'No estoy hecho para ser amado' ¿Y para qué estás hecho?

‘No estoy hecho para ser amado’ (‘Je ne suis pas là pour être aimé’, 2005), de Stéphane Brizé, nos cuenta cómo vive Jean-Claude (Patrick Chesnais), un soltero de avanzada edad que lleva el negocio de cobro de impagos que le dejó su padre y cuyo único entretenimiento en la vida es acudir a clases de tango en una academia que se ve desde la ventana de su oficina. Françoise (Anne Consigny) también toma clases porque pronto se va a casar y quiere bailar bien en la ceremonia de su boda.
El desarrollo argumental es reducido y en la película se ven muchas escenas largas en las que apenas está ocurriendo nada. Sin embargo, ese tiempo no está vacío de sensaciones, pues la interpretación de Chesnais nos transmite mucho y la contemplación de su vida monótona y triste nos hace ir desarrollando un cariño hacia el personaje que ha renunciado a lo que la vida puede ofrecer. Jean-Claude piensa que para él ya no existirá la oportunidad de encontrar a nadie o de cambiar su existencia. Y está resignado a ello.