo como lo pintan, y de cerca menos. También debo decir que <a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/500-peliculas-mejores-que-pulp-fiction">cierto listado</a>, y su resaca, que he confeccionado me ha llevando más tiempo del habitual, y me ha dejado apartado de mis otras obligaciones. Disculpas aparte, vamos con una de las últimas grandes películas que nos ha dejado el cine norteamericano. Realizada hace siete años parece que fue ayer cuando se estrenó, y sin embargo toda una eternidad parece que ha transcurrido desde entonces, pues la calidad del film de Mann no ha vuelto a verse en ningún thriller realizado en aquellas tierras.</p>

	<p>Debo confesar que el cine de <strong>Michael Mann</strong> tardó en entrarme, al menos el realizado a partir de la épica <strong>&#8216;Heat&#8217;</strong> (id, 1995). El hecho con anterioridad, aún poseyendo ciertas virtudes, me aburre bastante. Desde su ópera prima <strong>&#8216;Ladrón&#8217;</strong> (&#8216;Thief&#8217;, 1981), pasando por la excelente premisa de <strong>&#8216;El torreón&#8217;</strong> (&#8216;The Keep&#8217;, 1983), hasta <strong>&#8216;El último mohicano&#8217;</strong> (&#8216;The Last of the Mohicans&#8217;, 1992) en la que Daniel Day-Lewis ponía toda su vitalidad en pasarse la película corriendo. A partir del monumental film que enfrenta a Pacino y De Niro todo cambia, Mann encuentra su estilo y nos regala tres películas inmejorables, siendo <strong>&#8216;Collateral&#8217;</strong> la tercera de ellas. Un thriller lleno de tensión que además muestra a un Tom Cruise desconocido, realizando una de sus mejores interpretaciones.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image39830" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/collateral-f2.jpg" class="centro" alt="collateral-f2.jpg" /></p>

	<p>Cuando se habla de <strong>Michael Mann</strong> muchos se refieren a él como un cineasta moderno, si es que tal acepción puede darse. Las etiquetas a menudo sobran, sólo sirven para ejercitar ese a veces ridículo deporte de la clasificación, sin darnos cuenta de que el arte escapa la mayoría de las veces a esa tiranía. <strong>Michael Mann</strong> es mucho más que un cineasta moderno. La actual tecnología le permite aplicar interesantes texturas al género del thriller —el uso de cámaras digitales que tanto parecen obsesionar a Mann—, pero su cine contiene ecos clásicos de profunda raíz. El polar francés, con <strong>Jean Pierre Melville</strong> a la cabeza, y Antonioni, son filtrados por Mann hasta conseguir un estilo propio y único, donde modernidad y clasicismo se dan la mano. Afortunadamente Mann tiene algo a su favor de lo que no disponen los dos directores mencionados: no es aburrido, y sus inquietudes o intenciones no quedan solapadas por un exceso formal.</p>

	<p>La historia de un asesino a sueldo, encargado de eliminar a los testigos de un importante caso, y que alquila por una noche los servicios de un taxista que le acompañará en su misión, está llena de detalles de que van más allá de su sencilla premisa argumental, la cual, a simple vista, parece que no puede dar mucho de sí. Pero <strong>&#8216;Collateral&#8217;</strong> sorprende por muchos y diversos factores. Para empezar tenemos a un <strong>Tom Cruise</strong> totalmente entregado a su personaje, haciendo de villano por primera vez en su carrera y dejando a un lado su carácter endiosado, que parece que el actor necesita fervientemente salir en plano todo momento. Sin embargo, en el trabajo de Mann, imagino que por una buena labor de dirección, el guaperas de Cruise se olvida de que es Cruise y nos ofrece una portentosa interpretación de Vincent, curiosamente el mismo nombre de pila que otro de los personajes de uno de los títulos clave de Mann: &#8216;Heat&#8217; (id, 1995), en la que Al Pacino daba vida al teniente Vincent Hanna, la otra cara de la moneda del papel interpretado por Robert De Niro. <strong>Jamie Foxx</strong> se encarga de dar la réplica al famoso actor, y el resultado es un continuo tour de force a la altura del film mencionado y &#8216;El dilema&#8217; (&#8216;The Insider&#8217;, 1999).</p>

	<p><img id="image39831" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/collateral-f3.jpg" class="centro" alt="collateral-f3.jpg" /></p>

	<p>Y es en la relación entre ambos personajes, que representan, una vez más la eterna lucha entre el bien y el mal, donde se encuentran los puntos más interesantes del relato. Una confrontación que va más allá de quiénes sean las personas a las que tiene que eliminar Vincent, que llegado a cierto punto, el relato desvela algunas sorpresas al respecto. Max (Foxx) es un taxista que sueña con abrir un negocio de limusinas, especializado en clientes selectos, sueño que sabe no realizará nunca. De hecho, Vincent, en un alarde de psicología, le echa en cara eso mismo. Y he ahí uno de los elementos más llamativos y originales de dicho enfrentamiento: mientras Vincent, consciente de los palos que te da la vida, se ha pasado al otro lado, Max sigue agarrándose a una utopía. Ambos son perdedores y ganadores al mismo tiempo. Vincent puede tener todo lo que desea, aunque para ello ha de cometer actos ilegales, y Max tiene que ser un taxista a jornada completa mientras sigue fiel a sus principios. Su encuentro nocturno con Vincent le hará descender al mismísimo infierno en una ciudad que le abrirá un mundo nuevo que no conocía.</p>

	<p>Con un gusto exquisito a la hora de elegir las canciones que pueblan sus films, y un trabajo de fotografía encomiable —obra conjunta de <strong>Dion Beebe</strong> y <strong>Paul Cameron</strong>—, Mann viste su historia, compuesta de varias <em>set pieces</em>, en las que jamás decae el interés, y en algunos casos se atreven a sorprender al público, con lo difícil que es eso —la reacción de Max al volante en cierto momento— en los tiempos que corren. De todos ellos, creo que el que más sobresale es el instante en el club de jazz, en el que Mann pone todas las cartas sobre la mesa. No sólo el espectador y Max no saben qué ocurrirá en dicha secuencia, sino que sirve al director para establecer un paralelismo entre los personajes. En el club hay poca gente, y acto seguido se comenta que el jazz no interesa ya a la gente de hoy, más motivada por ritmos facilones y previsibles. Al igual que el jazz, Vincent y Max son dos personas de las que ya no quedan, pertenecientes tal vez a otro tiempo. Auténticos y genuinos, cada uno a su manera. Baste la magistral escena de los coyotes, animal que puede verse en Los Ángeles con frecuencia, para entender que tanto Max como Vincent sobreviven en un mundo lleno de peligros, uno de forma más activa —el coyote que va delante todo decidido—, y el otro más pasivo —el coyote que va detrás y se detiene durante unos segundos—.</p>

	<p><img id="image39832" src="http://img.blogdecine.com/2011/06/collateral-f4.jpg" class="centro" alt="collateral-f4.jpg" /></p>

	<p>Esta especie de road movie urbana concluye con un clímax que ha sido repetidas veces criticado, en el sentido peyorativo de la expresión. Son bastantes las voces que condenan el final de &#8216;Collateral&#8217; por previsible y convencional. No estoy de acuerdo con ello; el tiroteo en los apartamentos de un despacho de abogados en plano general es un prodigio de ritmo y suspense, y que además no sólo supone el enfrentamiento definitivo e inevitable entre Vincent y Max, sino que también enlaza con el inicio del film en el que el taxista conoce a Annie, personaje más importante de lo que parece. Conviene resaltar el matiz de vestir psicológicamente a Max a través de su relación con los clientes, junto con los cuales conforman la jungla que puede poblar una ciudad como Los Angeles una noche cualquiera. Pocas veces la noche en una gran ciudad ha sido retratada como en <strong>&#8216;Collateral&#8217;</strong>, y que sirve a Mann para extender su paleta, marcando una diferencia mínima entre forma y fondo.</p>

