
¿Y mis huevos? ¡¿Dónde están mis putos huevos?!(Mike Pomeroy / Harrison Ford)
Ése es el tipo de diálogo que vais a encontrar en ‘Morning Glory’. Sofisticadas frases humorísticas con un doble sentido extremadamente sutil, como podéis comprobar. Un humor que los estadounidenses no se cansan de explotar, porque sencillamente, es más fácil de escribir e interpretar, no requiere demasiado tiempo y se cubre el expediente, se lanza el producto cuanto antes y ya pueden decir que hay una “simpática comedia” en cartelera, para todos los espectadores que deseen desconectar de sus trabajos y echar unas risas. La fábrica de churros sigue funcionando a costa de esta fórmula. Los de Paramount Pictures Spain llevan semanas intentando vendernos que ‘Morning Glory’ es, y cito, “una comedia alocada y romántica a la antigua usanza, como aquellas comedias de toda la vida que te dejan buen sabor de boca”. Y se quedan tan anchos. Una vez vista, solo caben dos interpretaciones, o mienten como bellacos o no tienen ni pajolera idea de lo que hablan. Bueno, quizá son las dos.
Lo cierto es que resulta fácil engañarnos. Al menos, a los que nos gusta ir al cine. No me refiero a los cinéfilos elitistas que ya solo gozan de sus propios escritos, ni a los que se autoproclaman cinéfilos por haber visto ‘Reservoir Dogs’ y alguna de Sergio Leone; me refiero a la gente que suele ir al cine al menos una vez a la semana, que disfruta de esa costumbre, y que a menudo tiene que elegir lo que mejor pinta tiene de todo lo que hay en la cartelera, que en muchas ocasiones simplemente da pena verla. Así que uno encuentra a Harrison Ford y Diane Keaton compartiendo un cartel, y se deja llevar por la nostalgia, por el recuerdo de tiempos mejores. Ford es un actor de carácter que no suele hacer muchas películas, puede ser divertido verle junto a Keaton, en lo que han llamado una “comedia a la vieja usanza”. Y mientras compras la entrada, se oye el cierre de la trampa y el eco de unas malévolas risas lejanas.




