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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 14:43:39 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA['La cuestión humana', demoledora y monumental obra maestra]]></title>
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      <pubDate>Sat, 10 Jan 2009 19:17:45 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image23492" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/18766805.jpg" class="centro" alt="18766805.jpg" /></p>

	<p>Que el cine europeo, que tantas alegrías nos dio durante la mayor parte de los años 90, entró en un ciclo de catalepsia preocupante que ha durado más de un lustro, es algo más que evidente, y que ahora comienza de alguna forma de salir del agujero creativo y de identidad en el que se sumergió, también. A películas interesantes pero menores como <strong>&#8216;Good Bye, Lenin&#8217;</strong>, y otras del mismo corte, ahora la sustituyen obras mayores como <strong>&#8216;La vida de los otros&#8217;</strong> o <strong>&#8216;El hundimiento&#8217;</strong>, desde Alemania, y <strong>&#8216;Las horas del verano&#8217;</strong> y la impresionante, majestuosa, solemne, inclasificable <strong>&#8216;La cuestión humana&#8217;</strong>, desde Francia.</p>

	<p>No tengo la menor duda, y menos aún después de observar cómo un tercio de los espectadores que compartían sesión conmigo en el cine iban abandonando la sala, de que si establezco comparaciones entre &#8216;La cuestión humana&#8217; y otras parábolas sobre el poder como <strong>&#8216;Apocalypse Now&#8217;</strong> (Coppola, 1979) o <strong>&#8216;Ciudadano Kane&#8217;</strong> (Welles, 1941), muchos lectores pensarán que soy un snob, o un elitista. Pero así lo pienso. Pues &#8216;La cuestión humana&#8217;, es no sólo la más grande película europea en varios, o muchos años, sino una disección del poder empresarial de una lucidez que asusta.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Resulta una experiencia dolorosa, desconcertante, asistir a las imágenes fantasmagóricas, impregnadas de los códigos de la sci-fi y a menudo del cine de terror, de esta película. Al finalizar su visionado, se queda uno literalmente agotado, exhausto intelectual y emocionalmente, confrontado a verdades terribles, reflejado en un espejo demoledor e inexcusable, desnudado sin compasión y expuesto a un mundo sin esperanza. <strong>Nicolas Klotz</strong> (que hasta ahora no había dirigido nada de este calibre), y su guionista <strong>Elizabeth Percival</strong>, han cumplido su cometido: desahuciarnos moralmente.</p>

	<p>Pero que no piense el lector de estas líneas que el discurso de esta película es evidente o está mostrado de manera frontal. Muy al contrario, sus descarnadas cargas de profundidad emergen de manera natural, desestabilizando esta historia del psicólogo de la enorme empresa petroquímica que conocerá una peripecia íntima y profesional indescriptible. De la inicial investigación de un alto cargo de la despiadada empresa, pasamos sin aliento a una reflexión sobre los rastros que el pasado deja en el presente y que ensombrecen el futuro. Las heridas de la vieja y desmemoriada Europa se hacen dueñas de la película.</p>

	<p><img id="image23493" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/3382.jpg" class="centro" alt="3382.jpg" /></p>

	<p>Porque en el desordenado, denso y aún así cristalino relato que se nos narra, Klotz empareja, sin apenas esfuerzo visible, la Europa capitalista, gélida (tanto como la película), progresivamente deshumanizadora en la que nos encontramos, con aquella que emergió de las ruinas de la segunda guerra mundial. Y es que para Klotz &#8220;el pasado es partícipe del mismo paisaje que el presente, no existen fronteras entre el pasado, el presente y el futuro&#8221;. La veraz disección de las argucias del poder, sus títeres y maestros de marionetas, se entrecruzan en esta película, certificando esa identificación.</p>

	<p>La puesta en escena de Klotz no puede, en ese sentido, resultar más agobiante, inquietante, y también valiente. Huyendo de cualquier convención formal, la cámara deviene en acerado instrumento al servicio de un punto de vista muy singular. Se advierte la desesperanza del director respecto de lo que cuenta, pero también su profunda compasión. Los primeros planos frontales se intercalan con planos generales que acentúan inhóspitos y sombríos interiores, dotándolos de gran personalidad, que ayudan a comprender a los retorcidos y casi inalcanzables personajes.</p>

