'Los sustitutos', un futuro desolador y manido

Jonathan Mostow llevaba colgado el sambenito de haber sido el culpable de destrozar la saga de ‘Terminator’, tras amenizar las plateas con dos films previos muy recomendables: ‘Breakdown’ y ‘U-571’, en los que había un claro regusto a serie B. Mostow se mostraba como un buen artesano en el cine de género, hasta que tuvo que verse en el brete de igualar, o seguir desarrollando, el trabajo empezado por James Cameron en los films protagonizados por Arnold Schwarzenegger. Mostow se veía incapaz de controlar un film que le venía demasiado grande, a pesar de su irrisorio guión. Seis años han pasado desde entonces, y ahora Mostow ha intentado regresar por la puerta grande con un film de Sci-Fi protagonizado por la estrella Bruce Willis.
Y lo que a priori parecía una muy interesante historia sobre el futuro de la humanidad —con la consiguiente relación del hombre con las máquinas—, con actores conocidos, y de holgado presupuesto, ha terminado siendo todo un fiasco que no ha convencido al público y tampoco a la crítica. No sin razón. ‘Los sustitutos’ (‘Surrogates’, 2009) contiene una premisa interesante, atractiva, pero que por sí sola no llega para sostener un film, aunque lo parezca. Mostow vuelve a mostrarse inseguro con un film de presupuesto grande, y viendo los resultados, no sería de extrañar que la película sufriese recortes importantes en la sala de montaje. O tal vez Mostow haya intentado otra cosa, nada descabellada.