	<p>La última gran obra de Mann hasta el momento, y ya se está haciendo de rogar.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Michael Mann baraja proyectos: 'Agincourt', 'Go Like Hell' y 'Gold', entre otros]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/proyectos/michael-mann-baraja-proyectos-agincourt-gold-y-otros</link>
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      <pubDate>Tue, 17 May 2011 15:46:22 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image39389" src="http://img.blogdecine.com/2011/05/azincourt.jpg" class="centro" alt="Azincourt" /></p>

<div class="actualizacion"> <p> Actualización del 28 de mayo: Otro proyecto que está considerando es <a href="http://www.showblitz.com/2011/05/michael-mann-to-direct-race-to-the-death.html">&#8216;Go Like Hell&#8217;</a>, que narraría la batalla que las escuderías de Ford y de Ferrari libraron en Le Mans en 1966. </p> </div> 

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/michael-mann">Michael Mann</a> lleva un tiempo considerando lanzarse con diversos proyectos y por fin parece que se ha decidido por uno para comenzar. Ayer se anunció en Cannes que lo primero que rodaría sería la adaptación de la novela de <strong>Bernard Cornwell</strong> <strong>&#8216;Azincourt&#8217; </strong>(<strong>&#8216;Agincourt&#8217;</strong>). </p>

	<p>El libro se centra en el asedio de Harfleur y en la batalla de <strong>Azincourt</strong>, que ya fue inmortalizada por <strong>William Shakespeare</strong> en su <strong>&#8216;Enrique V&#8217;</strong>: año 1.415, el impetuoso rey de Inglaterra <strong>Enrique V </strong>decidirá cruzar el canal de la Mancha y lanzarse a la conquista Francia… uno de los muchos <strong>episodios de rivalidad entre ingleses y franceses de la Edad Media</strong>. El arquero inglés <strong>Nick Hook</strong> nos lleva de su mano a través de los hechos. </p>

	<p><strong>Mann </strong>había comenzado a escribir la adaptación junto con <strong>Michael Hirst</strong> —guionista de &#8216;<strong>Elizabeth</strong>&#8216; y de &#8216;<strong>Los Tudor&#8217;</strong>— y ahora es <strong>Benjamin Ross</strong>, director de <strong>&#8216;<span class="caps">RKO</span> 281&#8217;</strong>, quien se va a encargar del guion. </p>

	<p><strong>Luc Roeg</strong>, fundador y director general de Independent, la productora que está llevando acabo el proyecto, ha declarado que es un buen momento, ya que el personaje de <strong>Enrique V</strong> está de moda. El protagonista de <strong>&#8216;Thor&#8217;</strong>, <strong>Tom Hiddleston</strong>, lo está encarnando en una adaptación para televisión que dirigirá <strong>Richard Eyre</strong> y producirá <strong>Sam Mendes</strong> de la obra homónima de <strong>Shakespeare</strong>, que, como ya sabéis, <strong>se ha trasladado al cine en numerosas ocasiones</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

<h2>Otros proyectos para Michael Mann</h2>

	<p>Otro de los títulos que baraja <strong>Michael Mann</strong> es <strong>&#8216;Gold&#8217;</strong>, a la que han calificado como una contemporánea<strong> &#8216;El tesoro de Sierra Madre&#8217; (&#8216;Treasure of the Sierra Madre&#8217;)</strong>, ya que se trata de una historia de buscadores de oro. <strong>&#8216;Gold&#8217;</strong> estará basada en un guion de <strong>Patrick Masset </strong>y<strong> John Zinman</strong> que <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/paul-haggis">Paul Haggis </a>le mostró a <strong>Mann </strong>como ejemplo de proyectos que estos dos guionistas podían escribir para ellos. A <strong>Mann </strong>le gustó tanto que decidió comprar los derechos y comenzar a desarrollarlo con su productora Forward Pass, a las que se unen Haggis y su socio de Highway 6, Michael Nozik.</p>

	<p>También había considerado la <i>biopic</i> del gángster <strong>Big Tuna</strong> (Gran Atún) o del fotógrafo de guerra <strong>Robert Capa</strong>, con <strong>Andrew Garfield</strong> y<strong> Gemma Arterton</strong>; así como otra adaptación de <strong>&#8216;Por quien doblan las campanas&#8217;</strong> (<strong>&#8216;For Whom The Bell Tolls&#8217;</strong>), de <strong>Hemingway</strong>. </p>

	<p>Además, está dirigiendo el capítulo piloto de la seire<strong> &#8216;Luck&#8217;</strong>, un drama sobre carreras de caballos, que también está produciendo. En ella aparecerán <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/dustin-hoffman">Dustin Hoffman</a>, Michael Gambon, <strong>Ian Hart</strong>, John Ortiz, Dennis Farina y otros. </p>

	<p>Lo cierto es que ninguno de estos proyectos me llama demasiado la atención. Sí me resulta estimulante pensar en una nueva película de <strong>Michael Mann</strong>, cuyo estilo admiro, pero preferiría que se centrase en un <i>thriller</i> contemporáneo, que ya ha demostrado que se le dan tan bien. Por otra parte, el hecho de que haya tantos proyectos a la vista y de que no parezca concretar el arranque de ninguno da la sensación de que podría descartarlos todos. Tendremos que esperar para ver cuál de estas ideas se lleva finalmente a la práctica. </p>

	<p>Vía | <a href="http://blogs.indiewire.com/theplaylist/archives/michael_mann_confirmed_to_direct_historical_epic_agincourt/">Indie Wire</a>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Críticas a la carta: 'El dilema', de Michael Mann]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-el-dilema-de-michael-mann</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-el-dilema-de-michael-mann</guid>
      <pubDate>Mon, 16 May 2011 05:27:02 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image39352" src="http://img.blogdecine.com/2011/05/the-insider-588123l_650.jpg" class="centro" alt="the-insider-588123l.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;He contado la verdad&#8230;&#8221;</p>

	<p>- Jeffrey Wigand, (Russell Crowe)</blockquote></p>

	<p>El director <strong>Michael Mann</strong>, uno de los más avezados productores de televisión del último tercio del siglo XX, y un cineasta siempre generoso y enamorado de su oficio, se encuentra hoy día entre los realizadores norteamericanos más venerados por un sector amplio del público. No puedo compartir esa veneración. Por supuesto, sería una estupidez negar su pericia técnica, su capacidad de trabajo y su coraje a la hora de elegir ciertos proyectos. Pero Mann es dueño de una filmografía muy desigual, de un estilo postmodernista algo vacuo que me parece arbitrario y hasta de un exhibicionismo epidérmico, y de un sentido de la grandilocuencia absolutamente forzado. De su mejor película, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/el-ultimo-mohicano">&#8216;El último mohicano&#8217;</a> (&#8216;The Last of the Mohicans&#8217;, 1992), ya hablamos aquí, así como de otras bastante menos emocionantes. Hoy toca hablar de su filme número seis, que en cierta forma reúne lo mejor y lo peor de lo que es capaz este hombre de cine.</p>

