'Last Days': No te entiendo Gus, pero me gustas (de nuevo)

Soy consciente de que para escribir sobre una película como Last Days, hay que dominar una cierta retórica (o al menos aparentarlo) en la que aparezcan asiduamente términos como post-cine, plano, encuadre, mixtura, reflejos especulares, metáfora visual, descomposición estética, herencia de “ponga aquí a quién crea conveniente” etc.
No es mi caso (y bien que lo lamento), pero aún así no me quiero privar del gustazo de comentar este film inspirado en los últimos días de Kurt Cobain, que sin llegar a entender cómo, me ha devuelto a esos tiempos en los que disfrutaba con las películas de Gus Van Sant. Entiéndase desde sus inicios hasta llegar a Todo por un sueño.
Para empezar, un aviso: Fans acérrimos de Nirvana, hay un porcentaje muy elevado de posibilidades de que esta película no os vaya a gustar. ¿Por qué? Porque Cobain simplemente es una excusa para hablar de incomunicación, de soledad, vacío y muerte, y aparte del aspecto del artista, poco más encontraréis que os lo recuerde.