La momia: La tumba del emperador dragón... y del público

A la hora de confeccionar una lista con las mejores y las peores películas del año, es conveniente y necesario echar un vistazo a un registro con los títulos de los estrenos, para refrescar la memoria y no dejarse influir por lo más reciente. Sin embargo, hay unos títulos que jamás se van a olvidar, para bien o para mal. En este sentido, no creo posible olvidar jamás lo que sentí en la butaca de un cine de Cartagena mientras veía ‘La momia: La tumba del emperador dragón’.
No viene al caso el porqué, pero soy de los que, por muy mala que sea la película, aguanto hasta el final. De hecho, rara, muy rara, ha sido la vez que una película ha conseguido que me replanteara esta arraigada costumbre. Hacía años que no me pasaba, pero ‘La momia: La tumba del emperador dragón’, lo logró. A los pocos minutos de empezar ya estuve tentado de marcharme en varias ocasiones; me sentía idiota allí sentado, tragándome semejante producto. Si al final me quedé fue también porque la sala estaba llena y con tan poco espacio habría molestado a demasiada gente. No sé qué pensaréis vosotros, pero para mí es la peor película que he visto en un cine en mucho tiempo, por tanto, la peor que se ha estrenado en este país durante 2008 (que yo haya sufrido, claro está).






A más de uno esta noticia le resultará tan agradable como una patada en la entrepierna. Para otros, como a un servidor, sólo resulta bastante sorprendente.
La tercera parte de ‘La Momia’ está en camino. Su título, en inglés, será ‘Mummy: Curse of the Dragon’ (en español sería ‘La Momia: La Maldición del Dragón’). Tras las dos exitosas primeras partes, era algo de esperar, sin embargo, reunir al mismo reparto podía suponer problemas (como siempre). 