
Lo explica muy bien nuestro ex-compañero Guillermo Zapata en su crítica de ‘Up’, dando en el clavo cuando dice que aquel que piensa que un anciano no puede transportar una casa con globos, entonces es que no ha entendido nada. Yo incluso diría menos que nada. Ése es uno de los razonamientos que me he encontrado a la hora de atacar la última producción de Pixar (Disney), un peldaño más en una intachable trayectoria que nos ha dejado ya films imperecederos. Fijarse en ese detalle es simplemente no saber mirar.
Tras la magistral ‘WALL-E’ —donde ya se apreciaba un tono mucho más adulto, queriendo abarcar más público—, los chicos de la mejor empresa de animación del mundo —con permiso de Ghibli, evidentemente— se han lucido con la historia de un anciano que en el umbral de su muerte, vivirá la mayor de las aventuras, reivindicando la lucha por los sueños. La muerte, esa amiga que nos da toda una vida de ventaja, aparece por primera vez de una forma tan directa en un film de Pixar.