	<p>Tras el éxito de <strong>&#8216;Heat&#8217;</strong> (id, 1995), Mann había alcanzado en cine lo que antes ya había alcanzado en televisión: una apreciada muestra de narrativa policiaca. Ya saben algunos lectores que, para mí, &#8216;Heat&#8217; es una película bastante sobrevalorada (es decir, encumbrada por algunos a lo excepcional cuando en realidad no es más que cine corriente con algunos puntos de relativo interés), pero su triunfo en salas le dio la moral (y el margen) suficiente como para afrontar un reto tan ambicioso y tan poco comercial como este. Centrando su historia en los personajes del periodista Bergman y del atormentado Jeffrey Wigand, Mann vuelve a intentar contar (lleva ya unas cuantas veces) esa Gran Historia Americana que todo realizador busca en su carrera. Sin embargo, y aunque es una película que entretiene, que crea tensión y que se ve más que bien, &#8216;El dilema&#8217; está muy lejos de ser una gran película. Falta vida, falta inteligencia, falta belleza, falta verdad en ella. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El cine de denuncia, el cine político y periodistas valerosos, conoció su germen en los años setenta, época en la que se parieron sus más grandes exponentes. Mann es hijo de esa época, sin ninguna duda, e intenta regresar a ella con la narrativa y la técnica del presente. Cuenta la historia de un hombre honesto que, una vez es despedido, está dispuesto a contar muchos secretos acerca de la gran firma de tabaco para la que trabajaba, traicionando el juramento de no desvelar muchas de las tácticas de estas empresas siniestras. El astuto periodista Bergman huele ahí un caso extraordinario que le refrende en su condición de reportero estrella y que provoque un buen revuelo mediático, y no pierde la oportunidad de presionar a Wigand para que le cuente todo lo que sabe y se preste a una entrevista que puede causar daños millonarios a las tabacaleras. Esta es la historia de &#8216;El dilema&#8217; y puedo asegurar al lector que no la haya visto <strong>que no hay nada más a nivel de trama</strong>, salvo la lógica intimidación a Wigand por parte de las tabacaleras y su lucha por hacer lo que debe.</p>

	<p><img id="image39353" src="http://img.blogdecine.com/2011/05/the-insider-587934l_650.jpg" class="centro" alt="the-insider-587934l.jpg" /></p>

<h2>Suspense, heroicidades, autocomplacencia</h2>

	<p>Cabría por tanto esperar, ya que la trama es tan leve, que el supuestamente gran cineasta Mann montara una construcción de suspense y de sorpresas a lo largo de la narración. Y lo hace, de hecho, pero con fortuna dispar. La película adolece de un defecto enorme, y es que mientras intenta contar la historia del mártir Wigand cuenta también la del heróico (heroico para otros, para mí no) Bergman, y el tono no es el mismo en ambas historia, porque mientras en la primera es la de derrota a pesar de hacer algo bueno, en la otra es la de victoria a pesar de perder su puesto de trabajo, y Mann no acaba de centrarse en ninguno de los dos, perdido en su propias pretensiones, <strong>hiriendo casi de muerte a una historia con la otra</strong>. Por eso los momentos de suspense, bien armados, cogen de improviso o están cerrados con precipitación, y por eso la relación entre los dos, tan aparentemente conflictiva y llena de baches emocionales, se queda en poca cosa. Pareciera que el director no ha entendido su propia idea: o cuentas una historia de derrota o una de victoria, pero no las dos.</p>

	<p>Así, mientras Wigand (un impresionante <strong>Russell Crowe</strong>, en una de sus mejores interpretaciones, y casi irreconocible) se va hundiendo, el reportero Bergman (un <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/al-pacino">Pacino</a> totalmente pasado de rosca, como acostumbra, dando la sensación de que de otra forma no puede ya impresionar) se va creciendo, retando a la cadena de televisión para la que trabaja, quedando al final como un renegado de película de vaqueros que pierde su puesto en la sociedad pero que salva a no sé quién de qué. Porque aunque las tabacaleras pierden un pleito millonario y él finalmente consigue que se televise su entrevista a Wigand da la impresión de ser una victoria pírrica, impresión contradecida por el tono grandilocuente de Mann, que con su impostado final feliz parece contarnos una conquista de la raza humana servida por el esfuerzo de un héroe (Bergman existe y es amigo personal suyo&#8230;), cuando en realidad se trata de un sujeto despreciable que ha empujado a un padre de familia a perderlo todo y a sufrir lo indecible con tal de darles un escarmiento a esas grandes empresas. </p>

	<p>En el apartado técnico, pocas cosas se pueden reprochar a &#8216;El dilema&#8217; (cuyo título original, &#8216;The Insider&#8217;, literalmente &#8216;Información privilegiada&#8217;, era mucho más certero). La impresionante fotografía de <strong>Dante Spinotti</strong>, con un buen uso del formato 2.35:1, le da a Mann toda la profundidad de campo y todo el detallismo que sus afilados encuadres necesitan. Así mismo, el diseño de producción de <strong>Brian Morris</strong> establece un adecuado puente entre antiguas películas de denuncia y la que hoy nos ocupa. Estamos ante un cine de factura impecable, al que se le puede reprochar un uso de la música equivocado, pues los temas de Lisa Gerrard y de Pieter Bourke están empleados del modo más manipulador posible en lo emocional, en lugar de reforzar el suspense o la comprensión hacia alguno de los dos personajes protagonistas. Con todo, se trata de una realización ágil y dinámica de Mann, demasiado simple e ingenua en su fondo, y demasiado poco interesante en su forma.</p>

	<p><img id="image39354" src="http://img.blogdecine.com/2011/05/theinsider295_650.jpg" class="centro" alt="theinsider295.jpg" /></p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>Demasiado larga y predecible. Demasiado conservadora por cuento nos presenta a otro héroe americano improbable en cualquier otro lugar del mundo. La historia posee, sin embargo, bastante interés y la película se ve sin demasiado esfuerzo y se sigue con vehemencia. No veo aquí ese gran cine que algunos promulgan. Dicho esto, ya pueden los lectores dejar aquí sus peticiones de críticas a la carta.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El último mohicano', la épica de lo salvaje]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-ultimo-mohicano-la-epica-de-lo-salvaje</link>
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      <pubDate>Tue, 04 Jan 2011 14:42:06 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image36964" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/moh4351he8_650.jpg" class="centro" alt="moh4351he8.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Magua entiende que el hombre blanco es un perro para su mujer. Cuando ellas quieren comer, él pone su tomahawk al servicio de su pereza&#8221;</p>

	<p>- Magua (Wes Studi) en idioma hurón</blockquote></p>

	<p><strong>Michael Mann</strong> es actualmente un director admirado por ciertos sectores de la crítica y el público, como un hombre capaz de aunar espectacularidad, densidad conceptual y gusto por los grandes géneros o las grandes historias americanas. Personalmente, no comparto dicha admiración, pues su cine me parece, las más de las veces, epidérmico y autocomplaciente, y de la casi docena de películas que ha dirigido, la gran mayoría me deja absolutamente frío. Mann, creo yo, tiene más perfil de productor que de director, y aunque nadie le puede negar su profundo conocimiento del medio y su gran capacidad de trabajo, yo jamás le consideraría un cineasta de referencia, ni en el cine de acción, ni en sus temas, ni en sus obsesiones. Pero como ya hemos dicho otras veces, el cine es muy curioso, y directores de carreras irregulares cuentan en su filmografía con alguna que otra joya que nada tiene que ver con el resto de su obra.</p>

