¡Esto no es un sueño! ¡Esto está pasando de verdad!
- Rosemary
Roman Polanski dirigió sólo dos películas enteramente norteamericanas, tanto por financiación como por estilo de producción y por lo que significaron dentro de los dos géneros que practicó, el negro y el suspense. Ambos filmes, ‘Chinatown’ y ‘Rosemary’s Baby’ (traducida aquí con el estúpido título de ‘La semilla del diablo’, que como todos sabemos destripa por completo la historia) son sendas obras maestras del cine, y se inscriben con letras de oro en sus respectivos géneros, aunque en realidad los trascienden y no se quedan en una mera muestra de lo mejor de ellos, sino que llegan mucho más lejos de lo que casi todos los cineastas previos o posteriores han logrado.
Pese a que la experiencia de Polanski en los Estados Unidos, con la magistral ‘El baile de los vampiros’, no había sido lo que se dice satisfactoria (el productor americano de la película la mutiló para su distribución sin el consentimiento del director, lo que motivó su fracaso comercial en ese país), el cineasta de 34 años había sido capaz de firmar un excelente contrato con la Paramount que le garantizaba el corte final de su nuevo proyecto, la adaptación de la exitosa novela de Ira Levin ‘El bebé de Rosemary’, que él mismo escribiría en el único crédito en solitario como guionista de su carrera.