	<p>La colorimetría también ha sido alterada para lograr este objetivo. No hay lugar para los colores vivos, ni siquiera para la luz del sol, que es impensable en esta película. Los tonos ocres, los encuadres inesperados, son notablemente empleados, así como el opresivo formato 1:1,66. Pero, ¿acaso no es más nítido el sentimiento de libertad en las breves y bellas secuencias en las que esta se infiltra, como un escalpelo? Son las secuencias del beso robado en la rave, o la del concierto musical y los sentimientos que este provoca en la pareja sentimental del protagonista.</p>

	<p><strong>Mathieu Amalric</strong> (que ya hizo un gran trabajo en el último Bond, que guarda algunos paralelismos temáticos con esta) realiza un trabajo formidable, proteico. Su personaje, que es el investigador de esta trama falsamente detectivesca, falsamente materialista, es el objeto de nuestra investigación, la que hacemos los espectadores. Este psicólogo responsable del departamente de recursos humanos, se nos confiesa a nosotros, desordenada pero prolijamente, buscando una redención que sabe que no merece. Ejecutor de las prácticas empresariales que dejan sin trabajo a los menos competitivos, descubrirá lo que él, y miles como él, han provocado para el futuro, y lo que todos hemos heredado de las prácticas de aniquilación de los nazis.</p>

	<p><img id="image23494" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/2534503770_b085f287581.jpg" class="centro" alt="2534503770_b085f287581.jpg" /></p>

	<p>El psicólogo Kessler es, como el propio Amalric, elegante y misterioso. Irá mutando, conociéndose, a medida que sus certezas se evaporen, que encuentre motivos para dudar de todo y de todos. Imperturbable en un principio, alcanzará el sosiego y el terror de los que saben más de lo que deben, de los que saben, por fin, en qué mundo viven. Un mundo que resulta, casi siempre, el peor posible. Klotz y Percival ni juzgan ni manipulan, simplemente nos muestran las cosas como son, y dan a sus personajes la posibilidad de encontrar el oasis de la comprensión y el cariño.</p>

	<p>A nosotros, pobres espectadores, nos queda la opción de devolver al lenguaje (que la película considera un instrumento del poder, que deshumaniza cuando se vuelve neutra respecto a lo que nombra, como los horrores del nazismo) su capacidad para expresar sentimientos, ideas y emociones, más que eufemismos, tecnicismos deshumanizadores. &#8216;La cuestión humana&#8217; constata que todavía podemos revolvernos, rebelarnos contra las maquinaciones de los poderosos, que al fin y al cabo, son personas, como nosotros. No en vano la cuestión humana es tanto su ambición y codicia como nuestra capacidad de sufrimiento.</p>

<p><h2>En Blogdecine:</h2></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/2008/12/07-la-cuestion-humana-la-cuestion-del-publico">&#8216;La Cuestión Humana&#8217;, la cuestión del público</a></p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['La Cuestión Humana', la cuestión del público]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/la-cuestion-humana-la-cuestion-del-publico</link>
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      <pubDate>Sun, 07 Dec 2008 13:14:48 +0000</pubDate>

      <author>Juan Luis Caviaro</author>
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      <p><img id="image22804" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/12/cuestion-humana.jpg" class="centro" alt="amalric" /></p>

	<p><strong>&#8216;La Cuestión Humana&#8217;</strong> (&#8216;La Question Humaine&#8217;) es un film francés de 2007 que llegó a los cines españoles el pasado 14 de noviembre. Dirigida por <strong>Nicolas Klotz</strong> y rotagonizada por <strong>Mathieu Amalric</strong>, más popular ahora gracias a su papel de (mediocre) villano en <a href="http://www.blogdecine.com/2008/12/01-007-quantum-of-solace-el-terminator-britanico">&#8216;007: Quantum of Solace&#8217;</a>, la película nos pretende descubrir conexiones entre las grandes empresas y el nazismo.</p>

	<p>La historia de <strong>&#8216;La Cuestión Humana&#8217;</strong> se centra en Simon, un importante psicólogo que trabaja en el departamento de recursos humanos de una gran multinacional. Su cometido es el de organizar juegos de rol para descubrir los puntos fuertes y débiles de los aspirantes a formar parte de la empresa. La vida de Simon da un giro cuando se le encarga investigar al mismísimo director general, quien parece haber perdido la cabeza. Éste, sin embargo, cree ser víctima de una conspiración.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El proceso, o la amenaza, de la deshumanización es algo que ha interesado al cine desde hace tiempo. No es nada nuevo, como tampoco todo lo que rodeó al partido nazi, su origen, su desarrollo y sus consecuencias. <strong>&#8216;La Cuestión Humana&#8217;</strong> quiere hablar de ambas cosas, unirlas, en el marco de los negocios, de las grandes corporaciones, y en la actualidad.</p>

