
Ahora que Natalie Portman está en boca de todo el mundo, gracias a su oscarizado papel protagonista de ‘Cisne negro’ (‘Black Swan’, Darren Aronofsky, 2010), he aprovechado para repasar una de las películas que más han ayudado a afianzar su condición de buena actriz, algo que sin duda es, y también he aprovechado para reafirmarme más en lo que pienso de Mike Nichols. Recuerdo que fui a ver esta película al cine hace ya más de seis años en Madrid, y cuando salí del pase no sabía muy bien qué pensar, pues desde luego se trata de una apuesta bastante singular y bastante extraña, que trata, sin conseguirlo nunca a manos llenas, de escapar de la típica estructura de relaciones sentimentales entrecruzadas. Desde su nacimiento, esta película ha polarizado la opinión: o te encanta o la detestas, pero no suele dejar indiferente. A mí sus primeros cinco minutos me parece que están muy bien, que prometen una aventura emocional sugerente y atractiva, pero que muy pronto se viene abajo para enfangarse en verborrea sin sentido, en soluciones dramáticas cogidas con pinzas, en arbitrariedad y mal gusto.
Precisamente ayer hablábamos de la cuestión de creerse o no las películas. Para muchas personas que he conocido, ‘Closer’ (id, 2004) es tan real como la vida misma, por completo lúcida y certera. Yo, personalmente, tengo muchos problemas para creerme gran cantidad de sucesos que veo en la pantalla, hasta el punto de que termino por desconectar y por considerar a este juego, cruel y sexual, como una verdadera trivialidad sin el menor morbo, tan inocua e insípida como una composición a piano de Philip Glass, músico que habría venido que ni pintado para acompañar las imágenes de esta cinta. Más aún cuando ‘Closer’ va de radical, sensible y valiente, y se queda en un juguete conservador, ortodoxo, que no alcanza ni una décima parte de sus enormes pretensiones. Cada vez que la vuelvo a ver me gusta menos, y ahora está un poco más cerca de que me parezca una película infame, vulgar, prescindible. Ni siquiera sus virtudes, que las tiene, aunque no son muchas, me ayudan a verla con mejores ojos.





