'Quantum of Solace', el último hombre valiente

Era de esperar: el nuevo Bond, estrenado algunas semanas antes de las navidades, “debía” recibir un duro repaso por parte de la crítica, que se ha despachado a gusto, en casi todo el mundo, despedazándola sin compasión (tampoco en este blog mis compañeros han tenido contemplaciones con ella). También el público, que en un principio ha respondido masivamente a su estreno, originando un río de dinero que se ha agotado un poco pronto, parece estar poco satisfecho con la nueva entrega bondiana. Tras el magnífico ‘Casino Royale’ era mucho pedir que la siguiente la superase.
Pero así es, realmente. ‘Quantum of Solace’ es más que la digna compañera, como algunos pocos han sabido ver, de la sorpresa refrescante y deslumbrante que tuvimos con ‘Casino Royale’. Realmente aquella parece hermana pequeña de la última y sorprendente película del agente secreto más amoral, cínico, brutal y contradictorio de la historia del cine. Sí, realmente era de esperar una reacción tan negativa, porque nos encontramos ante un mazazo sin contemplaciones, una sorpresa mayúscula que ahonda despiadada en alguno de los terrores de nuestro tiempo. No todos estamos preparados para asumir que Bond se ha hecho adulto y que ya no tiene nada que demostrar.







El título de la película número 22 del agente 