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Robert Mulligan

'One Day (siempre el mismo día)', el paso y el peso de los años

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One Day Siempre el mismo día

Dirigida por Lone Scherfig y escrita por David Nicholls, basándose en su propio libro, ‘One Day (siempre el mismo día)’ es una película, protagonizada por Anne Hathaway, Jim Sturgess, Patricia Clarkson, Romola Garai, Rafe Spall, Ken Stott y Jodie Whittaker, que viene a decir esta película es que el amor supera las barreras del tiempo y no desaparece, a pesar de los años.

De forma similar a como hacía ‘El próximo año, a la misma hora’ (‘Same Time, Next Year’, 1978), de Robert Mulligan, con Ellen Burstyn y Alan Alda, ‘One Day’ nos muestra a una pareja a lo largo de los años, conectando con ella, como indica el subtítulo español, siempre el mismo día. La diferencia es que la mujer y el hombre del primer film elegían esa fecha para verse y provocaban el encuentro. Mientras que en esta nueva aproximación, la cámara baja sobre ellos sin que sean conscientes, al menos de momento, de que el día tenga algún significado y los pilla como estén, topándose a veces como instantes muy significativos en sus devenires vitales y en otras ocasiones con la pura cotidianeidad. Ambos planteamientos me parecen ricos y llenos de potencial cada uno a su manera.

El trabajo que hace Scherfig es magnífico, ya que lo más reseñable que contiene la película son el tono y la ambientación. La película resulta elegante y amena y la recreación de las distintas épocas, acompañada por canciones de cada momento, es de una pasmosa fidelidad, pero sin estar remarcada o exagerada en los atuendos y decorados estridentes.

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Críticas a la carta: 'Matar a un ruiseñor' de Robert Mulligan

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Quien no haya visto nada de Robert Mulligan debería dejar de leer ahora mismo y ponerse a ver al menos un par de películas de su filmografía. Mis recomendaciones personales serían por supuesto la película que hoy nos ocupa, ‘Matar a un ruiseñor’ (‘To Kill a Mockingbird’, 1962), seguida de ‘La noche de los gigantes’ (‘The Stalking Moon’, 1968) o ‘El próximo año, a la misma hora’ (‘Same Time, Next Year’, 1978), y a partir de ahí a gusto del consumidor. No hay duda de que su extensa filmografía, la más famosa de todas sus películas, aquella que ha dejado una de esas huellas imborrables en el transcurso de la historia del séptimo arte es sin duda ‘Matar a un ruiseñor’. Porque no estamos únicamente ante una película que posee unos trabajos de realización e interpretación sobresalientes, o una historia que atrapa desde su comienzo. Ni siquiera estamos únicamente ante una obra maestra, por mucho que dicha apreciación parezca sobada de más.

Más de una vez se me ha preguntado por películas de carácter pedagógico, y el trabajo de Mulligan suele ser el primero en mi lista de sugerencias. Su poder de sugestión, su capacidad para llevar al espectador a un mundo tan puramente cinematográfico y a la vez tan real como la vida misma, es tan grande que no desaparece a cada nuevo visionado, sino justamente lo contrario. ‘Matar a un ruiseñor’ es una de esas películas que podrían servir de materia educativa en cualquier escuela del mundo, por sus valores puramente humanos.

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Mis secuencias mágicas de cine: Robert Mulligan y 'Verano del 42'

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Como ya hiciera con Paul Newman, y tras conocer que el destino ha decidido que Robert Mulligan emprendiese camino al panteón de los artistas, quiero rendirle su homenaje, no en referencia a ‘Matar a un ruiseñor‘, que es una de esas jodidas obras maestras imperecederas que uno no se cansa de ver, y por la que siempre será recordado este director, sino por ‘Verano del 42‘, que fue una película, sin yo esperarlo, que me retuvo en casa y me hizo renunciar a una cita.

Cierto que Mulligan tiene otras películas grandes como ‘El otro‘, ‘La noche de los gigantes‘, o ‘El próximo año a la misma hora‘, y que ‘Verano del 42‘ puede que no sea su mejor película, o no sea tan gran película como algunos consideramos y defendemos, pero, en el fondo, yo me quedo con ese verano en la costa este de Estados Unidos, y el despertar a la madurez de un joven, con todo lo que implica desear a Jennifer O’Neill, en una historia de amor que todo chaval busca tener una vez en su vida.

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Robert Mulligan nos ha dejado

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Y seguimos lamentablemente con más obituarios, antes de que termine este desastroso, cinematográficamente hablando, 2008. Ayer nos enteramos de la triste noticia del fallecimiento de Robert Mulligan, que el viernes pasado dejó este mundo por culpa de una enfermedad cardíaca. Salido, como otros muchos de su generación, del mundo televisivo, enseguida empezó a hacer sus pinitos en el cine, donde nos dejó algunas joyas verdaderamente inolvidables. Y hay que subrayar el hecho de que Mulligan nunca fue considerado un gran director.

Sin embargo, y sólo por ‘Matar a un ruiseñor’, Mulligan merece estar en un púlpito. ¿Quién no recuerda a Atticus Finch? Consiguió encumbrar la novela de Harper Lee a los altares, convirtiendo a su personaje central en toda una referencia dentro del cine. Pero es que además, Mulligan fue el realizador de obras tan ejemplares como ‘Verano del 42‘ (inolvidable la banda sonora de Michel Legrand), ‘La noche de los gigantes’ (originalísimo western en clave de terror); ‘El otro’, film que influyó poderosamente en muchas obras posteriores; o ‘El próximo año a la misma hora’, sensacional historia de amor, de origen teatral, con unos impecables Ellen Burstyn y Alan Alda.

‘Verano en Louisiana’ fue la última vez que se sentó en una silla de director. Y eso ocurrió en 1991. Se fue con 83 años.

Hasta siempre Robert.

Vía | Imdb

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