
-Sr. Fox: “¿Por qué un zorro? ¿Por qué no un caballo, un escarabajo, o un águila? Lo pregunto más como algo existencialista, ya sabes. ¿Quién soy? ¿Y cómo puede ser feliz un zorro sin, perdóname la expresión, un pollo entre sus dientes?
-Kylie: “No sé de qué estás hablando, pero suena ilegal”.
Tras un retraso considerable, por fin llegará a nuestras pantallas el próximo viernes ‘Fantástico Sr. Fox’ (‘Fantastic Mr. Fox’), escrita y dirigida por Wes Anderson. Tras cuatro películas basadas en ideas originales (tres de ellas co-escritas con Owen Wilson), el cineasta estadounidense optó por adaptar un relato ajeno, uno de los cuentos más populares de Roald Dahl (editado en nuestro país bajo el título de ‘El superzorro’), sobre un zorro muy listo que debe enfrentarse a tres granjeros, lo que le obligaba también a emprender su primer trabajo animado.
Puestos a tirarse a la piscina, Anderson lo hizo a lo grande, eligiendo la artesanal, complicada y lenta técnica del stop-motion, una decisión que le trajo más de un problema (el especialista Henry Selick le abandonó para trabajar en ‘Coraline’, y uno de los técnicos le acusó públicamente de no estar nunca en el set y no tener ni idea de animación), pero que finalmente, viendo el resultado, se revela como un enorme acierto, especialmente ahora que casi todo se tiene que hacer por ordenador (hay aquí escenas “trucadas” de esa forma, pero ya me entendéis), se expande la locura del 3D y el público, o buena parte de él, echa de menos algo más tradicional. Las críticas han sido muy positivas y aunque sea lo de menos, cabe señalar que ‘Fantástico Sr. Fox’ fue una de las cinco nominadas al Oscar a la mejor película animada (premio que se llevó justamente ‘Up’), siendo también finalista la estupenda banda sonora de Alexandre Desplat.