	<p><strong>&#8216;El último mohicano&#8217;</strong> (&#8216;The Last of the Mohicans&#8217;, 1992) es, para quien esto firma, la película más redonda de Michael Mann, con muchísima diferencia. La hizo seis años después de su última película como director, en uno de sus paréntesis televisivos (Mann es un nombre muy importante en la televisión estadounidense), y su vuelta no pudo ser más grata y más estimulante. A medio camino entre el filme histórico, la película de aventuras y un pre-western, Mann filma con notable destreza esta adaptación homónima (que no es la primera en el cine americano) del original de <strong>James Fenimore Cooper</strong>, publicada en 1826, y una historia situada en la Guerra de los Siete Años, con las potencias que eran Gran Bretaña y Francia enfrentadas por el control de las colonias norteamericanas, en 1757. Es decir, mucho antes de la Declaración de Independencia de 1776. Un crisol de aventuras que se nutre la de épica de lo salvaje como verdadera leyenda americana.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Lo primero que llama poderosamente la atención en &#8216;El último mohicano&#8217; es su cuidadísimo aspecto visual y sonoro, y la magnífica reconstrucción histórica de la que es objeto. Verdadera superproducción que echa mano de todo el poderío de Hollywood para hacerse realidad, pero que a la hora de la épica, se vale sobre todo de una puesta en escena rebosante de fuerza y de buen gusto. El encargado de hacer revivir ese tiempo pasado fue el diseñador de producción <strong>Wolf Kroeger</strong>, que ya había hecho maravillas en <strong>&#8216;Lady Halcón&#8217;</strong> (&#8216;Ladyhawke&#8217;, Richard Donner, 1985), y que cuidaría hasta el mínimo detalle varias culturas, como la europea, la iroquesa, la hurón, la mohicana&#8230; y debería reconstruir el fuerte William Henry, y de encontrar los maravillosos bosques y montañas de Carolina del Norte para aparentar lo que en verdad eran los bosques del norte de Nueva York. El operador <strong>Dante Spinotti</strong>, que colaboraría en el futuro con Mann en varios títulos, realiza uno de los mejores trabajos de su carrera, con una magnífica utilización del scope para extraer de los maravillosos escenarios toda su belleza, y con un uso muy fluido de la cámara.</p>

<h2>Ojo de Halcón y la hija del coronel</h2>

	<p>Dentro de esta historia, como en todos los grandes relatos de aventuras, laten varias historias. Por un lado la historia global, la del futuro de un país que está gestándose, en una fase muy primaria, claro. Por otro lado, la de unas etnias en decadencia prematura, las nativas. Y por otro una historia de amor que atraviesa las otras dos como un estallido incontenible: una bella y refinada mujer, hija del coronel Munro, se enamora del hijo blanco de un mohicano, por nombre Nathaniel Poe, pero al que llaman Ojo de Halcón (Hawkeye). Es mérito del guionista <strong>Christopher Crowe</strong>, y del propio Mann, que firma el libreto al alimón con él, equilibrar perfectamente cada uno de estos planos narrativos, sin que ninguno de ellos fagocite al otro, o lo desestabilice. Pero lo más interesante, al menos para mí, de &#8216;El último mohicano&#8217;, es su condición de cine ultra-romántico y ultra-violento, cine catártico, en el que las emociones de amor, deseo y odio vesánico se muestran en su más alta pureza, y terminan confudiéndose entre sí, como si el odio no fuera más que un amor retorcido y el deseo una mezcla de odio y de amor.</p>

	<p><img id="image36961" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/tlotmss1_650.jpg" class="centro" alt="tlotmss1.jpg" /></p>

	<p>Este filme sigue a la novela casi punto por punto en el aspecto externo, aunque mejora mucho las relaciones interpersonales. Las hace más ricas y más ambiguas, mientras que el tema de la superioridad, física y moral, de los nativos frente a los hombres civilizados, está expuesto de forma admirable y llega más lejos, es más nítido, que en la novela de Fenimore. En ese contexto, brilla con energía casi mitológica el precioso personaje de Ojo de Halcón, interpretado por uno de los mejores actores vivos, el británico <strong>Daniel Day-Lewis</strong>, al que ya hemos dedicado grandes elogios en este blog. Es muy difícil encontrar un actor actual con el atractivo, el carisma en pantalla, y la fuerza de Day-Lewis, que llevaba tres años sin participar en una película, concretamente desde su oscarizado papel en la conmovedora <strong>&#8216;Mi pie izquierdo&#8217;</strong> (&#8216;My Left Foot: The Story of Christy Brown&#8217;, Jim Sheridan, 1989). Y es imposible no creérselo como el hijo adoptivo del último mohicano. A su lado, la siempre sensual <strong>Madeleine Stowe</strong> está eestupenda a pesar de lo corto de su papel. Wes Studi, por su parte, es el Magua más feroz que quepa imaginar.</p>

	<p><strong>Russell Means</strong>, que debutaría en el cine con su papel de Chingachgook, un activista tenaz por los derechos de los nativos americanos, es el perfecto contrapunto a Magua, sin llegar a caer en el falso mito del buen salvaje. Es apasionante el modo en que Mann opone las astucias y destrezas de ambos contendientes, Magua y Chingachgook, en su lucha por alcanzar sus objetivos, en un crescendo que sube más y más hasta el bestial, y catártico clímax final, de un paroxismo sensorial y anímico muy notable. Pero antes hay muchas secuencias completamente hermosas y emocionantes: el largo sitio al fuerte, la melancólica rendición final, la descarnada emboscada en el bosque, la huida con las canoas río abajo, la impresionante secuencia de la cascada con su romántico final. Mann cuenta todo esto a lo grande, a lo Ford, a lo Walsh, completamente enamorado de la historia que está contando y de su oficio de narrador, sabiendo que está rodeado de un magnífico equipo de profesionales, entregándose a la leyenda.</p>

<h2>Impacto e imagen favorita</h2>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-accionaventuras/el-ultimo-mohicano">&#8216;El último mohicano&#8217;</a> es, seguramente, una de las películas de aventuras más famosas de los últimos veinte años. Su música ha sido utilizada hasta el hartazgo, sobre todo el tema principal, que no fue creado para la película. En realidad es una versión del tema &#8216;The Gael&#8217;, de Dougie MacLean, incluido en su álbum &#8216;The Search&#8217;. Ahora, la adaptación de ese tema a cargo de <strong>Trevor Jones</strong>, es uno de los que cualquiera puede identificar a las pocas notas. La película ganó un muy meritorio Oscar al mejor sonido, que es realmente formidable, aunque no optó a ningún premio importante. Era el año de un western mucho más puro, situado más de cien años después de estos acontecimientos, el genial <strong>&#8216;Sin Perdón&#8217;</strong> (&#8216;Unforgiven&#8217;, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/clint-eastwood">Clint Eastwood</a>, 1992). &#8216;El último mohicano&#8217; conoció bastante éxito y una recepción mayormente positiva, y evidencia que el gran cine de aventuras es todavía posible, dentro de la basura infantiloide que nos llega todos los años. Mi imagen favorita es la de Ojo de Halcón entrando en el poblado Mohawk, recibiendo insultos y golpes por todos lados, pero levantándose y continuando a pesar de todo, para hablar con el jefe Mohawk. Sólo Day-Lewis puede hacer eso y quedar creíble.</p>

