
Recuerdo una anécdota que me contaron sobre Fernando León; al parecer, con motivo del estreno de su ‘Princesas’, un periodista le preguntó si le había influido el cine de Kim Ki-duk, a lo que el director español respondió con indiferencia “no sé quién es ése”. Hoy quizá no hubiese contestado lo mismo, y es que el nombre del director coreano se ha vuelto popular dentro de los aficionados al cine en España, muchos de los cuales parten de ‘Primavera, Verano, Otoño, Invierno… y Primavera’ para hablar de la obra del cineasta, dejándose en el tintero, involuntaria o voluntariamente, otros títulos tan poderosos como ‘Bad Guy’ y tan flojos como ‘La Isla’.
Kim Ki-duk es sin duda uno de los mayores representantes del cine asiático que tan bien parece venderse en este país; en este caso tenemos suerte, la de directores y películas interesantes que no llegan a España podrían llenar varios videoclubs. Terror, artes marciales y “cine de autor”, a eso parece reducido todo. Y como el realizador coreano encaja en esa tercera etiqueta a la perfección, pues ahí le tenemos, en nuestras carteleras, ya digo, un pequeño lujo (ya lo de versión original es pedir demasiado, ¿no?).


