
Las comedias románticas siguen sin pasar por su mejor momento. Llega ‘Posdata: te quiero’ con casi un año de retraso y un servidor aún tiene secuelas psicológicas tras haber visto la patética ‘La boda de mi novia’. Por supuesto, su mayor reclamo es su dúo protagonista, formado por Gerard Butler y Hilary Swank. El primero tiene que hacer muchas películas, de diferente registro, para que a todos se nos olvide que fue Leónidas en ‘300’, y la segunda anda bastante perdida tras haber ganado un Oscar por ‘Million Dollar Baby’. Para qué nos vamos a engañar: los dos hacen lo que pueden, tratando de levantar esta fallida propuesta, y es por ello que sus inacabables dos horas y cuarto de duración, se hacen aburridas pero no desesperantes.
En unos espléndidos primeros diez minutos, se nos muestra a la joven pareja compuesta por Gerry (Butler) y Holly (Swank), que a pesar de sus evidentes diferencias, indudablemente se quieren y están dispuestos a convivir por mucho tiempo más. Más tarde, con una elipsis poco razonable, se ve cómo Gerry ha muerto tras una larga enfermedad, y Holly sobrevive como puede al trauma, a veces con un comportamiento apático y otras veces autodestructivo. Por suerte para ella, su marido ha tenido la genial idea de enviarle cartas tras su muerte, es decir, programadas para cuando ella estuviese sola y, por supuesto, le echase de menos con desesperación. Las cartas son un artificio absolutamente inverosímil, ya que Gerry hace planes para después de fallecer que son imposible de llevarse a cabo con esa precisión, pero uno ha de tragarse esta premisa de cabo a rabo durante las dos horas y cuarto que dura este pastelón.


Directores y guionistas: Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg.
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