	<p>La película de Klotz se hace eco de la frialdad, la artificialidad y la falta de humanidad que parece afectar a las sociedad occidental, la más avanzada, la del progreso, el capitalismo y el consumo masivo. Para ello acude a una de las etapas más vergonzosas y terribles de la Historia, el ascenso y apogeo del nazismo. Cómo sucedió aquello, cómo pudieron ocurrir tantas barbaridades en la Alemania nazi es algo de lo que se viene hablando y debatiendo desde hace décadas.</p>

	<p><strong>&#8216;La Cuestión Humana&#8217;</strong> no pretende explicar este fenómeno, pero sí demostrar que hay raíces de lo que ocurrió aquí y ahora. En nuestras empresas, en nuestro entorno. Que puede ocurrir de nuevo, parece llegarnos a indicar Klotz, repitiendo un mensaje que también forma parte de la alemana &#8216;La Ola&#8217; (estrenada en España el día 28 de este mes). La génesis del desastre sigue viva, como un virus, mutando para adaptarse a los tiempos que corren. Unos tiempos donde el ser humano parece reducido a una cifra. Como las víctimas de los campos de concentración nazis.</p>

	<p>Sin embargo, este discurso, esta interesante hipótesis, queda en nada. En un soporífero film que no aporta absolutamente nada al espectador. El público es ignorado por completo en <strong>&#8216;La Cuestión Humana&#8217;</strong>, que innecesariamente dura casi dos horas y media, para colmo. Klotz acude a una <strong>narración casi documental</strong>, una de esas modas que han vuelto a nuestro tiempo, y se limita a mostrarnos escenas que evocan esa frialdad y falta de humanidad, eternas secuencias cuyo significado se lee en un segundo y aburren en todos los demás. Lo más destacado del conjunto es, desde luego, el esforzado trabajo de <strong>Mathieu Amalric</strong> y de <strong>Michael Lonsdale</strong> (casualmente, encarnó a otro villano de la saga de James Bond).</p>

	<p>Se supone que hay inteligencia en este producto, pero yo no encuentro más que <strong>torpeza</strong> a la hora de querer desarrollar una trama vaga y simple, torpeza a la hora de querer trasladar al espectador una idea terrible. Se supone que estamos ante la demostración de que el nazismo sigue vivo en nuestro sistema económico&#8230; y uno no siente más que ganas de apagar la pantalla e irse a dormir. La cara de Amalric en muchos momentos, de completo desconcierto, era la mía, que no comprendo cómo se puede malgastar tanto dinero en fabricar una película como ésta, tan insustancial y vacía. No entiendo cómo se puede estrenar en salas comerciales una película así, tan aburrida.</p>

	<p>Tenía un gran interés en esta película, como podéis comprobar en <a href="http://www.blogdecine.com/2008/11/19-el-dia-del-espectador-luz-al-final-del-tunel">uno de los artículos</a> de &#8220;el día del espectador&#8221;, pues los ingredientes de la misma me parecían suficientemente atractivos, con posibilidades, y, teniendo en cuenta el nivel general de lo que nos llega de norteamérica, lo cierto es que tenía ganas de saborear un producto diferente. Ahora me lamento. Pero lo mismo que de haber visto los churros comerciales de Hollywood.</p>

	<p>Porque a fin de cuentas, tanto una cosa como la otra es lo mismo, <strong>una pérdida de tiempo</strong>. En mi opinión, cine mediocre. La diferencia es que un producto va destinado a los círculos elitistas y el otro al público como masa. Perfecto, todos contentos, menos los que nos encontramos en terreno de nadie, que seguimos esperando películas que puedan soportar la comparación con obras maestras del calibre de &#8216;Tiempos modernos&#8217; o &#8216;Vencedores y vencidos&#8217;.</p>

	<p><img id="image22332" src="http://www.blogdecine.com/images/2008/11/11.jpg" class="centro" alt="1" /></p>      ]]></description>
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