'El Soborno', Robert Mitchum y los policías corruptos

Robert Mitchum nos acostumbró en la mayoría de sus películas al tipo duro, sobre todo en sus westerns, o cintas de cine negro, cuando no nos atemorizó hasta límites insospechados en títulos como la atemporal ‘La Noche del Cazador’, dando vida a uno de los villanos más influyentes en el séptimo arte. Casi siempre estaba del lado de la ley, aunque eso no significaba que sus personajes representasen en modo alguno la bondad. Siempre había matices que decían que en cuestión de personas no todo es blanco o negro, si no que hay una gran variedad de grises. Sin embargo, en ‘El Soborno’, Mitchum da vida a uno de esos policías íntegros y honrados que no han cometido una falta en su vida. No hay un sólo ápice de sombra en su personalidad. Un hombre honesto en un mundo de delincuentes y corruptos.
‘El Soborno’ es una película medio olvidada de un director completamente olvidado, John Cromwell, uno de esos realizadores que no obtuvieron tanta fama como otros a los que no hace falta citar, y que sin embargo no tenía nada que envidiarles. A Cromwell le debemos grandes películas como ‘Desde Que te Fuiste’ o ‘Sin Remisión’, y también ésta que nos ocupa, cuyo rodaje no estuvo exento de complicaciones, llegando a sentarse en la silla de director gente tan dispar como Mel Ferrer, Tay Garnett o Nicholas Ray.