	<p><img id="image36959" src="http://img.blogdecine.com/2011/01/moho_650.jpg" class="centro" alt="moho.jpg" /></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gemma Arterton y Andrew Garfield en lo nuevo de Michael Mann]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/noticias/gemma-arterton-y-andrew-garfield-en-lo-nuevo-de-michael-mann</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/noticias/gemma-arterton-y-andrew-garfield-en-lo-nuevo-de-michael-mann</guid>
      <pubDate>Tue, 28 Dec 2010 16:57:22 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image36846" src="http://img.blogdecine.com/2010/12/gemma-arterton-andrew-garfield-michael-mann.jpg" class="centro" alt="gemma-arterton-andrew-garfield" /></p>

	<p><em>Total Film</em> la ha calificado la actriz más &#8220;caliente&#8221; del año, y <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actrices/gemma-arterton"><strong>Gemma Arterton</strong></a> ha aprovechado la ocasión para hacer público uno de sus próximos proyectos, posiblemente el más interesante de todos los que tiene en el horizonte la joven actriz inglesa. Se trata del <em>biopic</em> del fotógrafo Robert Capa que está preparando <strong>Michael Mann</strong>, a partir de una novela de Susana Fortes, <a href="http://www.blogdecine.com/noticias/michael-mann-adaptara-la-novela-de-susana-fortes-esperando-a-robert-capa">&#8216;Esperando a Robert Capa&#8217;</a>.</p>

	<p><strong>Arterton</strong> (&#8216;Prince of Persia&#8217;, &#8216;Tamara Drewe&#8217;) dará vida a la pareja de Capa, Gerda Taro, durante la guerra civil española. Según la actriz, <strong>Andrew Garfield</strong> (&#8216;Leones por corderos&#8217;, &#8216;La red social&#8217;) será su compañero de reparto, será quien dé vida a Capa, si bien es una información que todavía no ha sido confirmada oficialmente. Y es que el estadounidense (uno de los descubrimientos del año) está actualmente involucrado en el duro rodaje del <a href="http://www.blogdecine.com/noticias/andrew-garfield-es-el-nuevo-spider-man">reinicio de Spider-Man</a>, que lo va a tener muy ocupado durante unas semanas más, por lo que es posible que <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/directores/michael-mann">Mann</a> tenga que buscar un recambio si pretende iniciar pronto la filmación de su nuevo trabajo. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, en principio suena muy bien.</p>

	<p><em>PD:</em> Dice la actriz que tiene nueve proyectos para 2011. ¿De dónde sacará el tiempo para preparar los papeles?</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.totalfilm.com/features/total-film-hotlist-the-winners/hottest-actress-gemma-arterton">Totalfilm</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Jeffrey Dean Morgan junto a Sam Worthington en 'The Fields']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/noticias/jeffrey-dean-morgan-junto-a-sam-worthington-en-the-fields</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/noticias/jeffrey-dean-morgan-junto-a-sam-worthington-en-the-fields</guid>
      <pubDate>Sat, 20 Feb 2010 00:09:31 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image30983" src="http://img.blogdecine.com/2010/02/dean-morgan-posando.jpg" class="centro" alt="dean-morgan" /></p>

	<p>¿Sabías que <strong>Michael Mann</strong> tiene una hija? ¿Y que quiere seguir los pasos de su padre? Bueno, yo tampoco, pero así es. <strong>Ami Canaan Mann</strong> ya filmó película hace diez años (&#8216;Morning&#8217;) y ahora se va a hacer cargo de la dirección de <strong>&#8216;Texas Killing Fields&#8217;</strong>, que por supuesto estará producida por su papi. Hasta ahora, en el reparto sólo estaba el famoso <strong>Sam Worthington</strong> (lo vamos a ver mucho, me temo), pero esta semana se ha sabido que le acompañará <strong>Jeffrey Dean Morgan</strong>, ese actor que tanto se parece a Javier Bardem y que desde su participación en &#8216;Watchmen&#8217; (su interpretación era de <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/lo-mejor-y-lo-peor-de-watchmen-de-zack-snyder">lo mejor</a> de la película) no para de trabajar.</p>

	<p>Escrita por <strong>Donald F. Ferrarone</strong>, <strong>&#8216;Texas Killing Fields&#8217;</strong> o <strong>&#8216;The Fields&#8217;</strong> (que es como parece que se va a titular finalmente) es un thriller basado en hechos reales que gira en torno a la complicada investigación de dos detectives de la policía que deben resolver la misteriosa muerte de un total de 60 personas ocurridas a lo largo de dos décadas. Morgan interpreta a un agente que llega a Nueva York para ayudar al personaje de Worthington; ambos deberán encontrar cuanto antes a los criminales, antes de que un chico recientemente desaparecido se convierta en otra victima más. El rodaje comenzará a primeros de abril en Louisiana.</p>

	<p><em>PD</em>: Ferrarone fue un agente de la <span class="caps">DEA</span> implicado en esa investigación. Al parecer, Mann le animó a escribir un guión sobre sus experiencias.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.bloody-disgusting.com/news/19137">BloodyDisgusting</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Heat', brillantez y sosería]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/heat-brillantez-y-soseria</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/heat-brillantez-y-soseria</guid>
      <pubDate>Mon, 25 Jan 2010 09:20:02 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image30470" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/40813720x304_500.jpg" class="centro" alt="40813720x304.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;¡No malgastes mi jodido tiempo!&#8221;</p>

	<p>-Vincent Hannah</blockquote></p>

	<p><strong>Michael Mann</strong> es un director de cine bastante extraño. Hijo de un inmigrante ucraniano, se crió en Chicago y se graduó en la escuela de cine de Londres, y trabajó muchos años en aquella ciudad haciendo comerciales junto a gente (y esto parece que le marcó) como <strong>Ridley Scott</strong>, <strong>Alan Parker</strong>, y <strong>Adrian Lyne</strong>. A continuación, ya en la década de los setenta, se instaló en L.A. y escribió los primeros episodios de <strong>&#8216;Starsky y Hutch&#8217;</strong>. Se convirtió en un peso pesado de la televisión, siendo el productor ejecutivo de la exitosa <strong>&#8216;Miami Vice&#8217;</strong>, entre otras. Hasta que en 1992 dirigió <strong>&#8216;El último mohicano&#8217;</strong>, su labor como director no entusiasmó especialmente a nadie, aunque ahora aquellas películas se intenten reevaluar por parte de sus seguidores. Con su bagaje profesional, Mann <strong>responde más al perfil de productor televisivo, de director de publicidad, y de realizador televisivo, que de cineasta de raza</strong>. En él se dan la mano el postmodernismo visual de los Scott y la inmediatez televisiva de un <strong>Arthur Penn</strong>. </p>

	<p>Pero, a pesar de su innegable talento, de su inmensa experiencia, de sus profundos conocimientos del medio audiovisual, Michael Mann (al que algunos cinéfilos sitúan en el mismo escalafón, de forma muy temeraria, que un <strong>Martin Scorsese</strong> o un <strong>Paul Thomas Anderson</strong>, cuando en mi opinión es evidente que se encuentra varios peldaños por debajo de artistas de esta categoría) no es más, ni menos ciertamente, que un artesano bastante impersonal, que a menudo mide mal sus ambiciones, <strong>y que suele exagerar los rasgos superficiales de sus películas para darles una apariencia más elevada de lo que llevan dentro</strong>. Siendo hoy un cineasta admirado, respetado y poderoso, su <strong>&#8216;Enemigos Públicos&#8217;</strong>, hasta ahora la última de sus realizaciones, ha pasado sin pena ni gloria por las taquillas, y ha sido ignorada por la crítica. <strong>&#8216;Heat&#8217;</strong>, que es una de sus más famosas películas, no es mejor que aquélla. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Con una cinefilia que endiosa o que arrastra por el fango, como dos extremos sin término medio, sería conveniente poner a Mann en su justo lugar: un director solvente, con películas interesantes, e incluso apasionantes, y otras sencillamente pasables, por mucha aureola de gran clásico americano que su director intente imponerles. Al último grupo pertenece este drama policiaco, un intento más por parte de un buen director de aunar cine comercial y cine de autor, y un intento que acaba, una vez más, en tierra de nadie, <strong>pues como cine comercial es flojo y falto de fuerza (aunque su factura sea impecable)</strong>, y como cine de autor adolece de una falta de personalidad abrumadora.</p>

