Los abandonados espectadores

Era de esperar. Filmax y Julio Fernández en la producción. Mucha escena oscura, mucho ruidito de las narices, argumento que no hay quien se lo crea, fantasmitas pesados y resolución insultante. Pero es que en el caso de ‘Los Abandonados’, ópera prima de Nacho Cerdá, el despropósito va más allá todavía, y es que no hay nada peor para una película que el hecho de que su guionista y director se olviden por completo de que quizá alguien la esté viendo, se olvidan de que su producto se estrenará en las salas comerciales de algunas de las ciudades repartidas a lo largo y ancho del planeta, y que un inocente ciudadano comprará una entrada en la taquilla, para posteriormente introducirse en la sala en cuestión donde proyecten el film, y a ser posible pasar un buen rato viendo cine.
Esto evidentemente no sucede gracias a un guión horriblemente penoso, que tiene una gran cantidad de fallos por minuto, visibles por cualquier tipo de espectador por poco atento que esté. La historia parte de una mujer que viaja a una zona de Rusia para intentar saber algo de sus padres, a los que nunca conoció. Allí, después de que el conductor del camión que la lleva a una tenebrosa casa desparezca porque sí, empezará a flipar en colores, conocerá a su hermano, y jugará al escondite con dos fantasmas, que ya la primera vez que aparecen dan risa.