
Ayer nos llegó, con bastante retraso, como suele ser habitual, el estreno de ‘Rompecabezas (Puzzle)’, la película argentina de Natalia Smirnoff, protagonizada por María Onetto, que nos cuenta cómo una mujer de cincuenta años halla en su afición a los puzzles la liberación de una anodina vida entregada a los demás.
Siempre me han interesado las narraciones de catarsis femeninas, no solo por el componente de anti-machismo que puedan contener, sino principalmente porque me gusta cualquier historia que implique una evolución del personaje principal, sea del sexo que sea, cuando este comienza con una vida desperdiciada y descubre la felicidad. El hecho de que se encuentre ese camino a través de algo insospechado, igualmente me resulta de sumo interés. Por ese motivo, como expresé aquí, la premisa de ‘Rompecabezas (Puzzle)’ me sonó bien desde el inicio y me dispuse a verla con total entusiasmo.
No hay duda sobre ese punto de partida, es decir, la película no tiene el problema de resultar confusa en cuanto a sus intenciones, pues plantea algo obvio. Sin embargo, sí encontré que se quedaba corta a la hora de ofrecer —de forma emocional, pues racionalmente se ha captado de antemano— su mensaje.