<h2>El poli y el ladrón</h2>

	<p>El más potente reclamo de su campaña publicitaria consistió en la participación, como protagonistas absolutos, de dos de los actores más prestigiosos del mundo (que a partir de ese año, 1995, conocieron un declive imparable&#8230;). Ver en una misma película a gente tan venerada como Pacino y DeNiro, fue para muchos razón suficiente para pagar la entrada. Ahora bien, <strong>el tan cacareado &#8220;duelo interpretativo&#8221; no sólo no se produce en pantalla, si no que tanto uno como otro parecen, en todo momento, participar en películas diferentes</strong>, y cuando por fin confluyen sus dos rostros en la imagen, somos testigos de la trivialidad más absoluta. Por supuesto que la intención de Mann es indagar en el universo del policía, por un lado, y en el del criminal, por otro, pero ni funcionan por separado ni funcionan juntos.</p>

	<p><img id="image30485" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/vlcsnap3626804_500.png" class="centro" alt="vlcsnap3626804.png" /></p>

	<p>Pienso que toda esta mítica del super-poli de vida personal desastrosa, y del ladrón invencible de vida personal desastrosa, hace ya muchos años que está superada, agotada en sí misma. Viendo maravillas como <strong>&#8216;The Wire&#8217;</strong> o <strong>&#8216;The Shield&#8217;</strong>, me parece que está claro que Mann, precisamente uno de los impulsores del policiaco en televisión, se ha quedado muy atrás en la formalización de la violencia urbana. Vincent Hannah y Neil McCauley son dos personajes casi mitológicos, y por eso el distanciamiento con ellos es inevitable. No hay una conexión emocional. Personalmente me importa poco lo que les pase o deje de pasarles, <strong>porque al contrario que un McNulty o un Omar Little, o incluso que un Vic MacKey, no hay vida en ellos</strong>. Todo es más doloroso, o más simple, que la vida misma. No hay drama, por tanto, ni tensión.</p>

	<p>Mann se equivoca, a mi modo de ver, de forma calamitosa, a la hora de acercarse a estos caracteres. Y tampoco sabe dirigir correctamente a sus dos super estrellas, pues Pacino está absurdamente pasado de rosca y De Niro parece hasta aburrido con su personaje. El resto de actores se limita a cumplir, <strong>aunque tanto Val Kilmer (que tan a menudo parece de vacaciones en sus películas) como Dennis Haysbert, están sorprendentemente convincentes en sus minúsculos papeles</strong>. Sin embargo la previsibilidad y medianía del conjunto termina pesando demasiado. Y el primer problema es un guión caótico, sumamente deslavazado, que da lugar a una estructura sin valles y cumbres narrativas, si no a un tedio incontestable, a una sucesión de escenas sin una hilazón interior, donde todo es cáscara, muy bien planificada, montada y sonorizada, pero sin nada importante dentro.</p>

	<p>Pero, por supuesto, va de gran espectáculo de acción, y acción hay, aunque como suele suceder en Mann, <strong>tan aséptica, estudiada, medida y perfecta, que carece de toda épica y toda emoción</strong>. Su robo al banco, y posterior tiroteo en plena calle, se cita a menudo como una secuencia magistral. Está indudablemente bien hecha, y es realista e impactante, pero queda muy por debajo de, sin ir más lejos, cualquiera de los tres robos que <strong>Kathryn Bigelow</strong> narra en <strong>&#8216;Point Break&#8217;</strong>, por la sencilla razón que el estilo ampuloso y gélido de Mann no tiene nada que hacer con la energía y la exhuberancia de esta directora. Y este supuesto robo magistral es siempre predecible: sabemos que van a pillarles, y sabemos que va a haber tiros, aunque Mann juegue al suspense, y sabemos que MacCauley va a escapar. </p>

	<p><img id="image30473" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/heat_500.jpg" class="centro" alt="heat.jpg" /></p>

	<p>Sin embargo no todo es gelidez. Hay rasgos y momentos muy interesantes en esta película, aunque con la sensación de que están desligados de ella, como episodios de transición en una serie de televisión. Me refiero a los segmentos protagonizados por el inquietante personaje Waingro, y sobre todo los del perosnaje de Haysbert, un perdedor de redención imposible <strong>que se merecía muchos más minutos y que su historia no pareciera una mera excusa de relleno</strong>. Pero da la impresión de que Mann no ha entendido su propia idea, y no tiene el valor para ser consecuente y dar cancha a los personajes que ha creado, si no que por el contrario se entrega en cuerpo y alma a una trama difusa mil veces vista, y a un clímax exagerado.</p>

	<p>Nada que ver por tanto, con esa aventura estupenda que fue <strong>&#8216;El último mohicano&#8217;</strong>, o con el contundente drama de <strong>&#8216;El dilema&#8217;</strong>, quizá sus dos películas más completas. En mi opinión, por mucho que Michael Mann esté de moda, o por mucha fama que tenga &#8216;Heat&#8217;, ésta está a la altura de la trivial <strong>&#8216;Ali&#8217;</strong>, la gélida <strong>&#8216;Collateral&#8217;</strong>, o la pasable<strong> &#8216;Miami Vice&#8217;</strong>. Un cine espectacular, de gran empaque y pericia técnica, pero muy por debajo del trabajo de grandes creadores cinematográficos.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Michael Mann adaptará la novela de Susana Fortes 'Esperando a Robert Capa']]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/noticias/michael-mann-adaptara-la-novela-de-susana-fortes-esperando-a-robert-capa</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/noticias/michael-mann-adaptara-la-novela-de-susana-fortes-esperando-a-robert-capa</guid>
      <pubDate>Mon, 28 Sep 2009 18:03:46 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image28308" alt="Gerda Taro" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/gerdataro1.jpg" /></p>

	<p>El fotógrafo de guerra húngaro Ernest Andrei Friedmann se puso de nombre artístico <strong>Robert Capa </strong>para aumentar su caché con la noción de que era norteamericano, tras conocer a su colega <strong>Gerda Taro</strong>, cuyo verdadero nombre era Gerta Pohorylle. Juntos dieron cobertura a la Guerra Civil Española. Durante la contienda, Taro falleció a los veintiséis años, arrollada por un tanque. La alemana fue la primera corresponsal de guerra que moría desempeñando su trabajo.</p>

	<p><strong>Susana Fortes </strong>describe en <strong>&#8216;Esperando a Robert Capa&#8217; </strong>la intensa vida de ambos artistas y su relación sentimental. La novelista gallega obtuvo la inspiración para escribir esta novela cuando vio la imagen de la fotógrafa que abre esta noticia. </p>

