'Paranoid Park', arriesgada radiografía sobre la culpa

Para afrontar esta nueva entrega del personal y remarcado estilo de Gus Van Sant hay que olvidarse de las vestiduras del cine comercial de buena factura con la que nos deleitó en ‘Mi nombre es Harvey Milk’ (anterior estreno pero posterior realización), para adentrarse en la perturbadora historia de un adolescente intentando asumir el peso de la culpa bajo su personal prisma radical e indie. Para ello, Van Sant retoma su batuta de autor en la línea de sus discutidas ‘Garry’, ‘Last Days’ y ‘Elephant’, pero alcanzando un resultado más sorprendente y elogiable.
No hay en ‘Paranoid Park’ nada que no se pueda encontrar en las mencionadas, pero al menos sí una fuerte (y más acertada) apuesta por llevar más allá su estilo personal, aquí más acentuado, que intenta ahondar, o más bien, enseñar al espectador la lucha y debate que se produce en el interior de un joven skater por superar el sentimiento de culpabilidad.




Y no es muy conocido que digamos. Ni siquiera tiene ficha en la sagrada base de datos de 