
Fuerza y hon… Ah, no. Alzaos, y alzaos otra vez. Hasta que los corderos sean leones.
(Robin Longstride)
Al fin llegó a los cines la última versión de ‘Robin Hood’, después de innumerables arreglos y retrasos, desde que a principios de 2007 se anunciara el proyecto, inicialmente titulado ‘Nottingham’ pues el protagonista iba a ser el sheriff del lugar. Finalmente se optó por volver otra vez al punto de vista del bandido, pero para presentar algo novedoso se optó por centrarse en el origen de la leyenda; al parecer, por presiones de la estrella, Russell Crowe. 200 millones de dolares, que se dice pronto, es lo que ha costado esta ambiciosa producción orquestada por Ridley Scott, fabricada para arrasar en taquilla. En países como España ha sido todo un éxito, mientras que en EE.UU. sigue mandando ‘Iron Man 2’.
Dijo Scott, para justificar una nueva película sobre el arquero, que hasta ahora se habían filmado muchas versiones y ninguna buena, que la suya sería la verdaderamente memorable. Curiosamente, su ‘Robin Hood’ inauguró el Festival de Cannes este año (vendido al dólar como cualquier otro), en el que figura como presidente del jurado el señor Tim Burton, quien también nos vendió que versión de ‘Alicia en el país de las maravillas’ como la mejor de todas. La misma prepotencia y el mismo resultado, dos blockbusters desalmados que se quedan muy lejos de los mejores trabajos de estos cineastas (Burton cae en picado desde ‘Big Fish’, mientras que lo de Scott es una de cal y otra de arena). Que se veía venir, que les dará igual, de acuerdo, pero no deja de resultar lamentable que directores de su talla se arrastren, se vendan de esta manera, cuando hay otros que no pueden hacer cine o les cuesta la misma vida levantar un proyecto. Pero dejemos este triste asunto y vayamos ya al meollo de la cuestión, la desastrosa ‘Robin Hood’ (2010).




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