	<p>El romance entre los dos reporteros gráficos no parece el enfoque más pertinente hacia las intensas vidas de Capa o de Taro, ni tampoco el que más podría atraer a <strong>Michael Mann</strong>. Sin embargo, su productora, &#8216;Forward Pass&#8217;, ha adquirido los derechos de la novela de Fortes, con la idea de llevarla a la gran pantalla. Esperemos que la adaptación cinematográfica se centre menos en el romance y más en las vidas aventureras de ambos. <strong>Mann </strong>se plantea dirigir el film personalmente, aunque aún no se ha anunciado si será así definitivamente.<br />
<!--more--><br />
La fotografía más célebre de <strong>Capa</strong>,  &#8216;Muerte de un miliciano&#8217; –que se puede ver al final de esta entrada—, podría ser una puesta en escena, como analiza el documental <strong>&#8216;La sombra del iceberg&#8217;</strong>, que se estrenó el año pasado y cuyo <a href="http://www.elpais.com/multigalerias/elpgal/miliciano_robert_capa_sombra_iceberg/20081215elpepucul_1/Zes">avance</a> se puede ver en el enlace. Con un tono de Iker Jiménez y las pruebas que se suelen usar en <span class="caps">CSI</span>, este documental parece mucho más interesante que la posible película de amor de <strong>Mann</strong>. </p>

	<p>Creo que las disquisiciones éticas que pueden surgir de esta duda son más profundas que la historia en forma de <em>biopic</em>. El argumento de <a href="http://www.blogdecine.com/producto/Banderas-de-Nuestros-Padres">&#8216;Banderas de nuestros padres&#8217; </a>es similar, de alguna forma, y dio pie a una película. Se podría aducir que, independientemente de si estaban preparadas o no, si las fotografías consiguieron un efecto positivo de denuncia, no habría problema sobre ellas. Claro, que también se podrían considerar una ofensa contra la obra de arte.</p>

	<p><img class="centro" id="image28309" alt=Miliciano src="http://img.blogdecine.com/2009/09/miliciano.jpg" /></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.cinencuentro.com/2009/09/21/michael-mann-prepara-biopic-sobre-robert-capa/ ">Cine Encuentro.</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Enemigos públicos', Michael Mann y la hiperrealidad muerta]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-michael-mann-y-la-hiperrealidad-muerta</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-michael-mann-y-la-hiperrealidad-muerta</guid>
      <pubDate>Wed, 02 Sep 2009 18:13:06 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image27893" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/enemigospublicos-f1.jpg" class="centro" alt="enemigospublicos-f1.jpg" /></p>

	<p><strong>Micahel Mann</strong> tardó lo suyo en crearse un nombre. Tras ser productor de alguna de las series más exitosas de los 80 —&#8216;Corrupción en Miami&#8217; (&#8216;Miami Vice&#8217;)—, y de incursiones en el cine como &#8216;El torreón&#8217; (&#8216;The Keep&#8217;, 1983) —curioso aunque fallido relato de terror ambientado en la Segunda Guerra Mundial—, o la primera aparición de Hannibal Lecter, en &#8216;Hunter&#8217; (&#8216;Manhunter&#8217;&#8216;, 1986), logró un excelente éxito de taquilla con la laureada &#8216;El último mohicano&#8217; (&#8216;The Last of the Mohicans&#8217;, 1992), que no es más que Daniel Day Lewis corriendo durante dos horas. A eso le siguió la impresionante, en todos los aspectos, &#8216;Heat&#8217;, y Mann se convirtió de la noche a la mañana en un director a tener muy en cuenta.</p>

	<p>Tras esa obra maestra —y que para el que suscribe es su mejor película— titulada &#8216;El dilema&#8217; (&#8216;The Insider&#8217;, 1999), y la correcta &#8216;Ali&#8217; (2001), empezó a experimentar con el tratamiento de la imagen en &#8216;Collateral&#8217; (2004) con resultados más que excelentes. La utilización de cámaras HD le dio la posibilidad a Mann de crear texturas inimaginables, ganando sobre todo en la plasmación de los ambientes nocturnos de las ciudades. Repitió en &#8216;Corrupción en Miami&#8217; (&#8216;Miami Vice&#8217;) —excelente recreación en pantalla grande de la mítica serie—, y ahora en <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong> (&#8216;Public Enemies&#8217;, 2009), aunque esta vez sus obsesiones formales son restadas por una inesperada falta de fuerza, y un guión de lo más simple.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero que no se me malinterprete, <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217; es una buena película</strong>. Sólo por la labor de <strong>Michael Mann</strong> detrás de las cámaras merece tratarse como tal. Su puesta en escena sigue siendo de las mejores que hay en la actualidad, dentro del cine puramente americano. Filma como pocos las escenas de acción, dotándolas de una credibilidad y crudeza pocas veces vista. Si en &#8216;Heat&#8217; la escena del atraco brillaba con luz propia, y en &#8216;Collateral&#8217;, la escena de la discoteca otro tanto de lo mismo, en <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong>, Mann parece haberse enamorado de ese tipo de secuencias, y nos regala unos cuantos tiroteos, en los que, una vez más, nos mete de lleno, como si estuviéramos en un fuego cruzado del que nos es imposible salir.</p>

	<p><img id="image27895" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/enemigospublicos-f2.jpg" class="centro" alt="enemigospublicos-f2.jpg" /></p>

	<p>Un virtuosismo técnico que coloca a Mann como lo ya dicho, un director en el que confiar en unos tiempos en los que el cine estadounidense —sobre todo el comercial— está dando unos bandazos increíbles, pareciendo que no da encontrado su sitio. Pero no todo es técnica en el cine, o dicho de otro modo, la técnica esta vez no ofrece resultados artísticos a la altura de lo esperado —malditas sean las expectativas creadas sobre una película ¿o no?—, y es que, como decía Juan Luis Caviaro en su <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-frio-retrato-de-michael-mann">crítica</a>, estábamos antes una de las películas más esperadas del año, uno de esos proyectos que hacían pensar que hablar cinematográficamente del 2009 en el futuro, sería hacerlo con palabras de oro, utilizando todos esos epítetos y adjetivos de los que muchas veces abusamos. Pero no.</p>

	<p>Uno de lo mayores problemas de <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong> es haber querido reconstruir la era del Chicago de los años 30 con un <strong>hiperrealismo</strong> que casi nos traslada a aquellos años, pero que parece muerto. La dirección artística es realmente impresionante —aunque sin vida—, las casas, sus interiores, la ciudad, sus calles, los personajes impecablemente vestidos —diseños de la doblemente oscarizada <strong>Collen Atwood</strong>— que pululan por ellas. Mann nos lleva de lleno —con una evidente falta de pasión— a un mundo que sólo conocemos por las viejas películas, a las que el director rinde varios sentidos homenajes, sin darse cuenta que en la comparación sale perdiendo. Desde &#8216;Bonnie & Clyde&#8217; —recitando una misma frase de diálogo que en aquélla—, hasta, cómo no, &#8216;El enemigo público número 1&#8217; (&#8216;Manhattan Melodrama&#8217;, W.S. Van Dyke, 1934), la última película que Dillinger vio antes de morir asesinado a la salida de un cine, y en la que Mann se recrea bastante. Lo que me resulta curioso es que, entre todas las referencias que hay al cine clásico —que casi parecen expuestas para enfrentar las distintas formas de hacer cine entre hoy y entonces—, no se halle ninguna hacia &#8216;El enemigo público&#8217; (&#8216;The Public Enemy&#8217;, William A. Wellman&#8217;, 1931) en la que un impresionante James Cagney deja en ridículo la composición de <strong>Johnny Depp</strong>, para el que esto suscribe, totalmente equivocada en su enfoque, a pesar de que el actor está como siempre fantástico.</p>

