
Los alumbrados ya adornan nuestras calles, la gente ya compra turrones, la navidad ya está aquí. Cada año dura más, la vemos venir antes, tiene mayor recorrido. ¿Y por qué? No porque en esas fechas somos mejores personas y el mundo sea tan triste que necesitamos recordar que nos encanta vivir. Ojalá. No, en realidad, somos más vulnerables a la publicidad en todo este período llamado “navideño” y por eso es un momento no para ser mejores personas, sino para ser mejores consumidores.
Vale, Juan Luis, vas a hablar de regalos y nos sueltas esto para cortarnos el rollo, ¿de qué vas? Sólo quiero decir que no olvidemos que seguimos viviendo una importante crisis económica, que seguimos en problemas (hoy mismo, mientras desayunaba, he oído otra triste confesión de una mujer que le contaba a su amiga que había sido despedida, tras muchos años en la misma empresa, y la otra sólo podía decirle “está la cosa muy mal”). Y claro, es genial que nosotros, los que tenemos dinero para gastar, podamos comprar regalos y alegrar con ellos a nuestros amigos y familiares, pero tampoco perdamos el norte. Gastamos demasiado y la sequía se está llevando a mucha gente por delante. ¡Es navidad! Sí, por eso mismo, si paseamos por la calle, encogidos de frío, y un pobre ser humano tirado en la acera nos pide una limosna, oye, ¿de verdad que no te sobra un euro? Ése que te da igual soltar en otras circunstancias, dáselo a esa persona. Demos la vuelta a la navidad comercial.
¿Y esto qué tiene que ver con el cine asiático? Bueno, algo. Porque yo soy un gran aficionado pero no quiero desperdiciar el dinero en películas malas o ediciones que no merecen la pena, como tampoco quiero que me compren DVDs inútiles, que no hacen más que ocupar espacio (¡cuántos euros hay en mis estanterías!). Así que mis recomendaciones no estarán referidas sólo a la calidad, sino también al precio. Sin más, aquí os dejo una lista de posibles regalos para los aficionados al cine asiático:


