Clint Eastwood: 'Impacto súbito'

Vamos, alégrame el día
La carrera de Clint Eastwood se vio un poco perjudicada por el fracaso económico de ‘El aventurero de medianoche’ (‘Honkytonk Man’, 1982), en la que el público no quiso ver a su estrella favorita componiendo un personaje de alta envergadura dramática, por lo que el actor lo tuvo fácil, volver a su personaje más famoso y tener contentos a la mayoría de sus fans, que curiosamente con el paso de los años se han vuelto menos simples. La ocasión surgió al presentar la Warner una encuesta en su promoción de ‘Nunca digas nunca jamás’, que consistía en responder a la sencilla pregunta de cuál sería el actor y personaje que más gustaría al público para regresar a la pantalla. La respuesta no se hizo esperar, Harry el sucio. Hacía siete años que Eastwood no empuñaba su Magnum y era un buen momento para volver a hacerlo.
El resultado sería el film más taquillero de la saga, permitiéndole seguir haciendo algo que ha caracterizado su carrera: hacer films comerciales —algunos de una calidad impresionante— para así poder realizar proyectos más personales. También es la única película de la serie que fue dirigida por el propio Eastwood, logrando una nueva dimensión sobre el personaje y filmando la que es la mejor de las secuelas con diferencia. Y aunque no puede renunciar, por evidentes motivos comerciales, a algunas concesiones, Eastwood filma un inteligente thriller que guarda parecidos formales con su ópera prima ‘Escalofrío en la noche’ (‘Play Misty For Me’, 1971).

El 2009 acaba de empezar, y ya tenemos que lamentar la desaparición de personalidades del cine. El nombre de Pat Hingle probablemente no le dirá nada a las nuevas generaciones, pero hablamos de uno de los mejores secundarios del cine norteamericano. Su rostro os puede resultar muy familiar, sobre todo por haber dado vida al teniente Gordon en la saga de Batman, antes de que llegase Gary Oldman a coger el testigo en la etapa Nolan.