	<p><img id="image27896" src="http://img.blogdecine.com/2009/09/enemigospublicos-f3.jpg" class="centro" alt="enemigospublicos-f3.jpg" /></p>

	<p>Dillinger no parece Dillinger, en realidad admiramos a <strong>Johnny Depp</strong> y su capacidad para hacer suyo un personaje que está en las antípodas de lo que el actor nos ha ofrecido normalmente. Dillinger era demasiado inmoral como para llevar el amable rostro de Depp. Todo aquel que haya visto &#8216;Dillinger&#8217; de John Milius sabe a qué me refiero. Lo de Warren Oates en esa película es indescriptible. El hecho de que Depp se aparte totalmente de esa interpretación es algo tan bueno como malo. Bueno porque no hace algo ya hecho, y malo porque lamentablemente, en ese intento de no repetir algo que ya existe, no resulta tan creíble como era de esperar. Enfrentado a él, aunque el verbo no sea el adecuado, un <strong>Christian Bale</strong> tan soso como en su lamentable composición en el reciente insulto de McG. No sé que la pasa últimamente a este actor, que cuando tiene que compartir película con alguien de su altura, se empequeñece.</p>

	<p>El enfrentamiento entre los personajes de Depp y Bale —dos caras de una misma moneda—, está tratado con el mismo enfoque que el realizado entre Al Pacino y Robert De Niro en &#8216;Heat&#8217; —film con el que <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong> guarda más de un parecido—, aunque sin la misma épica, o el mismo <em>feeling</em> entre los actores. En este caso, el tan esperado cara a cara entre los dos actores/personajes no llega a producirse con la intensidad que requería. Al lado de los dos actores, un extenso reparto en el que sobresale <strong>Stephen Lang</strong>, a cuyo personaje le dan la oportunidad de cerrar el film en un epílogo tan bien realizado como innecesario. <strong>Marion Cotillard</strong> no logra estar a la altura de la estrella absoluta —Depp—, aunque la culpa es por lo insulso de su personaje, que por muy bien interpretado que esté adolece del mismo fallo que todos los demás: <strong>no resultan interesantes</strong>.</p>

	<p><strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong> está realizada con profesionalidad, con la mano de un artesano que conoce muy bien el lenguaje cinematográfico, pero le falta la garra y la pasión que el mismo Mann dejó impresas en obras anteriores. Potente por momentos —las escenas de acción son impecables—, secuencias para el recuerdo, como la del cine cuando miran a derecha e izquierda —otro homenaje más, concretamente a &#8216;Los invasores&#8217; (&#8216;49th Parallel&#8217;, Michael Powell, 1941)—, pero sin el poso de las grandes obras, lo que pedía a gritos esta revisitación del cine de gangsters, con ecos de Robin Hood, por parte de Mann.</p>

<h2>Otra crítica en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-demasiado-bella-demasiado-simple">&#8216;Enemigos públicos&#8217;: demasiado bella, demasiado simple</a></li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Enemigos públicos': demasiado bella, demasiado simple]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-demasiado-bella-demasiado-simple</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-demasiado-bella-demasiado-simple</guid>
      <pubDate>Tue, 18 Aug 2009 17:57:58 +0000</pubDate>

      <author>Jesús León</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image27633" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/enemigos-publicos1.jpg" class="centro" alt="enemigos publicos1" /><br />

De <strong>Michael Mann</strong> es bien conocida su cuidada, meticulosa y arriesgada forma de filmar el cine de acción. Siempre ha sido un realizador que ha abanderado las nuevas tecnologías aplicadas al cine, además de un consumado cineasta a la hora de plasmar en imágenes secuencias de thriller, con balas, malos y buenos, y persecuciones maravillosamente coreografiadas. En <strong>&#8216;Enemigos públicos&#8217;</strong>, ha puesto todo su empeño en aportar una nueva visión a una época y una historia que se presta más a la visión nostálgica, granulada y texturizada que evoque la norteamérica de la Gran Depresión, que a la utilización de las últimas cámaras digitales y el uso de la alta definición que parecen quedar más (y mejor) en el cine de ciencia ficción contemporáneo.</p>

	<p>Mann se la ha jugado, intentando <strong>romper</strong> con ese clasicismo al que se presta el gángster mediático John Dillinger, a base de colores inestables, de figuras recortadas sobre fondos planos y de un virtuosismo luminoso casi extremo. Todo ello lleva a lograr un resultado llamativo, espectacular, curioso y que deja un reposo de cierta frialdad, pero de <strong>innegable belleza</strong>. Esta apuesta del realizador que lleva a la fotografía de sus cintas (incluso las más olvidables, léase &#8216;Miami Vice&#8217;) a un alarde estético, a la vez eficaz como sofisticado y artificioso, logra que &#8216;Enemigos públicos&#8217; sea, desde este punto de vista, su trabajo más logrado.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Su dilatada experiencia, su buen hacer como artesano del blockbuster que no renuncia a la calidad, sino que se empeña en lograr escenas brillantes, le hace alcanzar una cota muy alta en este último y esperado trabajo. No se puede desdeñar su trabajo en la puesta en escena, en el cuidado sonido o en un montaje poderoso, pero acaba dando la sensación que resulta víctima de ese <strong>preciosismo extremo</strong> que tanto ha cuidado. Utiliza con esmero y con un resultado notable un rodaje sofisticado, muy adecuado para retratar la violencia, dura, contundente y casi operística de los años treinta. Ello le lleva a acumular <strong>algunas secuencias magistrales</strong> y de hondo calado (de esas que siempre se quedan en el recuerdo de una película) como la fuga de Dillinger y los suyos de la prisión o el tiroteo nocturno en el bosque, quizás el mejor momento de todo el filme.</p>

	<p>Pero sin embargo, <a href="http://www.blogdecine.com/tag/michael+mann">Michael Mann</a> se ciega con su virtuosismo y le pierde el pulso al drama. La historia que adapta, no aporta nada nuevo, como en cambio sí lo hace su elección formal. Su visión interior del <strong>gángster</strong> acaba siendo muy poco original. Añade el toque romántico, como intento de mostrar su lado más humano. Es cuando uno más se acuerda de su ejemplar &#8216;Heat&#8217;, o incluso de la excelente &#8216;El dilema&#8217;. Ahí había historias interesantes a las que añade su personal estilismo de forma compensada, con mayor originalidad y que sorprenden.</p>

	<p><img id="image27634" src="http://img.blogdecine.com/2009/08/enemigos-publicos2.jpg" class="centro" alt="enemigos publicos2" /></p>

	<p>Desgraciadamente en &#8216;Enemigos públicos&#8217; se aprecian más retazos de &#8216;Collateral&#8217; o de &#8216;Miami Vice&#8217; llevados más allá. Elogiables y <strong>brillantes momentos</strong> que no terminan de componer un relato redondo, también achacable a un guión demasiado convencional que se afana por mostrar al villano como icono popular en una época necesitada de héroes, y a un policía cruel e implacable. Y es que esta nueva visión del mítico John Dillinger (con una correcta y esforzada composición de <strong>Johnny Depp</strong>) no ha logrado mejorar las ya existentes en la historia del cine. Demasiado simple.</p>

<h2>Mi puntuación:</h2>

	<p><img id="image22326" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/3.jpg" class="centro" alt="3" /></p>

	<p><h2>Otra crítica en <strong>Blogdecine</strong>:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/enemigos-publicos-frio-retrato-de-michael-mann">&#8216;Enemigos públicos&#8217;, frío retrato de Michael Mann</a> </li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
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