
Rodrigo García aparte de ser el hijo de Gabriel García Márquez, saltó a la fama por así decirlo hace unos seis años cuando dirigió su primer largometraje, el estimable ‘Cosas que Diría con sólo Mirarla’ que al igual que ‘Nueve Vidas’ era un acercamiento a los sentimientos de un determinado grupo de mujeres, cada una de ellas marcada por algo en concreto, casi siempre una relación con un hombre. A García le tengo muy presente porque actualmente estoy visionando la serie de televisión ‘Carnivàle’, inédita en nuestro país que fue un fracaso de audiencia porque probablemente es una serie realizada con inteligencia y enormemente fascinante. Curiosamente ahora mucha gente está viendo sus dos únicas temporadas a través de la red y la serie está consiguiendo el título de “serie de culto”. García dirigió algunos de sus completos y complicados episodios.
‘Nueve Vidas’ es el tercer largometraje que ha dirigido García y que ha tardado un poco (qué raro) en estrenarse entre nosotros, a lo que hay que sumar lo que yo he tardado en verla. Su argumento es en realidad nueve argumentos de nueve episodios en los que se divide la película, cada uno de ellos protagonizado por una mujer con algo importante qué contar, aunque en algunos casos es de mucho interés y en otros de más bien poco. Esto es algo que se da mucho en los films divididos en episodios, es difícil mantener un mismo nivel en todos. Afortunadamente en esta película hay más cosas buenas que malas.


