
Estimado señor: vi sus películas Ciudad abierta y Paisà, que me gustaron muchísimo. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado su alemán, que no es muy comprensible en francés y que en italiano sólo sabe decir “ti amo”, estoy lista para ir a hacer una película con usted.
-Ingrid Bergman (carta a Roberto Rossellini).
Revisando mi colección de DVD’s, reparé en esta ‘Stromboli, tierra de dios’ (‘Stromboli, terra di Dio’, 1950) de Roberto Rossellini. Famosísima en su época sobre todo por el romance extramatrimonial que vivieron durante el rodaje Rossellini, su director, e Ingrid Bergman, su protagonista. Esto provocó que tuviera una acogida crítica nefasta (que no de público) y aún hoy lleva el estigma de ser un mero vehículo de lucimiento para Ingrid Bergman como regalo de un enamorado Rossellini.
Me lancé a ella de inmediato, porque acababa de devorar la fantástica ‘Te querré siempre’ (‘Viaggio in Italia’, 1954) y también por un motivo sentimental: es la película favorita de mi padre. Al terminar de verla, me quedaron claras tres cosas: que ya no hay actrices como la Bergman, que Rossellini hace obras maestras como churros y que mi padre tiene un gusto espectacular.



