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Randolph Scott

Western: 'A Lawless Street' de Joseph H. Lewis

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Continuamos con el ciclo del western, en el que en un principio pretendía llevar cierto orden. Sin embargo, y teniendo en cuenta que esto no es un especial sino prácticamente una sección, os voy hablando de los westerns que tengo más frescos o reviso recientemente. ‘A Lawless Street’ es una producción Columbia de 1955 dirigida por el gran desconocido Joseph H. Lewis, uno de esos genios a los que la fama y el prestigio no acompañaron tanto como otro ilustres apellidos, tales como Ford o Hawks, por citar pesos gordos del western. No obstante, Lewis destacó por su labor dentro del Film Noir, género en el que dejó obras como las imprescindibles ‘Relato criminal’ (‘The Undercover Man’, 1949) y ‘El demonio de las armas’ (‘Gun Crazy, 1950), su film más famoso. Uno de los reyes de la serie B, películas de bajo presupuesto, pero que nada tenían que envidiar a las de serie A.

Curiosamente en algunos de los westerns de serie B de los años 50 se pueden encontrar paralelismos con la época del marcathysmo y su famosa caza de brujas que tanto daño hizo en aquellos años, convirtiendo a muchos cineastas importantes (Elia Kazan) en chivatos, y condenando a otros, obligados a esconderse tras un seudónimo (Dalton Trumbo). Las consecuencias en la sociedad americana de entonces no se hizo esperar. Todo el mundo era sospechoso de ser enemigo, incluso los propios amigos. Y si bien en el Noir, donde Lewis destacó, esos drásticos acontecimientos tuvieron su reflejo y de forma muy sonada, en el western pasó como más desapercibido, quien sabe si por ese desprecio que muchos le han tenido al género a través de las décadas. Afortunadamente el tiempo pone las cosas en su sitio, y ‘A Lawless Street’ sin ser una gran película, contiene el suficiente interés como para incluirla en este ciclo.

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Sam Peckinpah: 'Duelo en la alta sierra'

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-¿No testificará a favor del señor Westrum?
-No, no lo haré.
-¿Por qué?
-Porque era mi amigo

‘Duelo en la alta sierra’ (‘Ride the Hide Country’) supuso la primera victoria de Sam Peckinpah sobre los cegatos productores de entonces, al lograr imponer su montaje al que ellos querían. Un pase de prueba en los cines de los estudios (MGM) hizo que uno de los ejecutivos se quedase dormido nada más empezar la proyección, sentenciando al final que era la peor película que había visto en su vida. Para no gastarse más dinero, dejó que Peckinpah dejase el montaje proyectado, sin darse cuenta de que estaba sentando un precedente: el conceder al director el control total sobre el montaje final de una película.

Tras la experiencia, no demasiado satisfactoria, de ‘Compañeros mortales’ (‘The Deadly Companions’, 1961), llegó a manos de Peckinpah un guión de N.B. Stone Jr., el cual dejó maravillado al futuro director de ‘Grupo salvaje’. Éste se puso en contacto con el productor Richard E. Lyons para intentar convencerle de que le dejase dirigir la película con la condición de reescribir algunos diálogos. Lyons le echó un vistazo a algunos de los episodios de ‘The Westerner’, dirigidos por Peckinpah, y quedó maravillado con el enorme potencial que el joven director tenía. No era una oportunidad para dejarla escapar.

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'Los cautivos', de Budd Boetticher

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De todos los westerns realizados en la década de los 50, entre algunas de las joyas realizadas en el género, y prácticamente conocidas por todos, hay un pequeño grupo de siete películas dirigidas por Budd Boetticher. Fue éste un realizador poco conocido tanto entonces como ahora o mejor habría que decir que fue poco reconocido. Sólo el paso inexorable del tiempo pone las cosas en su sitio, y aunque para la mayoría de los espectadores su nombre no les diga nada (también es cierto que la mayoría de los espectadores piensan que el cine se inventó en los años 90, y que lo inventó Tarantino), el lugar de Boetticher en el transcurso de la historia es innegable.

Al lado del actor Randolph Scott, que ejerció tareas de productor en alguna ocasión, realizó esas siete películas, algunas de las cuales influyeron poderosamente en el género. No todas tuvieron una calidad superior, pero en el caso que nos ocupa estamos hablando de un gran film. Un western, con una historia pequeña, contando cosas grandes, y con una violencia inusitada, casi insoportable. Un film que, en cierta medida, recuerda a la magistral ‘El hombre del oeste’ de Anthony Mann, y nada tiene que envidiarle a otros westerns realizados en aquellos años.

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