
Durante siete jornadas de la Berlinale, tanto yo como otros periodistas acreditados, comentábamos por los pasillos que había muy pocas actrices protagonistas que pudieran aspirar con claridad al Oso de Plata a la mejor actriz, con la excepción de la legendaria intérprete china Lisa Lu, que en la película inaugural, ‘Tuan Yuan’ (‘Apart Together’, de Wang Quan’an), tenía momentos extraordinarios. Pero hoy hemos visto dos películas realmente buenas, en las que sendas actrices, la bellísima Zrinka Cvitesic de ‘Na Putu’ (‘On the path’, de Jasmila Zbanic), y sobre todo, la argentina María Onetto de ‘Rompecabezas’ (de Natalia Smirnoff), y ambas se perfilan como claras favoritas, si bien la fascinante protagonista del filme argentino es, para mí, la segura ganadora del premio.
Un día más, para que no perdamos la costumbre, hemos alternado cine exigente, complejo, con cine verdaderamente estúpido. Hoy, que no estaba programada ninguna película de la sección oficial fuera de concurso, si no que las tres optan a los premios del palmarés final, hemos empezado más que bien, con una película bosnia emocionante y libérrima, hemos seguido con una de las peores películas que este escritor (o cronista o analista, o pretencioso sermoneador, llámenme como les apetezca más) ha visto en mucho tiempo, que es la tercera y última película alemana, y hemos concluido con una preciosidad absoluta de película argentina que le devuelve al espectador las ganas de vivir.

